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La mayoría de los migrantes son inútiles para Alemania

Berlín. Agencias. | 16 de Octubre de 2016 a las 12:50

Pantalón vaquero, jersey negro de cuello vuelto y americana de franela marrón. Ojos claros y gran sonrisa. Georg Pazderski, el líder en Berlín del partido Alternative für Deutchland (Alternativa para Alemania), recibe a EL PAÍS en la sede de la formación política paradójicamente situada a pocos metros de la de la CDU de la canciller Angela Merkel, a la que le está comiendo terreno en el espectro político, para analizar la situación migratoria en Alemania. A brocha gorda: hay que cerrar las fronteras a cal y canto y priorizar la devolución de los migrantes a sus países de origen, incluido los menores no acompañados.

Pazderski es claro en sus teorías y tiene un plan trazado al milímetro en su cabeza; “primero hay que cerrar nuestras fronteras”, explica, para así “poder iniciar una investigación sobre quién está dentro del país” y poder "echar" a los que residan en Alemania de una forma que su formación ultraxenófoba considera ilegal. "El Gobierno [de Merkel], en este ámbito, está teniendo muchas dificultades", concede. Y es que el Ejecutivo está tramitando desde el verano pasado más de un millón de solicitudes de asilo pues la Constitución prevé que "cualquiera" que lo considere, puede pedir el asilo en Alemania. A esto se añade la obligación por las leyes internacionales de ofrecer refugio a la población que, por motivos políticos, sexuales o religiosos, corre peligro en su país de origen.

El político alemán y de profesión militar durante más de 40 años asegura que, además del millón de solicitantes de asilo, en Alemania hay “500.000 personas que han entrado sólo por motivos económicos" y que residen en el país de manera "ilegal". El millón y medio de personas adicionales que Alemania acoge de golpe desde 2015 está financiado por "los contribuyentes", se lamenta, e ilustra con datos cuya procedencia no es capaz de verificar: "Un refugiado adulto le cuesta al Estado 3.500 euros al mes, un menor no acompañado cuesta unos 5.250 euros al mes para que viva en un ambiente parecido a una familia", continúa, y "el ex asesino del tren de Wuzburgo [que atacó a varios viajeros con un hacha el pasado verano] le costó a los alemanes 145 euros al día", asegura visiblemente indignado. Pero se niega a admitir, sin embargo, que la mayoría de atentados recientes de sello islamista en la UE —Bataclán en París, aeropuerto y metro de Bruselas, paseo marítimo de Niza— fueron perpetrados por ciudadanos comunitarios. Si se sigue esta línea, Pazderski asegura que para 2020 el Estado alemán habrá gastado 94.000 millones de euros tan sólo en la manutención de inmigrantes y refugiados. Y eso impacta "enormemente" en las pensiones, el pago de impuestos y el Estado de bienestar de los ciudadanos alemanes, se lamenta.


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