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Inmigrante mexicano ayuda a bomberos en poblado natal

LaVoz.com. Desde Gig Harbor, Washington. | 14 de Septiembre de 2007 a las 00:00
De vacaciones en su México natal, José López iba manejando a su poblado de Ayutla hace dos años cuando se encontró con un choque de frente entre un taxi y un camión. López rápidamente colocó a las cinco personas heridas, incluidos una madre y su bebé de seis meses, en la parte trasera de su camioneta y se dirigió a la clínica más cercana. La asistencia médica estaba apenas a 15 minutos, pero fue demasiado tarde para dos de los adultos, que murieron en la clínica en Ayutla, un pueblecito montañoso a 160 kilómetros (100 millas) al suroeste de Guadalajara, en el centro de México. El bebé, que estaba inconsciente tras haberse golpeado la cabeza con el parabrisas, murió en camino al hospital en Guadalajara, a dos horas del lugar. "Ese accidente cambio mi vida para siempre", dijo López, de 28 años, esta semana. "Me sentí realmente mal porque el pueblo no tenía los recursos para dar atención a todo el mundo". López regresó a su casa en Gig Harbor, en el estado de Washington, a su puesto atendiendo el bar en el restaurante mexicano El Pueblito, propiedad de su padre. Pero quería hacer algo por Ayutla, un pueblo de 25.000 personas que no tiene departamento de bomberos ni muchos recursos. Dos años más tarde, tras 20.000 dólares en donaciones y centenares de horas de voluntarios, los esfuerzos de López han hecho que Ayutla inicie un departamento de bomberos. En Gig Harbor, una colaboración entre bomberos, policías y negocios locales ayudó a López a obtener cinco vehículos de emergencia reparados y pintados, además de montones de equipos de bomberos y suministros para el nuevo departamento. Además, un equipo de instructores va a partir hacia Ayutla la semana próxima para entrenar a los 19 nuevos bomberos. El sábado, un equipo de 12 personas, incluyendo a López y a muchos de los principales participantes en el proyecto, va a dejar Gig Harbor y llevará tres patrullas de policía, una ambulancia y un vehículo de apoyo hasta Ayutla. El grupo espera llegar a Ayutla el miércoles por la noche y dejará los vehículos en el pueblo. Un camión cisterna de bomberos va a ser enviado más tarde. "Todo comenzó con la idea de 'hacer la diferencia', y ahora 'definitivamente estamos haciendo la diferencia'", dijo Phil Michelsen, amigo de López y bombero en Seattle durante 22 años. "Superó todas nuestras expectativas". El grupo aprovechó los amplios recursos de equipo anticuado, incluyendo mangueras y cascos que de otra forma habrían sido enviados a la basura. "Todo este equipo no puede ser usado por los bomberos de Estados Unidos, principalmente debido a la actualización constante de las normas de seguridad", dijo Joel Schwarz, teniente en el departamento de bomberos en Gig Harbor y director ejecutivo del grupo de ayuda Firefighters Crossing Borders (Bomberos a Través de Fronteras). "Eso no significa que el equipo no sea bueno o que sea peligroso". López, que no ha estado en Ayutla desde su viaje en el 2005, espera encabezar la caravana adentro del pueblo con las luces de emergencia y las sirenas sonando en señal de celebración. "Las autoridades allí nos están esperando", dijo. "Están muy felices". Ha sido un largo proceso que ha involucrado nuevas amistades y una educación en exportación de equipo. López inmigró a Estados Unidos el 23 de mayo de 1997, a los 18 años. El y sus nueve hermanos y hermanas salieron de Ayutla rumbo a Gig Harbor, donde su padre estaba trabajando. La familia abrió El Pueblito en el 2001 y López se hizo cargo del bar. Trabajando en el restaurante conoció a Michelsen, que posee un almacén en Gig Harbor y que suele vacacionar en México. Al regresar de su viaje del 2005 a Ayutla, López habló con Michelsen sobre el accidente fatal durante una cena. Michelsen quedó impresionado por el relato. Los dos amigos hablaron de conseguir otra ambulancia para Ayutla y comenzaron a tratar de conseguir equipo descartado. Sus conversaciones muy pronto se expandieron a iniciar un departamento de bomberos en el poblado y conseguir un camión. Durante otra charla, Michelsen dibujó el logotipo para el nuevo departamento de bomberos en una servilleta. Michelsen, un artista que ha diseñado camisetas para varias causas en su departamento de bomberos, dibujó un camión de bomberos con las manos entrelazadas debajo y las banderas mexicana y estadounidense a cada lado. "Comenzó así y pusimos el pedido para un puñado de camisetas", dijo Michelsen. "Fue ahí que las cosas comenzaron a progresar". López vendió las camisetas en el restaurante de su padre para colectar fondos para el proyecto. Además, recibió donaciones de varios negocios. Mientras tanto, Michelsen habló con Schwartz, el director ejecutivo de Firefighters Crossing Borders, para conseguir equipo descartado. López aseguró los permisos para cruzar los vehículos a México y trabajó con un abogado mexicano para registrarlos apropiadamente. López elogia los esfuerzos de Michelsen, Schwarz y los demás que le ayudaron. "Es increíble el apoyo que he tenido", dijo. "Lo estoy haciendo por el pueblo, y si salva una vida, eso va a ser pago más que suficiente para todas las personas que trabajaron en el proyecto".

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