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México-EUA, historia de migración y deportación

Ciudad de México. Agencias | 23 de Enero de 2017 a las 12:51

La historia de los mexicanos en Estados Unidos está vinculada a dos fenómenos contradictorios, por un lado la mano de obra mexicana es llamada y bienvenida durante períodos de crisis y de crecimiento económico, cuando se requiere trabajo de inmigrantes. Posteriormente termina o disminuye la necesidad e inicia con toda fuerza el argumento de que ocupan puestos de trabajo y son responsables del desempleo de trabajadores estadounidenses blancos, así como de todos los males que los aquejan. Siguen las deportaciones.

La migración desde principios del siglo XX depende de la demanda de trabajo, de las asimetrías de desarrollo y de las oportunidades para los inmigrantes. Durante más de un siglo ha sido mano de obra mexicana esencial para los cultivos de alimentos y de algodón, para la construcción de ferrocarriles y vías de comunicación, en las fábricas, en la construcción, en la gastronomía y los servicios, en el comercio. Son mayoritariamente migrantes los que están ahí ayudando y trabajando en los desastres, baste recordar el ciclón "Katrina" que arrasó Nueva Orleans, o la penuria de mano de obra durante la Segunda Guerra Mundial.

Hoy, resurge de manera brutal la discriminación de minorías, en particular de mexicanos y latinos que son la más grande minoría en Estados Unidos, la que más crece, la de que más aporta a la demografía, la economía y la cultura. Atracción y deportación marcan la historia de una relación única en el mundo entre dos países vecinos.

El racismo revivido y violento durante la campaña de Donald Trump tiene raíces históricas en la supremacía de los blancos como el pueblo elegido para hacer de Estados Unidos una gran nación, que tuvo en el sur un importante desarrollo basado en el trabajo de los esclavos negros, que pregonó el "Destino Manifiesto" y puso en marcha la doctrina de "América para los americanos", que justificó la expansión del territorio a través de compras y de la guerra de 1846-1848 contra México arrebatándole más de la mitad del territorio.

En Estados Unidos, los blancos dejarán de ser mayoría para el año de 2060, frente a todas las minorías, y eso no hay nada que lo pueda detener.

Donald Trump cumplirá sus amenazas de construir un muro en frontera con México y de deportación de millones de indocumentados, a pesar de que la fuerza económica, social y de desarrollo científico y tecnológico radica en el llamado "melting-pot" (mosaico de razas).

A México y a Estados Unidos los vinculan la vecindad, la frontera, los intercambios económicos, sociales y entre ellos fundamentalmente la migración.

FIN DEL ‘BOOM’

Durante la Primera Guerra Mundial, trabajadores mexicanos fueron llamados a trabajar en 1917. México vivía el fin del período armado de la Revolución. La mano de obra mexicana ocupó puestos de trabajo en los campos de cultivo de algodón y de remolacha, pero también en fábricas, explotación de minas y fundidoras. El trabajo de los mexicanos fue indispensable en esos años.

Entre 1921 y 1924, fueron deportados 30 mil trabajadores mexicanos. El reparto de tierras en México ayudó a mitigar su angustia de no tener de qué vivir. El presidente encabezó un programa de repatriación, el gobierno pagó los costos del ferrocarril para trasladar a los expulsados a sus lugares de origen. Las familias se movilizaron, surgieron organizaciones caritativas y la solidaridad marcó su retorno a territorio nacional.

1929, GRAN DEPRESIÓN

La segunda ola de deportaciones inició con la mayor crisis económica en EU. Entre 1929 y 1939 fueron deportados 500 mil mexicanos, se les llamaba repatriados. Entre 1929 y 1932 fueron deportados 5 mil trabajadores al mes; de 1935 a 1937 la cifra disminuyó a mil 200 repatriados mensualmente, en el año de 1939 los deportados fueron 20 mil.

Lázaro Cárdenas puso en marcha proyectos de colonización que acogieron a los deportados en Guerrero, Oaxaca y en la frontera norte, en Mexicali, Matamoros y Tamaulipas. Los mexicanos que se quedaron en Estados Unidos tuvieron grandes dificultades, perdieron casas, escuelas, trabajos, algunos fueron reclutados también para la guerra y fueron al frente de batalla durante la Segunda Guerra Mundial.

PROGRAMA BRACERO

El Programa Bracero ha sido el mayor programa migratorio, con un acuerdo firmado entre México y Estados Unidos, para que la mano de obra mexicana laborara durante la Segunda Guerra Mundial, la postguerra y el período de recuperación económica de Estados Unidos. Firmado el 4 de abril de 1942 se refrendó con muy pocos cambios durante los siguientes 22 años.

Movilizó a 4 millones 646 mil 199 braceros en los cambios agrícolas de todo Estados Unidos. En los primeros años, el trabajo de los mexicanos contribuyó a una causa mayor: la guerra. México había declarado la guerra al Eje y se unió con los Aliados.

Los migrantes mexicanos habían sufrido enormemente por las condiciones de vida, alimentación y salud en años anteriores y el gobierno de México buscó que las condiciones de los trabajadores mejoraran.

De todas estas olas de migración-deportación, siempre hubo un número importante de mexicanos que se quedó a vivir y a trabajar en distintos estados, pero sobre todo en California y Texas.

DEPORTACIONES

No todos los mexicanos que migraron a trabajar en Estados Unidos fueron parte del programa Bracero, algunos fueron contratados en sus lugares de origen, otros simplemente llegaron en busca de trabajo.

Al margen del Programa Bracero, la migración indocumentada era importante, en EU se les comenzó a llamar "ilegales" el término acuñado fue rechazado por México aunque posteriormente, tuvo carta de naturalización.

El fin de la guerra de Corea regresó a miles en busca de trabajo, se comenzó a culpar a los inmigrantes del desempleo y el ambiente se tornó caldeado y turbulento, con creciente discriminación, agresiones y crímenes de odio.

El programa de deportaciones se llamó "Espalda Mojada". Entre 1950 y 1954 cientos de miles fueron deportados 3 millones 500 mil mexicanos. México enfrentó el retorno de mexicanos cuando la economía crecía a un ritmo de 6 % anual.

CIERRES FRONTERIZOS

La política migratoria del gobierno de Bill Clinton se caracterizó por los cierres de la frontera con México en gran parte de California y Texas, los estados con más mexicanos y con más migración. A partir de 1993 inició la construcción de muros y endureció el control migratorio con la Operación Bloqueo (Cd. Juárez-El Paso 1993), Operación Guardián (Tijuana-San Diego, 1994), Operación Salvaguarda (Yuma-Tucson 1995) y Operación Río Grande (Texas-Nuevo México, 1997). Cerró los cruces menos peligrosos y estableció controles más rígidos.

EL GOBIERNO DE W. BUSH

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 (11-S) pusieron en alerta la frontera con México. El gobierno de George W. Bush fortaleció los controles migratorios, las detenciones y deportaciones. Dos ejemplos: en 2003 se puso en marcha el programa "US Customs and Border Protection" (Aduanas y Protección Fronteriza), operativo para deportar inmigrantes en puntos distantes a los de su entrada. Fueron deportados 5,600, a un ritmo de 300 al día, esposados, amarrados, como delincuentes, subidos a un avión y dejados en lugares distantes y desconocidos, sin relaciones, sin dinero, sin familia.

LA MAYOR DEPORTACIÓN

La inmigración de indocumentados se mantuvo estable alrededor de 11.3 millones de acuerdo con Pew Research Center durante el gobierno del demócrata Barack Obama.

Durante su gobierno las deportaciones alcanzaron el nivel más alto: Barack Obama deportó a 2.8 millones (por lo que se le llamó "deportador en jefe"); George W. Bush 2.2 millones y Bill Clinton 870 mil.

¿Cómo llegó el magnate a la presidencia?

El discurso electoral de Donald Trump colocó a México como principal blanco de sus ataques contra la inmigración indocumentada, la seguridad y el libre comercio, convirtiendo a su vecino en algo así como un chivo expiatorio, pero sobre todo concentrando tres ejes de su campaña paga ganar la elección.

¿Se trataba sólo de una estrategia mediática para ganar la candidatura del GOP y luego la presidencia? Así inició la definición de sus políticas: rechazo a los que son diferentes, supremacía de los blancos, xenofobia y racismo respecto a los mexicanos y los latinos, que son la primera minoría en Estados Unidos; rechazo a la competencia y restablecimiento del neoproteccionismo; seguridad del otro lado de la frontera, desprecio a un principal vecino y aliado en cuyo territorio no pudo hacer negocios.

Su pragmatismo y experiencia mediática le indicaban que los temas elegidos eran aquellos que podían estar en las preocupaciones cercanas o lejanas de sus posibles electores, blancos estadounidenses, que no serían los de las grandes ciudades cosmopolitas, ni mayoritariamente jóvenes educados. Concentró en México los tres ejes de su política.

Trump, como Hitler, usó una política para revivir grandeza y odios raciales. Con su experiencia empresarial definió como su clientela política a los estadounidenses blancos, rurales, de clase media-baja y con bajos niveles educativos, preocupados y ansiosos frente a los cambios, los que menos cercanía tenía con los indocumentados latinos o mexicanos y los veían como una amenaza a su empleo descontentos con la mudanza de empresas a otros países. Su malestar se agudizó con la crisis de 2008-2009.


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