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Antes de que construyan el muro, jóvenes hondureños se van «mojados»

Tecún Umán, Guatemala. Agencias | 24 de Enero de 2017 a las 11:46

Antes de que Donald Trump ordene la construcción del muro en la frontera, cuatro jóvenes capitalinos, amenazados por las maras, decidieron dejar Honduras para emprender la aventura del “mojado”.

Procedentes de San Pedro Sula, en el autobús de las 8:30 pm, los cuatro arribaron a la terminal de Tecún Umán, Guatemala, y luego buscaron apoyo en la Casa del Migrante.

“Es la primera vez que hacemos esto y lo estamos haciendo con gran sacrificio”, expresó Héctor Castillo (de 25 años), quien había comenzado a estudiar Informática Administrativa en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah).

Con Castillo llegaron Gerson Álvarez (de 23), Brayan Hernández (de 25) y Regino Escobar (de19). Solamente dos de ellos cargaban mochilas en sus espaldas. Los cuatro vestían jeans y calzaban tenis “para correr” en caso de una emergencia.

Los cuatro jóvenes capitalinos llegaron a la terminal de Tecún Umán, Guatemala, el miércoles a las 8:30 pm de la semana pasada y buscaron ayuda en la Casa del Migrante. En estos días transita el territorio mexicano.

“Vamos a aventurar, a ver qué sale”, dijo Escobar a periodistas de LA PRENSA, quienes los entrevistaron en la terminal de buses de Tecún Umán.

Estos cuatro hondureños tenían previsto, después de comer y dormir en la Casa del Migrante, cruzar el Río Suchiate, que divide Tecún Umán y Ciudad Hidalgo, y luego sondearían el ambiente en el sur de México.

Dijeron que procurarán mantenerse unidos para enfrentar los riesgos en grupo en vista de que viajan limitados económicamente.

“Nosotros no tenemos dinero para pagar un coyote. Cobran mucho dinero. En Honduras tampoco teníamos trabajo y la familia de nosotros tampoco tiene dinero”, manifestó uno de estos emigrantes.

Al llegar a Estados Unidos esperan solicitar asilo o refugio porque se consideran desplazados de la violencia que afecta a Honduras.

En Arriaga, Chiapas, se subirían a los techos del tren la Bestia, en el cual viajan varios miles de emigrantes todas las semanas.

“Yo me voy porque me han matado bastantes familiares. Hace poco mataron a un hermano en una masacre que salió en los periódicos”, dijo Castillo.

Los cuatro jóvenes explicaron que ellos viven en una zona conflictiva de la capital y que no integran ninguna pandilla, pero se sienten amenazados porque las maras desconfían de ellos.

“Hay dos maras en la colonia, los miembros de una mara creen que nosotros formamos parte de la otra. Y los otros, piensan que somos miembros de la rival”, explicó uno de los jóvenes.


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