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Cortes de inmigración saturadas, obstáculo para deportaciones

Nueva York. NYT | 6 diciembre de 2016

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Aunque existe un gran temor que con el nuevo gobierno de Donald Trump se inicie una nueva era de redadas y deportaciones de inmigrantes indocumentados, en la realidad del sistema legal de Estados Unidos existe un enorme obstáculo: el debido proceso en las cortes de inmigración para proceder legalmente con la deportación. Trump no se puede saltar las leyes actuales, a no ser que tenga un maquiavélico plan para deshacerse de ellas.

En los tribunales de inmigración, hay días en que un sólo juez, corriendo de una audiencia a otra, tiene que abrir más de 80 casos en un solo día, y otros jueces no se quedan atrás de ese número. Pero eso no es lo peor, las citas para audiencias suelen posponerse por meses, o varios años.

En este contexto, sobrecargados con más de 520,000 casos pendientes, los tribunales de inmigración de Estados Unidos están saturados al tope y cada vez fallan más a la hora de tomar decisiones oportunas y justas para las personas que enfrentan la deportación o piden refugio, según entrevistas con abogados, jueces y funcionarios de gobierno, citados en un reporte del diario The New York Times.

Tribunales colapsados

Con muy pocos jueces, secretarios saturados de trabajo y un registro anticuado basado en pilas de archivos de documentos, muchos de los 56 tribunales en todo el país se han paralizado por los retrasos y los colapsos burocráticos.

Entonces, sí Trump empieza su gobierno con un plan para arrestar y deportar a unos 3 millones de indocumentados, no es necesario tener gran imaginación para prever que el sistema de cortes de inmigración —y los centros de detención— sería un caos total.

Y la razón es porque muchas de esas deportaciones —por lo menos cientos de miles— tendrían que ser aprobadas por jueces de inmigración.

Trump también ha dicho que pretende congelar las contrataciones federales, lo cual evitaría que los tribunales contaran con nuevos jueces y secretarios, quienes son empleados federales. Sin nuevos recursos significativos, las cortes probablemente detendrían las deportaciones de Trump.

Hasta dentro de 6 años

Hace cuatro años, antes de la ola de inmigrantes centroamericanos, en la corte de inmigración en Denver, Colorado, los casos se movían rápidamente. Ahora, los tiempos de espera son los más largos del país, la mayoría de los casos se prolongan durante más de cinco años, según los hallazgos de Transactional Records Access Clearinghouse, un grupo de investigación que estudia la información federal.

En Arlington, que tiene la reputación de ser una de las cortes mejor gestionadas del país, ocho jueces tienen más de 30.000 casos; algunos programan audiencias para el año 2022.

“El sistema ha estado fracasando, pero ahora está alcanzando un punto crítico”, dijo Benjamin Johnson, el director ejecutivo de la Asociación Nacional de Abogados de Inmigración.

Más deportaciones, menos dinero

Los casos pendientes comenzaron a acumularse hace años, cuando el presidente Obama aceleró el cumplimiento de las leyes de inmigración, mientras el Congreso frenaba los gastos. Un congelamiento de contrataciones en el Departamento de Justicia bajo el secuestro presupuestal del 2011 al 2014 exacerbó el problema.

En los últimos dos años, la administración obtuvo aumentos para las cortes, y el número de jueces de inmigración ascendió de 65 a 300 actualmente. Pero la contratación de jueces es demasiado lenta. Ya que cada juez completa un promedio de 750 casos al año, las cortes necesitarían por lo menos 520 jueces para eliminar los casos pendientes en un año, de acuerdo con un análisis de Human Rights First, un grupo de veeduría en Nueva York.

Generando la crisis

La administración de Obama generó la peor crisis después de que el número de familias centroamericanas que cruzaron la frontera sur aumentó en 2014 y lo hizo de nuevo este año. A finales de 2014, funcionarios de justicia ordenaron a las cortes que apresuraran las peticiones de asilo de padres y niños centroamericanos para que fueran prioridad en sus expedientes, por lo que otros casos se retrasaron.

Los funcionarios esperaban que los migrantes a quienes se les negaba la residencia fueran deportados rápidamente, con lo que se enviaría un mensaje a otros centroamericanos para que se quedaran en casa. Pero esto no ha funcionado y esos inmigrantes siguen ingresando por miles cada mes, de acuerdo a las propias estadísticas oficiales, y las cortes se siguen llenando de ellos.



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