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Sobre refugiados y los migrantes

Ciudad Panamá. laestrella.com.pa | 11 de Mayo de 2016 a las 16:54

En septiembre de este año, la Asamblea General de las Naciones Unidas reunirá a los dirigentes del mundo para abordar uno de los principales desafíos de nuestro tiempo: dar respuesta a los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes.

Desde que disponemos de datos fiables, el número de personas obligadas a abandonar sus hogares a causa de las guerras, las violaciones de los derechos humanos, el subdesarrollo, el cambio climático y los desastres naturales nunca ha sido mayor. Más de 60 millones de personas, de las cuales la mitad son niños, han huido de la violencia o la persecución y hoy son refugiados o desplazados internos. Otros 225 millones de personas son migrantes que han abandonado sus países en busca de mejores oportunidades o simplemente para sobrevivir.

Esta sin embargo no es una crisis de números, sino una crisis de solidaridad. Casi el 90 % de los refugiados del mundo son acogidos por países en desarrollo. Ocho países acogen a más de la mitad de los refugiados. Tan solo diez países proporcionan el 75 % del presupuesto de las Naciones Unidas destinado a aliviar y resolver esta tragedia.

No habría crisis en los países de acogida, si la responsabilidad se repartiera de manera equitativa. Estamos en condiciones de ayudar y sabemos lo que tenemos que hacer para hacer frente a los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes. A pesar de ello, con demasiada frecuencia dejamos que el miedo y la ignorancia se interpongan. Las necesidades de las personas pasan a un segundo plano, y la xenofobia prima sobre la razón.

Los países que se encuentran en la primera línea de esta crisis luchan cada día para dar solución al problema. El 19 de septiembre, la Asamblea General celebrará una reunión de alto nivel para redoblar nuestros esfuerzos a más largo plazo. Con el propósito de ayudar a la comunidad internacional a aprovechar esta oportunidad, he publicado recientemente un informe titulado ‘In Safety and Dignity ', en el que se presentan algunas recomendaciones para llevar adelante una acción colectiva más eficaz a nivel mundial.

Debemos empezar por reconocer nuestra humanidad común. Millones de desplazados han soportado sufrimientos atroces. El desplazamiento de personas es un fenómeno esencialmente mundial, por lo que las responsabilidades deberían repartirse entre todos.

En segundo lugar, lejos de constituir una amenaza, los refugiados y los migrantes contribuyen al crecimiento y al desarrollo de los países de acogida, así como a los de sus países de origen. Cuanto mejor se integre a los recién llegados, mayor será su contribución a la sociedad.

En tercer lugar, los dirigentes políticos y los líderes comunitarios tienen la responsabilidad de manifestarse en contra de la discriminación y la intolerancia, y de oponerse a quienes intentan ganar votos sembrando el miedo y promoviendo el divisionismo.

En cuarto lugar, debemos prestar mayor atención a los factores que impulsan los desplazamientos forzados. Las Naciones Unidas siguen intensificando su labor para prevenir los conflictos, resolver disputas en forma pacífica y hacer frente a las violaciones de los derechos humanos. Para ello, disponemos ahora de un instrumento nuevo y poderoso, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un plan de acción en que se hace especial hincapié en la justicia, las instituciones y las sociedades pacíficas.

En quinto lugar, debemos fortalecer los sistemas internacionales que se ocupan de los grandes desplazamientos de población, a fin de que respeten las normas de derechos humanos y proporcionen la protección necesaria.

Hace falta redoblar con urgencia los esfuerzos para luchar contra los contrabandistas y los traficantes, para rescatar y proteger a las personas en tránsito y para velar por su seguridad y dignidad en las fronteras. Se prevé que el número de migrantes seguirá aumentando como resultado de las limitaciones comerciales, la falta de trabajo y la escasez de competencias, la facilidad para viajar, el acceso a las comunicaciones, la creciente desigualdad y el cambio climático. En mi informe se proponen medidas importantes para mejorar la gobernanza mundial en esta esfera, incluso mediante un ‘pacto mundial para una migración segura, ordenada y regular '.

Las crisis de los refugiados y migrantes están lejos de ser insuperables, pero no pueden ser afrontadas por los Estados de manera individual.

En la Cumbre Humanitaria Mundial, que tendrá lugar en Estambul los días 23 y 24 de mayo, se procurará que los Estados y otros interesados se comprometan a colaborar para proteger a las personas y aumentar la resiliencia.

Los seres humanos se han desplazado de un lugar a otro a lo largo de toda la historia, por elección y bajo coacción, y seguirán haciéndolo en el futuro previsible. Solo asumiendo nuestro deber de proteger a las personas que huyen de la persecución y la violencia y aprovechando las oportunidades que los refugiados y migrantes ofrecen a sus nuevas sociedades, podremos lograr un futuro más próspero y justo para todos.


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