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Iglesias apoyan los refugios de migrantes

Tijuana. Agencias. | 5 de Enero de 2017 a las 18:04

En los cinturones de pobreza de una de las ciudades más violentas de México se teje una nueva realidad.  En la periferia, donde el aullar de patrullas y ambulancias alerta a los habitantes de un nuevo crimen, cientos de migrantes haitianos han encontrado refugio mientras se encuentran a la espera del sueño americano.

Hasta hace unas semanas era común verlos hacinados en el centro de la ciudad o en las garitas para ingresar a la Unión Americana.

Ahora, su presencia en “la línea” y en la zona comercial fue borrada por las autoridades de los tres niveles de gobierno, al trasladarlos a iglesias cristianas habilitadas como albergues improvisados.

Hasta antes del 26 de mayo, cuando comenzaron a llegar a este cruce fronterizo, Tijuana sólo contaba con cinco casas hogar para recibir a migrantes y connacionales deportados, así como a personas de diferentes partes del mundo.

Cinco meses después, el gobierno improvisó 11 iglesias para recibir a cerca de 20 mil haitianos que llegaron a la ciudad en búsqueda del asilo político en Estados Unidos.

“No, yo no llegué aquí solo. Cuando yo llegué aquí, (Tijuana), estaba frente a la agente de inmigración y del Padre Chava. Ahí estábamos cinco. Nosotros no teníamos dinero para pagar el hotel. La casa de migración nos dijo: ¿qué es lo que quieren?, nosotros les dijimos que no teníamos dónde dormir, y entonces ellos me dijeron: sube. Entonces yo subí a una guagua (camioneta) y yo estoy aquí”, comenta Edris Luis, ciudadano haitiano que habita en uno de los albergues improvisados por las autoridades.

“Cuando esto empezó eran cinco albergues, ahorita son 16, pero esos otros que se unieron, sólo están recibiendo personas haitianas. Sólo los cinco que ya estaban, están dejando un lugar para los deportados y los desplazados”, explica la monja Alomeli Limas, integrante del Instituto Madre Assunta.

“De los 16 albergues que hay se abrieron 10.  En toda la periferia de Tijuana hay otros que están en el centro o hacia las orillas. Hay iglesias que abrieron sus puertas para albergar a los migrantes, esto evita que estén aglomerados y que anden deambulando en las calles. Aparenta que no hay un problema migratorio, pero sí lo hay”, considera José Luis Alcántara, director de la organización Pro Libertad y Derechos Humanos.

Algunas de las iglesias habilitadas son: Camino de Salvación; Misión Evangélica Roca de Salvación; Movimiento Juventud 2000; Embajadores de Jesús; La Viña de Tijuana; Jesús es mi Roca; El Calvario; y Nueva Jerusalén.

Ubicadas en colonias de alta incidencia delictiva, los albergues temporales reciben sólo a haitianos que las autoridades del Grupo Beta del Instituto Nacional de Migración (INM) y de los gobiernos de Tijuana y Baja California, canalizan.

Antes de ser habilitados como albergues, estos espacios no daban el servicio, porque sus capacidades financieras eran insuficientes. Sin embargo, a partir del pasado mes de octubre, comenzaron a obtener recursos o artículos de primera necesidad por parte de las autoridades, e incluso, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Entre los enseres se encuentran: colchonetas, estufas, ropa, alimentos, artículos de aseo, así como visitas de la Secretaría de la Salud de la entidad, para evitar el brote de enfermedades y atender a mujeres embarazadas.

A pesar de la ayuda, los albergues no cuentan con las condiciones adecuadas, así como con el personal necesario para evitar incidentes.

El gobierno del estado de Baja California asegura que las iglesias habilitadas en la periferia, no buscan ocultar el problema migratorio, sino apoyar a las personas mientras se encuentran a la espera de ser recibidos por el gobierno de Estados Unidos.

¿Se trata de ocultar el problema?

“No fue ocultar, al contrario, fue una acción de mucha generosidad de estos grupos que, al tener esta comunicación, ellos ofrecieron los lugares, y nosotros empezamos a distribuirlos. Por eso reconozco la generosidad, no se trata de ninguna otra cosa, de ocultar y nada por el estilo, fue una coordinación y diálogo con las organizaciones”, refirió Francisco Rueda, secretario de Gobierno de Baja California.

En entrevista, el secretario reconoció que los inmuebles no son los adecuados para atender a los migrantes, sin embargo, argumenta que, sin la ayuda de las iglesias, no hubiera sido posible recibir a las personas.

“Si ya tuviste la oportunidad de estar en estos lugares vas a encontrar, obviamente no las condiciones óptimas que todos quisiéramos, pero sí por lo menos un techo dónde dormir y dónde resguardarse y un alimento caliente que ingerir”, dijo el encargado de la política de gobierno de la entidad.

EL ÉXODO

Desde el pasado mes de mayo, cientos de personas haitianas, afectadas por el terremoto de 2010 y el huracán Matthew en octubre pasado comenzaron a llegar a la ciudad.

Provenientes de Puerto Príncipe, Haití, o de Brasil, luego de ser empleados en la construcción de inmuebles para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, arribaron a Tijuana con la esperanza de llegar a Estados Unidos para obtener el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés).

El TPS permite a los inmigrantes haitianos vivir y trabajar de forma legal en ese país durante 18 meses; sin embargo, su vigencia para tramitarlo finaliza el 22 de julio de 2017, lo que ha originado un aumento del éxodo migratorio ante la cercanía para que venza. Los albergues esperan que el flujo se incremente, y finalice hasta agosto del próximo año.

Mientras esperan cita con las autoridades migratorias de Estados Unidos permanecen entre 30 y 45 días en Tijuana. Las casas hogar destinan un promedio de 200 pesos por día por persona, para sus necesidades básicas.

El pasado 4 noviembre la Federación anunció la entrega de 3 millones 600 mil pesos para atender el problema en la frontera.


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