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Indocumentada hondureña teme llegar a su país porque su hija miró un crimen

Washington. Agencias. | 6 de Septiembre de 2016 a las 15:13

Un grupo de madres inmigrantes detenidas en el centro Berks, Pennsylvania, junto a sus hijos. Todos huyeron de sus países en busca de asilo en Estados Unidos.

“Por favor no escriba mi nombre, diga que me llamo Nancy”, dice la mujer al otro lado del teléfono. Está llorando. “Tengo miedo que me deporten porque si lo hacen, me matan a mí y a mi hija”.

Nancy es una de las 22 mujeres que desde la semana pasada permanecen en huelga de hambre en el centro de detención familiar de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) en el condado Berks, Pennsylvania. Le piden al gobierno que las libere mientras los tribunales deciden sus futuros en Estados Unidos.

“Llegué a la frontera en busca de asilo el 4 de noviembre del año pasado, con mi hija que ahora tiene 14 años”, cuenta. “A los tres días tuve una entrevista con un oficial de asilo. No entendí lo que me estaba preguntando. Pusieron un intérprete al teléfono pero la llamada se cortaba a cada rato. Tenían que volver a llamarlo”.

La historia de Nancy la interrumpen sus propios sollozos. Aclara la voz y continúa, lento, como la espera para saber si al final del día le darán o no el asilo. “No dejaron que hablara. El intérprete me decía por teléfono que respondiera si o no. Fueron como dos horas tratando de contarles por qué huimos de Honduras. Al poco tiempo me llamaron y me dijeron que no me daban el asilo”.

La huida

Le pregunté a Nancy por qué huyó de Honduras. “Porque mi hija vio algo”, respondió. Insistí un par de veces para que me contara qué vio. “Algo malo”, dijo. “Muy malo. Le dijeron que la iban a matar”. Insistí para que me dijera qué vio, si se trató de un crimen. “Sí, fue algo muy malo”, volvió a decir. “Pero no me dejaron que se los explicara. Y me dijeron que cuando ellos me preguntaron si yo tenía miedo de volver a mi país, dicen que yo les dije que no. Por eso no me daban el asilo. Pero le repito, no pude explicarme y el intérprete solo me decía que respondiera si o no”.

El llanto vuelve a interrumpir la conversación telefónica. “Mi esposo vino a los días después con mi otra hija de 9 años. A él lo deportaron y a mi niña se la entregaron a una cuñada porque ella la peleó para que se la dieran. Y yo me pregunto por qué hicieron eso. Y ahora mi miedo es que nos manden de regreso. Nos tienen como criminales y no lo somos. Hemos venido huyendo para defender la vida de mis hijas”.

El caso Castro

Nancy no es la única madre inmigrante detenida en Berks y que denuncia el sistema de entrevistas de asilo. Las mujeres aseguran que no pudieron explicar las razones por las cuales se vieron forzadas a huir.

En noviembre del año pasado, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) hizo una petición de Habeas Corpus a nombre de 28 mujeres centroamericanas, todas ellas privadas de libertad -con hijos menores- mientras las cortes resuelven sus casos.

El recurso, conocido como caso ‘Castro versus Department of Homeland Security’, alega que las entrevistas hechas por agentes de inmigración fueron superficiales, y por ello no otorgaron las protecciones que ellas reclaman.

El grupo de derechos civiles explicó que el proceso de deportaciones iniciado por el gobierno federal fue “defectuoso”, y llevó a tomar decisiones que tilda de “incorrectas”. Precisó además que en muchos casos los inmigrantes que huyen de sus países no han tenido la capacidad de desafiar la legalidad de sus expulsiones una vez les niegan los pedidos de asilo.

La semana pasada pararon la protesta por medio a perder la custodia de sus hijos. Pero al no tener respuesta del gobierno, dejarán de comer hasta que las liberen.

“Pedimos ver a un juez”

El 8 de agosto, 18 de las 28 mujeres de la demanda participaron en una huelga de hambre junto a otras cuatro, también centroamericanas, para pedirle al gobierno de Obama que las  Dos semanas después dieron por cancelada la protesta por miedo a que las autoridades les quitaran la custodia de sus hijos.

La huelga fue sustituida por un ayuno que duró siete días, al término de los cuales recibieron una mala noticia. La Corte de Apelaciones del 3er Circuito les negó sus peticiones de asilo y con ello la posibilidad de que un juez las escuche.


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