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Una mafia controla la falsificación de documentos para inmigrantes

Jorge Morales, Diario La Opinión. Desde Los Ángeles. [email protected] | 28 de Julio de 2006 a las 00:00
En 1848 surgió en California la llamada fiebre del oro. A este estado llegaron personas de todo el mundo en busca de fortuna. La idea de hacerse ricos sin mucho esfuerzo era la motivación para dejar su país y dirigirse hacia la tierra prometida en busca del valioso metal. Así lo hicieron Pedro Castorena Ibarra y Manuel Leija Sánchez, pero 139 años después. En 1987 ellos encontraron en California su minita de oro. En ese entonces el Congreso de los Estados Unidos recién habían aprobado una ley que daba amnistía a los indocumentados que vivían en el país. Fue cuando se dio el boom de los documentos falsos. Todos querían arreglar papeles y conseguían, a como diera lugar, la documentación que les permitiera comprobar añeja estancia en el país para que les permitieran trabajar legalmente. Pedro y Manuel aprovecharon la situación y convirtieron la falsificación de documentos en un negocio familiar muy redituable. Las autoridades estiman que esta organización genera ganancias por 300 millones de dólares anuales. Las familias Castorena y Leija, de acuerdo con informes del gobierno federal, dirigen una organización criminal dedicada a la fabricación y distribución de documentos falsos. Se trata de una red criminal que se extiende por 33 estados del país. Sus principales cabecillas son Pedro Castorena y Manuel Leija, ambos detenidos, pero aún con el control del cártel. Desde México, de donde son originarios, la organización la dirigen sus padres, don Alfonso Castorena y Natividad Leija, según reveló un agente federal involucrado en la investigación de cinco años que el mes pasado condujo a la captura de Pedro Castorena en Guadalajara, Jalisco. En términos de organización y operación financiera, se les compara con el Cártel de los Arellano Félix en el narcotráfico y con la organización de los hermanos Peralta Rodríguez en el negocio del tráfico de personas. Dedicado a la falsificación de tarjetas de identidad, principalmente de las llamadas green cards o ‘micas’, que es el documento de residencia y permiso de trabajo, el cártel de los Castorena-Leija no es ajeno a las actividades relacionadas con el narco y los ‘polleros’ o ‘coyotes’. Suad Leija, hijastra de Manuel Leija, cuenta en entrevista los secretos de la organización y revela que también están involucrados con las mafias de ‘polleros’ para cruzar personas de manera ilegal a Estados Unidos. "También tienen conexiones con la mafia de Monterrey, Pedro conocía más a esa gente, pero luego mi papá", comenta Suad. Esta organización es considerada por la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), dependiente del Departamento de Seguridad Interna (DHS), como una de las más grandes a nivel internacional, con nexos en Centroamérica y México. Amigos desde muy chiquillos, Pedro y Manuel se hicieron tan buenos para el negocio de la falsificación, que ellos mismos tenían otras identidades con las que lograron burlar por mucho tiempo a quienes les pisaban los talones. Llegaron a este país hace casi 20 años. Los Ángeles fue su cuna. Aquí iniciaron el ‘bisnes’. Luego lo expandieron a Chicago, donde Manuel Leija era el operador. Poco a poco se establecieron en Nueva York, luego Miami, Atlanta, Las Vegas, Albuquerque y Denver, entre otras ciudades. El fiscal federal Bill Leone ha descrito a esta organización como una amenaza a gran escala para la seguridad nacional, al ofrecer herramientas a criminales para evadir la justicia. "Esas herramientas ayudan al criminal a encubrir su identidad para tener acceso a lugares a las cuales no deben tener acceso, y pueden facilitar otras formas de robo de identidad", declaró Leoni al revelar las operaciones de esta organización. "Ellos sirven como una tienda no sólo para los inmigrantes ilegales, sino también para los contrabandistas de droga, lavadores de dinero y potenciales terroristas". Para la directora de investigaciones de ICE, Marcy Forman, la organización de los Castorena-Leija es una de las más grande y más sofisticadas redes de falsificadores, la cual puede proveer de documentos falsos a terroristas que pretenden vulnerar la seguridad nacional. Arturo Martínez, fiscal de Los Ángeles que ha procesado varios casos de documentos falsos, explica que la proliferación de documentos falsos conlleva al robo de identidad, es un problema de seguridad nacional y genera pérdidas millonarias a la economía. Se trata de un problema que va más allá de la simple obtención de un documento falso para justificar la mayoría de edad y entrar a una cantina, explica Martínez. "Es un problema más complejo, no sólo por el crimen de falsificar un documento, sino porque se cometen otros crímenes. Hay criminales que consiguen esos documentos para ocultar su identidad, para pasar la seguridad del aeropuerto o cometer fraudes", dijo. En el 2004, señala el fiscal, en California se registraron alrededor de un millón de víctimas del robo de identidad y en toda la nación fueron 10 millones.

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