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Demócratas ganan el Senado en Virginia y podrían cambiar política migratoria

Agencia EFE. Desde Washington. | 7 de Noviembre de 2007 a las 00:00
Los demócratas se hicieron con el control del Senado de Virginia en las elecciones del martes y, con medidas sobre inmigración mucho más moderadas que los republicanos, podrían cambiar el curso de la política migratoria del estado. El Senado de Virginia, un estado conocido por su tendencia conservadora, se tornó un poco más azul -el color demócrata en EEUU- tras la ajustada victoria de los demócratas por 21 escaños a 18, que les ha dado el control de la Cámara Alta por primera vez en doce años. En el caso de la Cámara de Representantes estatal, y aunque los demócratas se hicieron con tres puestos más de los que consiguieron en las últimas elecciones, los republicanos mantuvieron una ventaja de 54 escaños. En general, los ganadores de los comicios estatales y locales son candidatos que presentan posturas más moderadas sobre la inmigración ilegal, pero en el caso del condado de Prince William, ejemplo de dureza contra los residentes indocumentados, no se han producido cambios significativos. "A pesar de las elecciones, en Prince William es como si no hubiera pasado nada", dijo a Efe Kent Willis, director ejecutivo de la Unión Americana para las Libertades Civiles (ACLU) de Virginia. Willis explicó que "el cambio en el Senado va a significar que las políticas en contra de la inmigración que se propongan a nivel estatal tendrán muchas menos posibilidades de salir adelante". "Sin embargo, lo que verdaderamente nos preocupa son la cantidad de candidatos de todos los partidos que proponen medidas anti inmigrantes como base de su campaña, y eso, al menos por el momento, está lejos de cambiar", añadió. Tras la jornada electoral del martes, la Junta de Supervisores de Prince William continúa con su mismo presidente, el republicano Corey A. Stewart, y con una composición total de dos demócratas y seis republicanos, entre los que se encuentra John Stirrup, uno de los impulsores de la resolución contra los inmigrantes ilegales. A pesar de todo el movimiento de protesta organizado durante meses en este condado y de los candidatos latinos, ya casi nada podrá impedir que la recién aprobada resolución anti inmigrante entre en vigor a finales de enero de 2008. La única esperanza que les queda a los inmigrantes de Prince William es que los tribunales fallen a favor de la demanda interpuesta por varios de ellos en la que se califica de "inconstitucional" la resolución aprobada el pasado julio. Hace tres meses, la Junta de Supervisores de este condado aprobó una resolución que prohíbe a los residentes indocumentados el acceso a varios servicios públicos y autoriza a la Policía local a detener a cualquier persona que presente "sospecha probable" de ser inmigrante indocumentado. Tras la aprobación, la comunidad inmigrante se puso en pie de lucha y como parte de sus esfuerzos, dos candidatos latinos se presentaron a las elecciones de la Junta de Supervisores de sendos distritos. Luis Ramírez, candidato independiente de origen puertorriqueño por el distrito de Woodbridge, obtuvo el 11 por ciento de los votos (535) quedando por detrás de los otros tres candidatos contra los que competía. En el caso del puesto en la Junta de Supervisores del Distrito Magistral de Neabsco, el demócrata John D. Jenkins renovó el cargo y se impuso así a la estadounidense de origen salvadoreño Aracely Panameño. Panameño, que entró hace apenas tres semanas en la contienda electoral, ni siquiera aparecía en las papeletas para votar de su distrito y los votantes que quisieron darle su apoyo tuvieron que escribir a mano su nombre. "Las máquinas que registraban el voto no estaban bien calibradas y no funcionaban de manera apropiada. Yo misma tardé más de 30 minutos en escribir mi nombre en la pantalla táctil", dijo a Efe Panameño. "Yo no digo que de haber funcionado bien yo hubiera ganado, pero con el sistema actual, ni siquiera se cuántos votos he recibido", añadió la candidata. Mientras que Jenkins obtuvo 2.306 votos, Panameño estima que contando con el problema tecnológico, entre 700 y 1.000 votantes le dieron su apoyo. La cita del martes es la primera de un largo proceso electoral que durará más de un año en EE.UU. durante el que ambos partidos tendrán que trabajar por lograrse la confianza del electorado latino.

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