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Paso Canoas: El limbo de una crisis migratoria

Ciudad Panamá. Por Nubia Piqueras Grosso*/PL | 30 de Abril de 2016 a las 10:55

Una enorme valla con letras de color advierte al viajero que está a pocos metros de entrar al centro de Paso Canoas, la última comunidad de Panamá antes de cruzar a Costa Rica por la Carretera Interamericana.

Este pequeño poblado, de poco más de 13 mil habitantes a un lado y a otro de la línea divisoria, es hoy el punto de encuentro forzado de cubanos y africanos, protagonistas de una crisis migratoria que amenaza con extenderse ante la falta de un acuerdo multilateral.

Familias enteras, mujeres embarazadas, niños, jóvenes y adultos integran el grupo de los casi 900 africanos que a la intemperie se encuentran atrapados en la llamada zona de confraternidad, y de los tres mil 400 cubanos que, en hoteles y albergues, esperan una posible solución para continuar su viaje hacia Estados Unidos.

Día y noche, los africanos permanecen cercados por una barrera policial de ambos países, que impide el libre tránsito e incrementa la incertidumbre ante la posibilidad de la deportación.

Desde el pasado mes de noviembre, Panamá intenta hacerle frente a este complejo panorama migratorio con cuatro albergues para los cubanos, y cuya crisis se veía venir desde mucho antes, refieren expertos.

Según el exdirector del Servicio Nacional de Fronteras, Frank Ábrego, desde el 2002 la demarcación entre Panamá y Colombia es utilizada como una ruta de tránsito por los migrantes que desean llegar a Estados Unidos.

Entonces era común que pasaran por Darién ciudadanos ecuatorianos y peruanos, en grupos que anualmente llegaban a las 200 o 300 personas. Posteriormente, en 2010, se sumaron ciudadanos indocumentados que procedían de Somalia, Etiopía y Eritrea, países africanos que estaban en conflicto.

Pero ellos no llamaban la atención porque anualmente sumaban unos 350 o tal vez 500. Sin embargo, con los años cambia la nacionalidad y comienza la llegada abrumadora de los cubanos, cuya oleada se disparó por temor a que finalice la política de ajuste "pies secos, pies mojados" como resultado de la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, comentó.

PRIVILEGIOS A CUBANOS: CAUSA DE CRISIS

A juicio del excanciller panameño Jorge Eduardo Ritter, la difícil situación que vive hoy el país responde en gran medida a la "ley especial" diseñada por Estados Unidos para los cubanos.

Como consecuencia de ella, todo ciudadano de la nación caribeña que llega a ese territorio por tierra recibe automáticamente residencia; por ello, mientras esa situación persista, habrá migración, sentenció.

"Panamá nunca ha sido una nación de emigrantes, pero estoy seguro de que si esa ley se aplicara a nuestros nacionales, tendríamos una gran cantidad de personas viajando hacia la frontera con México para pisar territorio estadounidense y quedarse en ese país", comentó.

De ahí que una buena parte de la solución a la crisis esté en manos del gobierno estadounidense, en tanto la permanente debe ser diplomática y multilateral, por ser un asunto que involucra a Panamá, Ecuador, Colombia, Costa Rica y Nicaragua, pero sobre todo a Estados Unidos, afirmó.

"El gobierno panameño tiene muy pocas posibilidades de actuar solo, por ello debe darle una prioridad urgente a este asunto que ya se desbordó, y con el cual el país no está acostumbrado a lidiar", reiteró.

Ritter aseguró que no hay presupuesto que aguante una oleada de esta naturaleza, sobre todo si no se vislumbra una solución rápida.

Cifras oficiales revelan que a más de 95 mil dólares ascienden los gastos en alimentación y suministro de agua a los cubanos durante estos cuatro meses, monto que no refleja el desembolso hecho por el Gobierno para el alquiler de hoteles, un hangar y baños portátiles, entre otros gastos realizados desde diciembre de 2015 a la fecha.

Tras el traslado en febrero último por vía aérea hacia México, con carácter excepcional, de cerca de mil 300 cubanos varados en Panamá y unos ocho mil en Costa Rica, no ha cesado la llegada de estos vía Ecuador, comentó el director de Migración, Javier Carrillo.

Por lo que tendremos que tomar alguna decisión, porque ni el país, ni ningún otro de la región, podrán tener esta carga permanente y negociar continuamente con terceros para que puedan llegar a su destino, aseveró.

La canciller Isabel Saint Malo escribió en su cuenta de la red social Twitter que "continuamos el diálogo con otros países para buscar solución integral, pero habrá que tomar medidas migratorias para desincentivar flujos".

Y es que la concentración en las fronteras sur y norte de cubanos, y africanos en la línea divisoria con Costa Rica, pasa por sutiles desencuentros entre autoridades de ambos países, rechazo de los locales a la presencia de extraños y ayuda humanitaria.

"Tema migrantes debe tratarse como humanitario mientras protegemos Panamá. Es un tema complejo que se rige por convenios internacionales", expresó la también vicepresidenta del país.

Costa Rica habla de deportaciones y toma medidas drásticas como el cierre de fronteras, que nosotros aún no hicimos, porque las circunstancias son diferentes desde el punto de vista geográfico, en tanto el acceso desde Colombia es por un área selvática y retornarlos los pone en alto nivel de riesgo, explicó Carrillo.

"Devolverlos a Cuba es una opción, pero habría que negociar con el gobierno cubano la fórmula", algo que está "sobre la mesa" y el presidente Juan Carlos Varela decidirá en su momento, porque "esto no podrá continuar de forma permanente", enfatizó.

Sobre la controvertida repatriación como medida inmediata al problema, Ritter aclaró que las deportaciones masivas están prohibidas en las convenciones internacionales.

"Es injusto dejar a la gente en las condiciones precarias que viven hoy, y lo verdaderamente reprochable sería que Panamá, pudiendo ayudar a esas personas, no lo haga.

"Sin embargo, esta actitud implica a su vez un peligro mayor: y es que si continuamos dando una solución humanitaria permanente, entonces el flujo será mayor", advirtió.

A juicio del exfuncionario, actualmente Panamá enfrenta una crisis migratoria muy seria que debe resolverse de manera multilateral y por la vía diplomática, en la que también intervengan la policía y autoridades de inteligencia, porque "esta es una industria criminal que existe gracias a los llamados coyotes".

COMPLEJIDADES MIGRATORIAS

Pero este es un fenómeno que también tiene sus raíces en las regulaciones migratorias que imponen las naciones, y Panamá no es una excepción.

Al respecto, el jefe de investigación de TVN Noticias, Fernando Martínez, recordó que desde hace mucho tiempo cuando un cubano desea entrar de manera legal al país o pide una visa en el consulado panameño en La Habana, el trámite demora "cualquier cantidad de tiempo" y resulta muy complicado.

Incluso la solicitud debe pasar por el Consejo Nacional de Seguridad, por la CIA (Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos), la DEA (Administración para el Control de Drogas), el FBI (Buró Federal de Investigaciones) y la Interpol, relató.

"El hecho de que la gente recurra a arriesgarse a pasar por fronteras peligrosas de manera irregular o atravesar la selva, se debe a que todos los países son soberanos territoriales y por ende aplican, declárenlo o no, migraciones selectivas, comenzando por Estados Unidos", afirmó Martínez.

Por ello estamos ante la presencia de países cerrando el tránsito hacia otro de destino, algo muy parecido a lo que ocurre hoy en Europa, acotó.

El principal activo de Panamá: su posición geográfica, que le permite ser zona de tránsito y de progreso, hoy resulta el escenario de un drama humano, en el que miles de migrantes tratan de vencer el miedo, la muerte y otros obstáculos en busca del sueño prometido.

Desde hace varios años, la nación istmeña es un corredor por donde pasan los cubanos que llegan de Ecuador por el sur, y los africanos que viajan desde Brasil por el norte de Colombia, para confluir todos en Puerto Obaldía o en las trochas de la selva del Darién, rumbo a Estados Unidos.

* Corresponsal de Prensa Latina en Panamá.


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