Escúchenos en línea

Muro en frontera México-EEUU crea dilemas

Por Alicia A. Caldwell, LaVoz.com. Desde Granjeno, Texas. | 8 de Noviembre de 2007 a las 00:00
Fundado hace 240 años, este somnoliento pueblo texano junto al Río Bravo ha sobrevivido el paso de los españoles, luego de los mexicanos y después la República de Texas de corta duración. Pero puede que no sobreviva los esfuerzos del gobierno estadounidense por asegurar la frontera mexicana con un muro de acero. El muro doble o triple será construido en algunos tramos hasta más de tres kilómetros (dos millas) tierra adentro, lo que dejará partes de Granjeno y otras comunidades cercanas en una tierra de nadie entre la barrera y la ribera del río. Según lo que cuentan los residentes –y lo que indica un mapa obtenido por The Associated Press–, el muro atravesaría casas y jardines. También podría apartar a los agricultores de tierras fértiles cerca del agua. Algunos temen que incluso los prive del agua potable que se extrae del río. "No puedo dormir por la preocupación", comentó Daniel Garza, un retirado de 74 años nacido y criado en Granjeno. Garza dijo que agentes federales le dijeron que la casa de ladrillos que construyó hace cinco años y que comparte con su esposa de 72 años está exactamente en el paso del muro. "No importa lo que me ofrezcan, no quiero mudarme, no quiero irme", dijo Garza con los ojos llorosos. El Congreso autorizó una partida de 1.200 millones de dólares para 1.125 kilómetros (700 millas) de muro en la frontera a fin de impedir el paso de inmigrantes ilegales y narcotraficantes. El plan dispone 530 kilómetros (330 millas) de cerca virtual –cámaras, sensores subterráneos, radar y otra tecnología– y 595 kilómetros (370 millas) de cerca real. Otros 112 kilómetros (70 millas) de cerca se emplazarán en el valle del río, en el extremo sur de Texas. El Río Bravo (Río Grande para los estadounidenses) ha sido la frontera internacional desde que el Tratado de Guadalupe-Hidalgo puso fin a la guerra con México. Pero las autoridades dicen que instalar el muro exactamente junto al río podría interferir con su trayecto durante una inundación y cambiar su curso, alterando ilegalmente la frontera. El mapa obtenido por la AP muestra siete tramos de la propuesta cerca en el Valle del Río Grande, incluyendo una sección que pasaría por el medio de unas 35 del centenar de casas de Granjeno. Los dirigentes municipales y los residentes dicen que funcionarios federales les han mostrado el mismo mapa. "Queremos estar seguros, pero lo que ocurre es que éste no es un buen plan", opinó Cecilia Benavides, cuyos terrenos junto al río en Roma, a unos 80 kilómetros (50 millas) río arriba de Granjeno, han sido propiedad de su familia desde que una concesión española de tierras se lo legó en 1767. "Cede a México el río y todo lo que está detrás de ese muro. Para mí no tiene sentido". Michael Friel, vocero de Aduanas y Protección de Fronteras en Washington, dijo que los mapas son preliminares y que no se ha tomado una decisión definitiva sobre el trayecto del muro. Pero agregó que los mapas reflejan la opinión del gobierno sobre el mejor modo de asegurar la frontera. "Nuestra agencia... tiene la obligación de asegurar la frontera de nuestra nación y nosotros tomamos muy seriamente esa obligación o esa responsabilidad", aseguró Friel. El muro tendría al menos 4,90 metros (16 pies) de altura y podrá aguantar la embestida de un vehículo de 4.535 kilogramos (10.000 libras) a una velocidad de 65 kilómetros (40 millas) por hora, según el Departamento de Seguridad Interna. No se ha decidido todavía su composición, pero podría consistir en pilones de acero rellenos de concreto a pocos centímetros (pulgadas) de distancia unos de otros, o quizás de acero galvanizado con aperturas diminutas. Lo que ocurra con la tierra que quedará entre el muro y el río es el gran interrogante que se plantean los propietarios de tierras en pueblos fronterizos como Granjeno, de tres calles y unos 400 habitantes en una región predominantemente maicera. J.D. Salinas, el funcionario municipal de mayor rango en el condado de Hidalgo, dijo que no recibe respuesta alguna a ninguna de sus frecuentes preguntas. "¿Vamos a perder terrenos fértiles porque van a construir una estructura que no va a dar resultado?", se preguntó Salinas. "Van a mover la frontera, básicamente dos millas (3,2 kilómetros). Se la damos a México y los tratados estadounidenses-mexicanos dicen que eso no corresponde". En otros puntos del valle, las autoridades locales temen que el muro corte el acceso al agua potable bombeada del río y distribuida a 35.000 hogares. Temen además que las autoridades municipales no sean autorizadas a reparar las bombas que queden en la tierra de nadie. Documentos del Departamento de Seguridad Interna sobre el muro propuesto dicen que "en algunos casos se construirán portones seguros para permitir a los propietarios de tierras acceso a su propiedad privada cerca del Río Grande". Pero los documentos ofrecen pocos detalles. "Dicen que va a haber portones y me digo 'Esto está muy bueno. ¿Qué tipo de portones?'", se preguntó Noel Benavídes. El único tipo específico descrito, dijo, era un portón electrónico. "Eso requiere energía. ¿Qué pasa en caso de inundación?", dijo haberles preguntado a funcionarios federales. Nunca recibió respuesta. Los residentes de Granjeno, muchos de los cuales han puesto carteles con la leyenda "No al muro fronterizo" en sus automóviles y jardines, dicen que han sido asegurados de que recibirán compensación justa por toda propiedad incautada por el gobierno. El alcalde de Granjeno, Alberto Magallán, dijo que su pequeño pueblo quiere luchar. Pero con un solo negocio –una compañía de transportes agrícolas y bar– y un ingreso per cápita de 9.000 dólares, es improbable que puedan hacer otra cosa que vender. Manuel Olivarez hijo, un vendedor de maderas de 63 años, dijo que las casas de su hija y de su hermano no serían afectadas, pero que el muro atravesaría sus jardines posteriores. Y Olivarez temen que la Patrulla Fronteriza pase muy cerca de la casa de su hija todos los días. "Probablemente si saca la mano por la puerta trasera un jeep de la Patrulla Fronteriza se la golpeará", comentó con una sonrisa nerviosa. Gloria Garza manifestó preocupación de que el muro destruya el pueblo donde ha pasado toda su vida. "Mi mayor temor es ver que Granjeno desaparezca", dijo la mujer. "Ese es realmente mi mayor temor. Me parte el corazón".

Descarga la aplicación

en google play en google play