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¿Es viable construir un muro en la frontera sur?

Washington. Agencias. | 5 de Septiembre de 2016 a las 12:19

12 datos que retratan lo difícil que sería llevar a cabo la promesa de Donald Trump para la frontera, donde ya se han invertido billones de dólares y desplegado miles de agentes.

El candidato republicano Donald Trump se mantiene fiel a la promesa desde el primer día de campaña. Así la describió en su reciente discurso sobre inmigración:

Eso son 1,989 millas (3,000 km) de costa a costa. Estados Unidos ya reforzó la seguridad fronteriza en las últimas dos décadas: cuenta con unos 21,000 agentes de la Patrulla Fronteriza, radares, torres de vigilancia, luces, helicópteros, drones… y muro. Actualmente ya hay unas 700 millas (1,126 km) de muro, verja, valla; en definitiva, separación física en sus diferentes formas.

Pese a la contundencia que manifiesta Trump con su promesa, la historia reciente del muro ha sido un dolor de cabeza para las autoridades estadounidenses hasta ahora. La llamada Secure Border Initiative costó unos 4,500 billones (trillion en inglés) entre 2005 y 2010, según datos oficiales.

Aquí reunimos 12 datos que ejemplifican las dificultades y algún logro para construir la separación:

1. La ley de las 700 millas

En 2006, el Congreso ya aprobó una ley que dio luz verde a construir una verja divisoria. En ese caso, se estableció que debía construirse valla doble en unas 700 millas de la frontera entre Estados Unidos y México, en los puntos donde la mayoría de cruces clandestinos se producía. Fue aprobada por una mayoría bipartidista, incluida la entonces senadora Hillary Clinton.

La cifra de millas se redujo finalmente un poco. El entonces jefe de la Patrulla Fronteriza, Michael Fisher, dijo en el Congreso en 2011 que Estados Unidos ya había construido las millas necesarias de frontera:

“Hemos construido 650 millas de verja de las 652 que los comandantes en el terreno de la Patrulla Fronteriza determinaron que eran requeridos operacionalmente en la frontera suroeste, incluyendo 299 millas de barreras para vehículos y 351 millas de barrera para peatones”.

Y esa es letra pequeña: algunas formas de división pueden ser saltadas por personas a pie. “Mi hija de 5 años podría saltarla en unos tres segundos”, dijo desde un punto de la frontera de Arizona el republicano Ted Cruz el pasado marzo.

La Oficina de Rendición de Cuentas (GAO), un organismo público independiente, dijo en 2011 que la construcción había avanzado como marca la ley pero que, basado en el juicio del Departamento de Seguridad Nacional, la frontera sur seguía siendo “vulnerable a la actividad ilegal, incluyendo el tráfico de personas y los narcóticos ilegales”.

Pero no es tan fácil construir más millas.

2. La bravura del Río

La mayoría de la frontera entre Estados Unidos y México no es tierra, es agua: el río Grande (o río Bravo), que separa Texas de los estados mexicanos del sur a lo largo de 1,254 millas. Solo 100 tienen muro, de acuerdo con varios medios texanos.

Los tratados internacionales entre Estados Unidos y México no permiten que se construya una verja ni en el río ni en su cauce potencial.

“¿Es viable construir un muro fronterizo? Sí. ¿Es viable construirlo sobre de las 1,200 millas sobre el banco del Río Grande? No", dijo Tony Payán, que dirige el Mexico Institute y da clases en los dos lados de la frontera

En sitios como El Paso, Texas, uno ve a lo lejos Ciudad Juárez, luego el río, después una explanada de tierra y finalmente la valla. Pero en otros esa verja se construyó a varias millas del agua. “¿De qué te sirve construir un muro que está a 10 millas al norte del Río?”, se pregunta Payán. Y qué pasa con la población y propiedades que quedan al sur.

3. Las propiedades privadas

En Nogales, Arizona, uno se puede asomar a través de las vallas metálicas del muro y ver el patio trasero, incluso la cocina, de algunos vecinos mexicanos. Centenares de estadounidenses se han encontrado con situaciones similares, pero un muro de casi 2,000 millas lo convertiría en un problema logístico de grandes dimensiones.

Lo explicó a Univision Noticias Doris Meissner, que forma parte del Migration Policy Institute y lideró el Servicio de Inmigración de Estados Unidos (USCIS) entre 1993 y 2000:

“Hay partes de la frontera, particularmente en Texas, que pertenecen a propietarios privados de tierras y a ganaderos. Hay ranchos que no necesariamente quieren tener cercas o un muro en sus tierras. Si el gobierno federal decide construir allí, debería ejercer la expropiación”.

Documentos oficiales logrados por una profesora de Texas a través del Freedom of Information Act y revisados por la agencia AP demostraron cómo conseguir terrenos para construir algunas millas de muro ya fue un auténtico dolor de cabeza para las autoridades.

El gobierno demandó a centenares de propietarios y en algunos casos, como el de la vecina Eloisa Támez, un juez federal sentenció en contra de ella y acabó recibiendo 56,000 dólares de indemnización por tres acres de tierra en San Benito, Texas, que fueron de su familia por generaciones.

4. La complicada topografía y la riqueza natural

“La variada topografía de las zonas fronterizas, desde montañas escarpadas a profundos cañones y ríos, hizo que construir una barrera en algunas áreas se convirtiera en extremadamente difícil”, escribieron los profesores Joseph Nevins y Timothy Dunn para la organización NACLA.

En el sur de Arizona, además, las barreras han provocado inundaciones al impedir que el agua fluyera tras fuertes tormentas. Para algunos expertos, sin embargo, el problema topográfico encarece el costo pero es técnicamente superable si se rodean las zonas más escarpadas.

Otro punto crítico desde 2005, que generó protestas, fue que un muro metálico es también una división para la riqueza de fauna que hay en algunos puntos de la frontera, como en el Buenos Aires National Wildfire Refuge, en el sur de Arizona. Una valla significa dividir el hábitat para jaguares y otros animales.

5. La opinión desfavorable de la frontera

También hubo protestas ciudadanas cuando se construyeron tramos de muro en los años 2000, como recuerda la investigadora Anna Ochoa O'Leary, de la University of Arizona:

“La gente de Arizona se opuso y hubo protestas, peticiones al Gobierno, muchas reuniones con el Border Patrol en las que los vecinos hablaban con los oficiales para dejar constancia de esos problemas y preocupaciones”

Y los habitantes de la frontera siguen en contra: el 86% de los que viven del lado mexicano y el 72% de los que viven del lado estadounidense no quieren el muro, según una macroencuesta realizada en abril de este año para Cronkite News, de la Universidad Estatal de Arizona, Univision Noticias y el Dallas Morning News.

6. Las altas cifras de muertes

Se encontraron unos 5,000 cuerpos de migrantes muertos desde 1995, según la organización NACLA, aunque las cifras pueden variar mucho.

“Varios estudios vinculan la militarización de la frontera con el incremento de muertes”, subrayó en marzo de 2016 un estudio de cuatro profesores universitarios publicado en la revista Journal of Latin American Geography.

El análisis vincula directamente el incremento de las muertes al cruzar de forma ilegal con la seguridad desplegada en la zona entre 2006 y 2010, que incluyó la construcción de la verja, el despliegue de más agentes y el uso de nuevos equipos. Los expertos consultados por Univision Noticias aseguran que hay consenso en torno a esta correlación entre más seguridad y más muertes.

“No es solo por la verja, es todo el esfuerzo de seguridad, que movió el tráfico de migrantes a áreas más y más remotas de la frontera, que tienden a ser desérticas y peligrosas. Por eso las muertes se han incrementado”, dijo la investigadora y exdirectora de USCIS Doris Meissner.

7. El dilatado costo de la verja

 

La Oficina de Rendición de Cuentas (GAO), un organismo público independiente, dijo en 2009 que los costos de construir la verja crecieron más de lo esperado y que las adquisiciones de terrenos crearon un notable gasto añadido para las autoridades federales.

El costo de la verja varía en función de cada tramo. Entre 2006 y 2010, los contribuyentes pagaron entre 3.9 y 16 millones de dólares por cada milla levantada. Para comparar, una milla de autopista de dos carriles cuesta entre 2 y 5 millones, de acuerdo con el cálculo del American Road and Transportation Builders Association.

Se le tienen que sumar los costos de mantenimiento por desgaste natural o por la acción de migrantes y traficantes que intentan cruzar. Un estudio de 2006 del Congressional Research Service situó el costo de una milla de doble verja entre 16 y 70 millones de dólares por cada 25 años de vida.

Cada milla de muro de Trump se supone que costaría todavía más que la actual, ya que en su discurso sobre inmigración prometió sin muchos detalles: “Usaremos la mejor tecnología, incluyendo sensores terrestres arriba y abajo, en los túneles. Recuerden eso, arriba y abajo”.

Además, Trump sostiene que México pagará por ese muro, aunque lo que no detalla es cómo lo va a conseguir, si esa división se construirá en suelo estadounidense y por voluntad estadounidense.

8. Territorios indígenas

Hay una tribu llamada Tohono O’Odham cuyo territorio con instituciones propias se encuentra en ambos lados de la línea divisoria. Viven entre Arizona y Nogales. “Ellos no cruzaron la frontera, la frontera los cruzó a ellos”, subraya el investigador Tony Payán.

Un muro de 2,000 millas dividiría completamente su territorio. Durante siglos, los miembros de la tribu se han movido entre el norte y el sur para llevar a sus hijos a la escuela, ir al médico o visitar a familiares. Cada vez, eso sí, con más problemas.

Actualmente pueden cruzar si llevan consigo una tarjeta que les identifique como miembro de la tribu, según Open Borders. El mismo grupo asegura que hay unas 30 tribus indígenas que han visto afectada su vida diaria por los límites de Estados Unidos y la seguridad fronteriza.

9. El efecto reverso del muro

El National Research Council, que une a academias de diferentes profesiones, publicó un estudio en 2011 que ponía en duda la efectividad de más muro en la frontera.

Primero, porque la mayor seguridad no disuade a la mayoría de indocumentados de intentar cruzar, solo se lo pone más difícil y más caro. Por eso, una vez emprendido el viaje, insistirán en los intentos para pasar a Estados Unidos. Añadido a que cada vez vienen de más lejos y que la violencia en sus países de origen, especialmente en Centroamérica, puede ser peor que el cruce de la frontera.

Y segundo, porque la verja es un impedimento también para volverse a sus países. “La más importante consecuencia de nuestra construcción de frontera ha sido acabar con la inmigración circular, en la que los migrantes venían a Estados Unidos por periodos relativamente cortos de empleo y luego se volvían a sus países”, escribió el director del Mexican Migration Field Research Program, Wayne Cornelius, en Los Angeles Times.

10. La reducción de detenciones

Eso también es cierto: en los últimos años las detenciones de indocumentados en la frontera ha sido muy inferior a los picos de detenciones entre 1995 y 2006. Pero hay múltiples razones que lo explican, no solo el muro.

La consultora en seguridad Sylvia Longmire escribe en su libro Border insecurity:

“Hay mucha probabilidad de que la verja tenga mucho que ver con ello, pero los argumentos para construir más valla no pueden basarse solamente en las estadísticas de detenciones”.

La mayoría de expertos hablan de múltiples factores: la Gran Recesión redujo la atracción por la economía estadounidense, ya hay millones de indocumentados trabajando para empresas nacionales, ya no hay tantos mexicanos queriendo cruzar y, además, la frontera tiene muchos más recursos desplegados. No solo muro, también agentes y tecnología.

11. El plan B del narcotráfico

Si un muro de 2,000 millas consiguiera disuadir en parte a los migrantes, ¿también lo conseguiría con el multimillonario negocio del narcotráfico?

“Mientras que haya personas dispuestas a pagar en Estados Unidos, los narcotraficantes van a encontrar las maneras para pasar, aunque eso encarezca el precio”, dijo la profesora Anna Ochoa O'Leary. “Pondría más poder y más dinero en manos de los narcotraficantes para diseñar mejor las estrategias para meter la droga a los Estados Unidos”.

Van más allá de los muros. El pasado 29 de agosto, por ejemplo, la Patrulla Fronteriza informó del descubrimiento de un nuevo narcotúnel en Nogales, Arizona. La construcción se extendía 103 pies de longitud hacia el norte hasta cruzar la frontera y adentrarse 46 pies en territorio estadounidense.

No es caso aislado. Según cifras de la Patrulla Fronteriza citadas por la agencia EFE, desde 1990 y hasta 2014, se descubrieron al menos 100 narcotúneles debajo de la ciudad fronteriza de Nogales.

12. Saltar pese al muro

Más de una vez se han visto: jóvenes, preparados y equipados, que saltan en unos segundos la valla en zonas urbanas, a plena luz del día y con paquetes supuestamente de droga en la espalda. Son llamados narcoarañas y, para ellos, la valla metálica de varios metros no es un impedimento como demuestran estas imágenes en Nogales, Arizona:

En cambio, hay migrantes que siguen perdiendo la vida al intentarlo. En el mismo sitio, el pasado 16 de junio apareció el cuerpo sin vida de una mujer mexicana de 32 años a un lado del muro fronterizo. El sargento Roberto Fierros, vocero del Departamento de Policía de Nogales, declaró:

"Las principales lesiones que presentaba el cuerpo eran en la parte superior. Aparentemente la mujer cayó de cabeza y se desnucó durante la caída".


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