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Republicanos intentan acercar posiciones sobre reforma migratoria

María Peña, agencia EFE. Desde Washington. | 27 de Julio de 2006 a las 00:00
En un esfuerzo por zanjar las divisiones en sus filas sobre la estancada reforma migratoria, dos legisladores republicanos del Congreso propusieron este miércoles otorgar visas temporales de "Buen Vecino" a los inmigrantes indocumentados que regresen voluntariamente a sus países de origen. La propuesta forma parte de una estrategia para espolear la armonización bicameral de los proyectos de reforma migratoria aprobados por ambas cámaras y que se encuentra en un punto muerto. La senadora Kay Bailey-Hutchinson (Texas) y el legislador Mike Pence (Indiana) aseguraron durante una rueda de prensa que el proyecto enfatiza la seguridad fronteriza, resuelve el problema de los doce millones de indocumentados en EEUU y ofrece visas temporales sin una "amnistía". El programa de visas temporales de "Buen Vecino" entraría en vigor dos años después de la promulgación de la ley y una vez que el Ejecutivo certifique ante el Congreso que ha tomado medidas para corregir la porosidad de las fronteras. Hutchinson explicó que la medida beneficiaría inicialmente sólo a los inmigrantes de los países socios en el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) -México y Canadá- y de Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-DR), que tendrían que "autodeportarse" a sus países y solicitar desde allí sus visas. "Esperamos expandir los beneficios a otros países de Latinoamérica que tengan buenas relaciones con EEUU", pero sólo si el nuevo plan funciona, matizó. Por su parte, Pence dijo que confía en que la medida sumará adeptos y logrará destrabar la reforma migratoria en el Congreso este año. "Quiero dejar claro que esto no es una vía automática hacia la ciudadanía, pero tampoco impone barreras para que la gente no pueda solicitar" la entrada legal a EEUU, dijo Pence a Efe tras la rueda de prensa. La visa de "Buen Vecino" sería renovable por un período de hasta doce años, tras lo cual los extranjeros podrían solicitar la visa "X-change" por otros dos años, y tras ello pedir la residencia permanente. El proyecto también pide un aumento de agentes e inspectores de inmigración y aduanas, la ampliación de los centros de detención y un mayor uso de tecnología militar. El entusiasmo de Hutchinson y Pence contrasta con la aparente falta de voluntad que existe en el Congreso para aprobar una reforma migratoria este mismo año, tal como ha pedido la Casa Blanca. En diciembre pasado, la Cámara de Representantes aprobó una medida que, entre otras cosas, criminaliza la presencia de inmigrantes indocumentados y sanciona a quienes los contratan o los ayudan. La versión que aprobó el Senado en mayo pasado incluye más vigilancia fronteriza, un programa de trabajadores temporales y una vía para legalizar a buena parte de la población indocumentada. El líder de la minoría demócrata del Senado, Harry Reid, dijo a Efe que "es poco práctico e inhumano esperar que más de 12 millones de personas se van a 'deportar a sí mismos' de EEUU". "En vez de hacer más ruedas de prensa y audiencias para efecto publicitario, los republicanos en el Congreso necesitan echar andar el proceso de armonización bicameral de la reforma migratoria integral este año", subrayó Reid. En un año electoral en el que los republicanos se juegan el control del Congreso, los más conservadores exigen mano dura contra los indocumentados porque, aseguran, son una carga pública y un peligro para la seguridad nacional. Conscientes de que esa postura radical les puede costar el apoyo de los votantes hispanos, otros buscan fórmulas para contentar a todos en el debate migratorio. Una encuesta divulgada por el Foro Nacional de Inmigración (NIF) y el centro de estudios Manhattan Institute, de matiz conservador, indicó que el 71 por ciento de posibles votantes en las elecciones de noviembre próximo quieren la aprobación de una reforma migratoria integral. Entre los votantes republicanos, el apoyo es del 73 por ciento. Angela Kelley, del NIF, dijo a Efe que la nueva medida "se queda muy corta" y "ningún indocumentado querrá irse sin garantías de obtener una visa". "Pero es un gran paso porque aquí tenemos a dos conservadores reconociendo que se necesita una vía hacia la legalización", puntualizó.

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