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El drama de los migrantes de Centroamérica

La Habana. Por Oscar Bravo Fong*/PL | 1 de Septiembre de 2016 a las 10:01

Con la meta de llegar a Estados Unidos, sin importar las vicisitudes de un largo camino preñado de amenazas, miles de centroamericanos abandonan sus países de origen, obligados a huir de la violencia y la pobreza.

Pasadas las décadas de los 70 y los 80 del pasado siglo, donde el fenómeno migratorio desde esa área cobró fuerza por la inestabilidad política y los conflictos armados, desde años atrás una acentuada migración se hace sentir de nuevo en esos territorios.

Baste decir que, según un informe del ente Inter-American Dialogue (2014), procedentes de estados centroamericanos cada año ingresan en territorio estadounidense más de 100 mil hijos de esa región, muchos de ellos en calidad de irregulares.

Una cara de la moneda es que no pocos de esos ilegales son deportados del Estado norteño hacia países de origen como Guatemala, Honduras, El Salvador y México.

De la otra cara, un alto número de migrantes no ve cumplido su 'sueño americano', ya que en la larga travesía por territorios de Centroamérica son asesinados por grupos delincuenciales y traficantes de personas.

Tan solo en el primer semestre de este año, más de 200 ilegales perecieron de forma violenta en su tránsito desde estados centroamericanos a territorio estadounidense, al caer accidentalmente del tren que cruza México -conocido como La Bestia- o ser víctimas de redes delictivas, según investigadores.

En relación con esa cifra de indocumentados muertos, entes como la Organización Internacional de Migraciones (OIM) presumen que sea mayor el número de occisos, al no registrarse la totalidad de fallecidos.

A esa situación se suma el que 'miles de niños no acompañados emprenden cada año el peligroso viaje hacia Estados Unidos huyendo de la violencia y la pobreza en sus países', advirtieron recientemente el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la OIM.

A través del informe 'Sueños Rotos', esos organismos apuntan que sólo en el primer semestre de 2016 más de 26 mil menores sin compañía resultaron detenidos en la frontera estadounidense, la mayor parte de ellos procedentes de los países del Triángulo Norte Centroamericano (TNC).

El documento advirtió que autoridades migratorias mexicanas retuvieron en ese territorio en el mismo período a otros 16 mil infantes oriundos del TNC (Guatemala, Honduras y El Salvador).

Ante esa conflictiva situación, el portavoz de Unicef en Ginebra, Christophe Boulierac, alertó que es enorme el riesgo de que los pequeños migrantes puedan ser secuestrados, violados o asesinados durante las grandes distancias que recorren en busca de una vida mejor.

Personas sin papeles, por otra parte, evadieron las garras de redes de traficantes, sin embargo sus vidas quedaron marcadas para siempre por las negativas experiencias vividas.

El joven hondureño conocido como Maynor, de 30 años, contó que caminó varios días a través de la selva hasta llegar a un albergue, con los píes llagados y sangrantes pues sus zapatos quedaron destruidos durante la caminata, reflejaron medios de prensa.

Con lágrimas en los ojos, una hondureña madre soltera con cinco hijos, Aracelys, confesó que su sueño es encontrar trabajo en Estados Unidos o México para contribuir al sostén de su desempleada familia.

A esos testimonios se unen los de indocumentados que refieren la mala suerte que tuvieron algunos compañeros de viaje por bosques y recónditos parajes solitarios, los cuales murieron sin que sus familias lo sepan y aún los suponen vivos.

RETORNADOS A HONDURAS

En lo tocante a Honduras, desde el primero de enero hasta el 15 de agosto de este año fueron deportados por Washington -vía terrestre y aérea- más de 40 mil nativos de Tegucigalpa y otras ciudades, consignó el Observatorio Consular y Migratorio de la Cancillería.

De ese total -apunta la institución- el 88 por ciento son adultos y el 12 por ciento menores de edad, 'quienes en su mayoría cruzan la frontera (entre México y Estados Unidos) sin la compañía de un adulto.

La experiencia confirma que, ante la falta de oportunidades en suelo Catracho, un elevado número de esos deportados reintentará por diversas vías asentarse en territorio norteamericano, donde una vez más podrían ser rechazados dado su ilegal estatus.

Como en otros países de Centroamérica, la migración en Honduras tiene como causas, entre otras, la falta de empleo, la reunificación familiar y la necesidad de protegerse de la violencia.

Sobre ese último aspecto, organizaciones humanitarias denunciaron reiteradamente que los desplazamientos internos y la migración son provocados en gran medida por los actos de fuerza de grupos pandilleros y otros elementos extorsionadores.

También condiciona el abandono de los hogares la agravada situación de pobreza. Ese mal afecta al 63 por ciento de la población de Honduras, al 60 en Guatemala y el 32 por ciento en El Salvador, según datos de agencias de Naciones Unidas.

Para combatir precisamente a las agrupaciones criminales y contener el tráfico de drogas, los gobiernos de esos Estados acordaron recientemente la creación de fuerzas de tarea conjuntas, con incidencia protectora en las fronteras comunes.

Analistas estiman que de alguna manera tales acciones represivas por sí solas no contribuirán a la reducción de la delincuencia, la cual incide en la migración, sino que deben asociarse a la potenciación del desarrollo económico de cada país, con formación de capital humano e impulso de políticas públicas, como fuentes de empleo.

*Jefe de la Redacción Centrocaribe de Prensa Latina.


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