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Funcionarios bancarios creen que Trump no afectará remesas de hondureños

San Pedro Sula, Honduras. Agencias | 17 de Enero de 2017 a las 12:52

Hasta este momento, ninguna persona sabe con certeza cuál será el futuro de las remesas que envían los inmigrantes que trabajan en Estados Unidos. El único que tiene claro el panorama es el presidente electo Donald Trump.

Los hondureños y los vecinos centroamericanos, que desde el triunfo del magnate están en vilo, disiparán la zozobra o se asustarán mucho más el viernes cuando Trump asuma la presidencia y tenga el poder de convertir las amenazas en acciones.

El 31 de marzo de 2016, Trump le envió una carta de dos páginas a los periodistas Robert Costa y Bob Woodward de The Washington Post, en la cual anunció que atacaría las remesas enviadas específicamente a México.

En esa carta de dos páginas, titulada Obligando a México a pagar el muro, amenazó que el primer día modificaría la Ley 31 CFR 130.121 para redefinir el papel de compañías dedicadas a transferir dinero y citó como ejemplo a Western Union.

La regla de Trump consistirá, consigna la carta, en que “ningún extranjero puede transferir dinero fuera de Estados Unidos a menos que el extranjero provea, primero, un documento que establezca su presencia legal en el país”.

Al día siguiente, después de haber ejecutado esa acción, el magnate republicano espera, según la carta, una “protesta inmediata” de México, país que recibe aproximadamente $24,000 millones en remesas. “La mayoría de esa cantidad proviene de extranjeros ilegales”, plantea. El tercer día de administración, según la carta de Trump, el gobierno mexicano se comprometerá a aportar $1,000 millones para sufragar la construcción del muro. Si esto sucede, “la administración Trump no promulgará la regla final y la regulación no entrará en vigencia”.

Hasta ahora, Trump solo ha amenazado a México, un país de renta percápita media alta, y no ha advertido que la medida sea extendida hacia los centroamericanos. Si decide afectar a esta región, las remesas podrían disminuir.

En 2016, la economía de Honduras captó $3,958 millones, $232.4 millones (6.2 %) más que en 2015. Si las condiciones actuales persisten, y dentro de un escenario con variables económicas positivas, el país recibiría este año unos $4,591 millones, proyecta un estudio presentado por Fundemos Consultores.

Positivos

Dado a que Trump no se ha referido a Centroamérica y en vista de que a Estados Unidos no le conviene socavar la economía de países con una renta percápita media baja, como Honduras, las autoridades monetarias creen que el cambio de gobierno en el norte no afectará el fluido de los billetes verdes.

 

“Esperamos que siga la misma tendencia positiva o que, por lo menos, no disminuya”, dijo Manuel Bautista, presidente del Banco Central de Honduras (BCH), durante una entrevista con LA PRENSA.

No obstante, “hay que imaginar lo peor, si, dado el extremo, las remesas diminuyeran un 20%, esto provocaría una caída en el PIB, aproximándote un punto porcentual”, ejemplificó Bautista.

“Si esperamos un aumento en el Producto Interno Bruto de 3.7% para 2017, la caída del 20% en las remesas induciría a que el PIB crezca solo 2.7%. Esperamos no llegar a esos extremos”, expresó.

Hasta este momento, lo que se cierne sobre los indocumentados y las economías menos fuertes son los temores derivados de una amenaza proselista que no fácilmente se convertiría en una realidad. El presidente de la gran potencia tampoco es todopoderoso. Depende de la decisión de otras instituciones que componen la estructura política de Estados Unidos.

Opciones

Manuel Orozco, especialista en remesas y migración de Diálogo Interamericano, con sede en Washington, es del criterio que Trump por sí solo no puede ejecutar un cambio de la noche a la mañana.

“Las transferencias de dinero ya están cubiertas bajo la ley a través de la sección 326. Al modificar la sección de CFR, él está pidiendo al Congreso que modifique la ley de inmigración, también, esperando que las empresas comprueben el estatus legal de una persona, algo que cae en jurisdicción federal”, le explicó a LA PRENSA.

Asumiendo que Trump convirtiera la amenaza en realidad, Orozco, advierte que “las implicaciones van más allá de la diferenciación de un impuesto sobre los inmigrantes indocumentados a las economías de México y de otros países grandes”.

“Si los migrantes tuvieran que pagar impuestos sobre sus transacciones, algunos optarían por utilizar mecanismos informales. Otros también utilizarían mecanismos informales por temor a ser encontrados viviendo sin condición legal. Esto afectaría negativamente a los hogares receptores de remesas que utilizan predominantemente las instituciones financieras formales para cobrar su dinero”, ejemplificó.

Pero el presidente electo puede encontrar una segunda opción para lidiar con la migración en la frontera mexicana, pues podría echar mano de la Ley de Verificación de Estado de Remesas de 2015 (no promulgada) que le impondría un cobro de 7% al remitente de remesas que no demuestre su estatus migratorio.

Efecto

Rodulio Perdomo, economista del Foro Social de la Deuda Externa (Fosdeh), no duda en que Honduras resultará afectado en 2017, pues “Trump, en su primer año, va a cumplir las promesas electorales, buscando gravar las remesas para construir el muro con el cual busca aislar a Estados Unidos del tercer mundo”.

Una reducción en las remesas, considera Perdomo, le impediría al gobierno cambiar el sistema que determina el tipo de cambio de la moneda, medida pactada con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Con un sistema flotante, por ejemplo, la ley de oferta y demanda pondrá el precio y subiría mucho. Como habrá menos dólares, porque se reducirán las remesas, el precio lo pondrá quien tenga más”, explicó.


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