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Evitan otra tragedia de inmigrantes en el Mar Mediterráneo

Roma. Por Elena Llorente/Página12 | 5 de Octubre de 2016 a las 12:48

Mientras en la isla italiana de Lampedusa se celebraba la primera Jornada de la Memoria en recuerdo de los 386 víctimas del naufragio del 3 de octubre de 2013, en el mar Mediterráneo barcos de la Marina militar italiana y de organizaciones no gubernamentales rescataban casi 6000 inmigrantes en 24 horas. Fueron asistidas 36 barcazas y aunque se descubrieron nueve muertos entre los migrantes, la tragedia podría haber sido mucho más importante si no hubieran intervenido las distintas embarcaciones de rescate coordinadas por la Guardia Costera italiana, una coordinación que afecta a todos los barcos que en ese momento estén surcando la zona y que en 2013 no existía, al menos eficaz como ahora.

“Hace tres años era una tragedia italiana. Hoy es una jornada europea –declaró el ministro del Interior, Angelino Alfano, en Lampedusa–. Nosotros no sabemos si son prófugos o no cuando los salvamos. Pero sabemos que debemos salvarlos”. Y refiriéndose al referendo que sobre los migrantes se hizo en Hungría y en el que el gobierno –que no quiere los migrantes– perdió, Alfano agrego: “Europa está ante una encrucijada decisiva. O se salva a todos con seriedad, respetando las normas, o será un fracaso”. Según el ministro, es necesario crear en los países africanos un sistema de filtro, concediendo los permisos de llegada a Europa a quien reúna las condiciones que establecen las leyes, “porque de lo contrario se le hace el juego a los traficantes”, dijo.

La de 2013 fue una de las tragedias más importante ocurridas en el Mediterráneo desde la Segunda Guerra Mundial, más precisamente en el llamado Canal de Sicilia, el espacio de mar que separa Italia del norte de Africa y donde se encuentra la isla de Lampedusa. Ésta a su vez dista menos de 300km de las costas de Libia, desde donde parten la mayor parte de las barcazas con inmigrantes porque allí, poderosas organizaciones criminales se enriquecen con el tráfico de seres humanos y no tienen ningún prejuicio en mandarlos a morir en lanchas rotas o viejas, siempre que hayan pagado lo que ellos exigen. Los muertos comprobados en aquella ocasión fueron 366 pero hubo además unos 20 desaparecidos cuyos cuerpos no fueron recuperados nunca. Unas 155 personas –41 menores de edad entre ellos– fueron rescatadas y llevadas a las costas de Lampedusa por barcos pesqueros que pasaban por el lugar.

Los investigadores, que lograron detener a algunos de los traficantes –uno de ellos, originario de Somalia, ha sido condenado a 30 años en una cárcel de Palermo, capital de Sicilia–, pudieron comprobar que los migrantes venían en un barco de unos 20 metros de largo que había partido del puerto líbico de Misurata. La mayoría de los migrantes provenían de Eritrea y habían pasado un largo tiempo en Libia esperando poder embarcarse, tiempo en el que fueron sometidos a todo tipo de vejaciones. Cuando el barco estaba cerca de las costas de Lampedusa, el asistente del capitán tiró una antorcha encendida contra el suelo de la barcaza por lo cual enseguida prendió fuego y comenzó el desastre. Lo hizo para llamar la atención de los barcos que podían andar cerca y para que rescataran a los migrantes –incluido él mismo y sus ayudantes que se hacen pasar por inmigrantes–. En pocos minutos la gente se desesperó y empezó a moverse, el barco perdió el equilibro y se fue a pique.

En Lampedusa se organizó una marcha para recordar a la víctimas que recorrió las calles de la isla hasta llegar al monumento “Puerta de Europa”, construido en memoria de los muertos en el mar. A la cabeza de la marcha iba la alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini, y un cartel que decía “Proteger a las personas, no las fronteras” y varios jóvenes sobrevivientes que habían viajado desde distintos lugares de Europa para la celebración y que se abrazaban muy afectuosamente con la gente de la isla que los acogió y los tuvo viviendo en sus propias casas. También fueron organizados una serie de debates, con jóvenes llegados de toda Italia, bajo el título “Europa comienza en Lampedusa”, un proyecto bienal promovido por el ministerio de Educación y el comité 3 de octubre.

El presidente de Italia, Sergio Mattarella en un mensaje difundido el 3 de octubre recordó que el dramático naufragio “ es una herida abierta en la consciencia de cada uno de nosotros y una advertencia para Europa”. Por otra parte agregó que “es necesario crear una fuerte colaboración entre África y Europa para poder gobernar el fenómeno de los flujos migratorios”. Y agregó que “uno de los instrumentos indispensables contra el fundamentalismo y las predicaciones extremistas es crear crecimiento económico y ocupación” en los países de donde parten los migrantes (Eritrea, Somalia, Nigeria, Senegal, entre otros)

Según Carlota Sami, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en el sur de Europa, desde 2013 han muerto en el Mediterráneo 11.400 personas y este año 3498. Este año además, y hasta el mes de octubre, han atravesado el mar unas 300.000 personas, el 28% de las cuales son menores y muchos de ellos viajan sin familia.


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