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¿Para qué le abres la casa?

Ciudad de México. La Jornada. | 1 de Septiembre de 2016 a las 11:03

Jesús Chuy García, nacido en México, estuvo a punto de convertirse en alcalde de Chicago el año pasado. Obligó a la poderosa maquinaria del Partido Demócrata a una segunda vuelta y a la postre fue derrotado (56-44) por el ahora relecto Rahm Emanuel. Sin tiempo para descansar, se volcó a coordinar la campaña de Bernie Sanders en Illinois, donde además se desempeña como legislador local en Cook, condado que cuenta con 5.2 millones de habitantes, la cuarta parte latinos y "la abrumadora mayoría de origen mexicano".

Con esas credenciales García habla de la visita de Donald J. Trump a México: "Ha sido una gran sorpresa de Nueva York a Los Ángeles. No entendemos la invitación a alguien que ha ofendido y denigrado a México y a la gente que procede de México".

García llegó a Estados Unidos a los nueve años de edad. Hace unos años, durante una visita de Cuauhtémoc Cárdenas a Chicago, bromeó con él: "Usted y yo tenemos algo en común: los dos crecimos en Los Pinos, aunque usted en la Ciudad de México y yo en Los Pinos, Durango".

Al recordar el episodio, García ríe, aunque de inmediato, ante la pregunta obvia, jala aire: "No veo que pueda salir algo positivo, a menos que Trump comenzara con una disculpa".

Chuy García, quien cuenta con línea directa con diplomáticos mexicanos en EU, afirma que entre ellos hay enojo, "porque no pueden ver ninguna ventaja en la visita".

Que no existan ventajas no significa que no haya ganadores, pero México y el Presidente de la República no están entre ellos. "Toda la ganancia es para Trump", dice García.

Lo pone así: “Él va a poder decir que tiene credibilidad internacional, que lo recibió el mandatario mexicano, que no es solamente un charlatán. Peor: dirá ‘fui y les dije a los mexicanos, comenzando por su Presidente, lo que pienso de ellos, y lo que voy a hacer en mi gobierno’”.

Puede ser que esa postura no le acerque nuevos votantes, afirma García, pero sí "le va a ayudar a galvanizar a los que ya están con él". Es simple: ‘Fui a verte después de haberte insultado de la peor manera’”.

"Sea cual sea el contenido de la reunión, Trump la usará como un triunfo para obtener mayor respaldo entre los latinos, sector del electorado estadunidense donde no ha conseguido rebasar la barrera del 20 por ciento", afirma Antonio González, director del Proyecto de Empadronamiento y Educación del Suroeste, con sedes en Texas y California.

Nacido en Estados Unidos e hijo de un inmigrante mexicano que cargaba cajas de refrescos, González es, según la revista Time, uno de los líderes latinos más influyentes. Lleva tres décadas empeñado en hacer crecer el número de electores hispanos y, paradójicamente, se muestra feliz con la "jugada genial" del nuevo equipo de campaña de Trump, porque piensa que el panorama surgido de la penosa rueda de prensa del Presidente y el candidato le dará armas para movilizar a los votantes latinos.

–¿México podría ganar algo con esta visita?

–Solo si Peña Nieto hubiese rechazado a Trump y dicho, clara y abiertamente, que México defenderá sus intereses ante cualquier presidente de Estados Unidos, ante la política bipartidista de ataque a los migrantes.

En opinión de González, Peña Nieto se ha subido a la campaña electoral estadunidense de la peor manera: le ha dado armas a Trump para llegar a Phoenix –la capital de los antinmigrantes– como un hombre de Estado que "ganó el oído" del Presidente de un país que quiere detrás de un muro. "Vuelve a EU sin tener que regresar a sus posturas radicales contra México, como la deportación de millones de personas y la propuesta de negar la ciudadanía a hijos de indocumentados".

Habrá que esperar, concede García, la respuesta de Hillary Clinton, aunque ve improbable un posicionamiento duro de la candidata demócrata, debido a que ella apuesta por recuperar el control del Senado y ha enfocado sus baterías de promoción del voto al medio oeste y no al voto latino.

Sin haber podido escuchar el mensaje conjunto Peña-Trump, a Artemio Arreola le bastó "ver la cara de Peña Nieto". "Si hay un perdedor, es él", dice.

Director político de la Coalición Pro Migrantes de Illinois, Arreola organizó una marcha contra Donald Trump en Chicago el pasado primero de mayo. Para él, la visita de Trump a México fue "un picón de costillas" y una ayuda del gobierno mexicano al republicano para conquistar el voto de los "migrantes de segunda a quinta generaciones, porque ni los indocumentados ni los residentes permanentes votan".

Arreola, quien también es presidente de la Federación de Clubes Michoacanos, reprocha que el gobierno de México aplauda las remesas y programas como el Tres por Uno, mediante el cual los migrantes ayudan a sus comunidades de origen, mientras desatiende a las comunidades mexicanas en el exterior.

"Los migrantes no les importamos, porque no existimos como plato electoral. Entiendo que Peña Nieto tenga, como jefe de Estado, que hacer algunas concesiones, pero ¿por qué chingados tenía que abrir la casa a alguien que te ha insultado?, ¿para que adentro te la miente?".


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