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Crece pobreza en norte de Texas, y los latinos, sus principales víctimas

Agencia EFE. Desde Fort Worth, Texas. | 18 de Septiembre de 2007 a las 00:00
El nivel de pobreza en el condado Tarrant, al norte de Texas, es cada vez mayor, de acuerdo con un nuevo estudio, lo que afecta a numerosas familias trabajadoras de origen latino. Según cifras dadas a conocer esta semana por Caridades Católicas de Fort Worth (Texas), de los más de 1,7 millón de habitantes en el condado Tarrant, el 18 por ciento vive por debajo del nivel de pobreza. Solamente en la ciudad de Fort Worth se calcula que el 18,3 por ciento de la población es pobre. De esa cifra, el 53 por ciento es negro, latino o de otra minoría. En comparación, en 2003, el nivel de pobreza alcanzaba solamente el 14,9 por ciento. El estudio revela que el salario anual de una familia en la que trabajan uno o varios de sus integrantes en Tarrant es de 18.850 dólares, por debajo del nivel nacional que es de 23.684. Además, que la tasa de pobreza es cinco por ciento más que la media nacional. Para 2007, en Texas, un individuo entra en la clasificación de pobre si su salario anual no supera los 10.712 dólares y una familia de cuatro es pobre si gana menos de 20.650 dólares. El informe señala que el 33 por ciento de los hogares pobres en Fort Worth vive gracias al sueldo de una sola persona, quien en la mayoría de los casos mantiene un trabajo estable. También, que el 22 por ciento de las familias carece de un seguro médico y que el 20 por ciento tiene problemas para pagar sus cuentas médicas. Asimismo, que el 23 por ciento no tiene suficientes recursos para pagar los costos de una guardería o de un centro de cuidado infantil para sus hijos. El reporte de Caridades Católicas de Fort Worth se basó en cifras de la Oficina del Censo y de reportes de las casi 100.000 personas que utilizaron sus diferentes servicios como subsidios alimenticios, de vivienda y de salud en 2006. Las causas afiliadas al alto índice de pobreza son varias, de acuerdo con Caridades Católicas, pero principalmente se relacionan con costo de la vivienda, electricidad, agua, teléfono y alimentos. Otros costos asociados son los pagos mensuales de los automóviles, la volatilidad en el precio de la gasolina y las primas del seguro automotor, entre otros. Humberto Ramírez, natural de Sinaloa (México) es residente estadounidense desde hace tres años y trabaja como empaquetador en una fabrica de cartones en Fort Worth. Es casado, con dos hijos y su sueldo anual no supera los 21.000 dólares. Ramírez cuenta que la economía de su hogar se ve afectada por las eventualidades y emergencias familiares. "Uno vive muy apretado, a veces no alcanza para las medicinas si uno de mis hijos se enferma. Y si hay que gastar en reparar el auto, entonces se acumula la factura de la luz o el agua hasta dos o tres meses", aseguró a Efe. Lo mismo sucede con Ángela Costas, de Tijuana (México). Tiene tres hijos, trabajo estable y residencia legal desde hace seis años. La diferencia está en que su esposo también trabaja, pero los gastos que ambos tienen apenas les alcanza para sobrevivir. "Nuestros sueldos nos limitan a pagar los gastos que hay en la casa y en los niños, pero no podemos ahorrar o planificar un viaje a México o unas vacaciones. Simplemente porque no podemos dejar de trabajar", confesó Costas. La población latina del condado Tarrant aumentó de 285.290 a 414.598 en seis años y constituye el 25 por ciento del total.

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