Escúchenos en línea

El futuro de la economía de Estados Unidos se encuentra en manos de mexicanos

Washington. Agencias | 27 de Septiembre de 2016 a las 16:19

Desde la baja de diciembre de 2009, el empleo en los Estados Unidos sumó 13,6 millones de trabajadores. Cuarenta y tres por ciento de dicho crecimiento, o sea 5.9 millones de trabajadores, provino de los hispánicos –algunos nacidos en los Estados Unidos, otros inmigrantes. México es, sin duda, el mayor país de origen de los inmigrantes hispánicos en los Estados Unidos. La migración neta proveniente de América Latina desde la recesión ha sido mínima (se fueron más mexicanos de los que llegaron), de modo que esto puede verse más como un “dividendo demográfico” de la inmigración hispánica en los años 1980, 1990 y 2000. Más hispánicos están ingresando en sus mejores años de actividad, o son demasiado jóvenes como para retirarse, contrariamente a la fuerza de trabajo en contracción de los estadounidenses blancos no hispánicos. Excluyendo a los hispánicos, la fuerza de trabajo en los Estados Unidos se mantiene prácticamente sin cambios desde 2008.

Lo que ocurre con los trabajadores es que tienden a ser también gastadores. Desde 2012 hasta 2015, los hogares latinos representaron una parte significativa del crecimiento del gasto agregado. En el futuro, su impacto sobre el gasto en consumo probablemente será mayor que el de los “millennials” o los nacidos con la explosión demográfica (“baby boomers”).

Los estados con poblaciones hispánicas más bajas tienen economías que pueden considerarse en el mejor de los casos en un deterioro manejado, como Europa o Japón. Michigan, estado muy industrial, tiene una de las poblaciones hispánicas más bajas del país, 4.6% de su población a 2012. Su fuerza de trabajo es igual que hace 22 años. Su tasa de desempleo es de 4.5%, el nivel más bajo desde 2001 dado que los empleadores tienen dificultades para encontrar trabajadores.

No debería, pues, sorprender, que una compañía con sede en Michigan como Ford anunciara que trasladará toda la producción de autos pequeños de Michigan a México, ya que los bajos márgenes de ganancia y una mano de obra escasa en Michigan hacen que producir autos allí resulte antieconómico. Nueve de las once fábricas nuevas de autos construidas en Norteamérica desde 2011 están en México.

Este traslado al exterior no es necesariamente una mala noticia para los trabajadores de la industria automotriz de Michigan. Ford reubicará su mano de obra local para producir productos de valor más alto como camiones y vehículos utilitarios deportivos (SUV). Los diversos estados de gran crecimiento en el Sur y el Oeste y los estados blancos en gran medida de bajo crecimiento en el Noreste y el Midwest enfrentan desafíos diferentes en materia laboral en la próxima generación, pero en ambos casos México tendrá que ser parte de la solución.

En el Sur y en el Oeste, el problema será encontrar suficientes trabajadores para sostener la producción de las viviendas y la infraestructura necesarias, además de todo el otro trabajo del sector de servicios, necesario para una economía en crecimiento. En el Noreste y el Midwest, donde las fuerzas de trabajo se contraen y las poblaciones envejecen, la alternativa es importar trabajadores para cubrir la brecha laboral o exportar parte del trabajo, como hizo Ford, para liberar dotaciones más reducidas de modo que realicen otras tareas.

¿Por qué México aporta una parte tan importante de la fuerza de trabajo para la economía estadounidense –tanto dentro de los Estados Unidos como al sur de la frontera? Porque es uno de los pocos países del mundo que cuenta con el perfil geográfico y demográfico para sostener las necesidades de fuerza de trabajo de un país tan grande y dinámico como los Estados Unidos. Es el décimo país del mundo en población y tiene todavía una creciente fuerza de trabajo joven, y está al lado de los Estados Unidos. También porque ya existen lazos culturales bien establecidos entre México y muchas partes de los Estados Unidos, y porque existen acuerdos comerciales.

Y por último, a corto plazo, México es la mejor alternativa. Desde la Segunda Guerra Mundial, cuando los trabajadores rurales mexicanos llegaron a los Estados Unidos para cubrir la demanda durante la guerra, México siempre fue la respuesta por omisión a los déficits de mano de obra en los Estados Unidos. La inmigración altamente calificada de China e India es fantástica, pero es poco probable que resuelva la escasez de mano de obra en la construcción o la gastronomía. Y en vista de la resistencia política a la inmigración aun de un aliado familiar como México, cuesta imaginar un apoyo popular a la inmigración masiva de otro lugar.

En lo que se refiere a la fuerza de trabajo estadounidense y en lo que se refiere a las compañías estadounidenses que trasladan empleos al exterior, el futuro de la economía estadounidense será probablemente “Made in Mexico”.


Descarga la aplicación

en google play en google play