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Éxodo de menores hacía la Unión Americana está sin control

Washington. Agencias. | 28 de Diciembre de 2015 a las 15:55

Huyen de la pobreza y marginación de sus países de origen, principalmente de Centroamérica. Son hombres, mujeres y menores de edad por igual que buscan mejores condiciones de vida en Estados Unidos.

De acuerdo con cifras de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación, de enero a noviembre de 2015 fueron presentados ante el Instituto Nacional de Migración (INM) 32 mil 293 menores de 17 años, cantidad que supera a la de 2014, cuando se detuvo a 23 mil 96.

Sin contabilizar aún diciembre, el número ya superó en 39% al reportado de 2014.

Del total de indocumentados puestos a disposición del INM, dos mil 161 dijeron viajar solos.

En este flujo hay una mujer por cada dos hombres y alrededor de seis de cada diez son adolescentes de entre 12 y 17 años, de acuerdo con la Segob.

De Guatemala son 48.7% de los detenidos; de Honduras, 29%, y de El Salvador, 20.3 por ciento.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EU informó a finales del mes pasado que en octubre casi cinco mil menores no acompañados fueron sorprendidos cuando intentaban cruzar la frontera.

Se aviva tragedia 
de niños migrantes

ONG alertan que este sector sufre de vejaciones, explotación laboral, sexual e incluso llegan a perder la vida si vuelven a sus lugares de origen; según WOLA, el país detuvo 73% más migrantes desde el lanzamiento, en verano del año pasado, del Programa Frontera Sur.

Pedro, un delgadísimo afroamericano, de 23 años, carga en sus hombros a su hija de dos años, en medio de una atestada avenida de Tlalnepantla, Estado de México, para pedir a los automovilistas una moneda y así continuar su trayecto hacia Estados Unidos.

Él es uno de los “afortunados” que lograron llegar a la zona metropolitana del Valle de México, huyendo de la pobreza y violencia en su natal Honduras. Su hija aún tiene un padre que la cuide, no así miles de menores centroamericanos no acompañados que se siguen arremolinando en los principales cruces del norte del país para intentar llegar a la Unión Americana.

Datos de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación indican que de enero a noviembre de 2015 fueron presentados ante el Instituto Nacional de Migración (INM) 32 mil 293 menores de 17 años, cifra que supera a la de 2014, cuando se detuvieron a 23 mil 96.

Sin contabilizar aún diciembre, la cifra ya superó 39% la de 2014 y rebasa las reportadas de 2011 a 2013. Del total de presentados a autoridades migratorias, 2 mil 161 dijeron viajar solos.

Según Gobernación, en este flujo hay una mujer por cada dos hombres y alrededor de seis de cada diez son adolescentes de entre 12 y 17 años.

Por nacionalidad, Guatemala tiene 48.7% de los detenidos, Honduras 29% y El Salvador 20.3%.

Durante los primeros diez meses de 2015, el Instituto Tamaulipeco del Migrante (ITM) atendió a poco más de cinco mil niños que viajaron a la frontera con Estados Unidos y que fueron rechazados o detectados antes de intentar cumplir el sueño americano; 80% de ellos llegaron solos.

A fines del mes pasado, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EU dijo que tan sólo en octubre casi cinco mil menores no acompañados fueron sorprendidos cuando cruzaban sin permiso hacia Estados Unidos por la frontera con México.

“La cifra duplica la del mismo mes de 2014 y representa el mayor número registrado para octubre por el centro de estudios Washington Office on Latin America desde que comenzó a documentar el flujo en 2009, dijo Adam Isacson”, experto en asuntos de la frontera.

Las cifras rompen la tendencia típica de un incremento de los cruces fronterizos en la primavera y una declinación a lo largo del verano y el otoño. Pero hubo un aumento de cruces de familias y niños en julio y desde entonces la cifra ha rondado los cuatro mil mensuales.

“En lugar de un gran salto ha sido algo sostenido”, dijo Isacson. “Pienso que estamos casi en modo de crisis con tantos meses de arribos sostenidos”.

La mayoría de los niños y las familias que trataron de cruzar la frontera en octubre eran de El Salvador. Un incremento de la violencia en dicho país, que promedió 30 asesinatos diarios en agosto, es gran parte de la causa, indicó Isacson. Previamente, Guatemala tuvo la mayor cantidad de familias y niños aprehendidos en la frontera.

La avalancha de menores centroamericanos ha obligado a autoridades de Texas y California a abrir dos albergues más agregando un mínimo de mil 400 camas para manejar el creciente flujo.

La secretaria de Salud y de Servicios Humanitarios, Sylvia Burwell, pidió al Ministerio de Defensa de EU que haga planes tentativos para dar albergue a otros cinco mil menores provenientes principalmente de El Salvador, Guatemala y Honduras.

“El mayor incremento corresponde a niños no acompañados provenientes de El Salvador, donde la violencia perpetrada por brutales pandillas internacionales ha proliferado, disparando este año las tasas de asesinatos hasta uno de los niveles más elevados del mundo. Muchos de los adolescentes dijeron estar huyendo para no ser reclutados por las pandillas, mientras que las niñas dijeron que lo hacen por temor a ser agredidas sexualmente”, según una nota de The New York Times.

En el verano de 2014, el gobierno mexicano puso en marcha el Programa Frontera Sur, el cual, según la Oficina de Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés), permitió que el país detuviera 73% más de migrantes desde su lanzamiento.

Señaló que México arrestó a 168 mil migrantes desde julio de 2014 a julio de este año, frente a los 97 mil que había detenido en el mismo periodo anterior, mientras activistas dijeron que a la par de la operación se han incrementado los abusos y delitos contra migrantes, incluidos los cometidos por parte de las autoridades.

WOLA indicó que la presión sobre los migrantes los ha forzado a abandonar rutas ya establecidas en dirección al norte, por ejemplo, el tren de carga conocido como La Bestia, y optar por alternativas más peligrosas en las que se multiplica su vulnerabilidad. Caminar o desplazarse en barcos son algunas de ellas.

A su vez, remarcó que hay un patrón continuo de delitos contra los migrantes, como el secuestro, el robo, la extorsión y la violación de sus derechos humanos, sobre todo durante las detenciones y los procesos de deportación.

Alberto Donis, directivo de un albergue en Oaxaca, dijo que han detectado también un “aumento de la violencia en toda la ruta”.

En la frontera de Chiapas con Guatemala es donde más detenciones de migrantes se da. Datos de la Unidad de Política Migratoria de la Segob indican que entre enero y septiembre de 2015 se detuvo a 63 mil 67 migrantes en la entidad mexicana, 75% más que en el mismo periodo de 2014, cuando la cifra ascendió a 35 mil 995.

Según testimonios de migrantes, la persecución de los elementos del Instituto Nacional de Migración, así como la extorsión que sufren por parte de la delincuencia organizada los ha obligado a caminar por zonas altamente peligrosas que pone en riesgo sus vidas.

En Chiapas

Una de las regiones donde los inmigrantes sufren las vejaciones de la delincuencia organizada, como el secuestro y extorsión, es Palenque, cuya colindancia con Guatemala los hace vulnerables, tanto del otro lado del territorio mexicano como en éste mismo, porque la autoridad contribuye ante la persecución que sufren a diario.

En Palenque, Chiapas, Nely Ríos Ruiz, encargada de la Casa del Migrante El Caminante Tatic Samuel, dio a conocer que los inmigrantes centroamericanos huyen de la violencia y al llegar a México, la violación a sus derechos es constante.

Explicó que la situación es difícil para los migrantes que buscan otros caminos para ingresar a territorio nacional y es “donde son perseguidos, extorsionados y, en algunos casos, secuestrados para ser explotados sexualmente.

Si llegan a la frontera México-EU y pasan al vecino del norte, pero son detenidos, la situación se complica aún más, pues al largo trayecto se suma la repatriación a sus lugares de origen.

Ahí, según José Guadalupe Ruelas, director de Casa Alianza de Honduras, el infierno se completa, pues son estigmatizados como fracasados y, en algunos casos, si huían de la violencia, prácticamente son entregados a sus enemigos para asesinarlos en sus lugares de origen.


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