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Inmigrante hondureño insistirá en alcanzar «sueño americano»

Ciudad de Guatemala. Agencias | 24 de Enero de 2017 a las 12:33

La última vez, los delincuentes lo empujaron desde el techo del vagón de un tren, al caer al suelo se quebró tres costillas y, para colmo de males, las autoridades migratorias de México lo deportaron.

Esto le sucedió hace tres meses en Caborca, Sonora, cuando estaba a punto de cruzar la frontera del sur de Estados Unidos después de unas cincos semanas de sacrificio.

Ahora, Alejandro Antonio Escalón (de 25 años), con la experiencia capitalizada a costa del dolor y sufrimiento, no perderá la oportunidad y está dispuesto a ponerse al servicio de los narcos mexicanos para garantizar el ingreso a las tierras del Tío Sam.

Sin un centavo en los bolsillos, Escalón, originario de Cucuyagua, Copán, la semana pasada se encontraba en Ciudad de Guatemala y en este momento camina por territorio mexicano escabulléndose de las autoridades y de los delincuentes que acechan a los emigrantes.

“Me iré por la misma ruta, porque tengo miedo irme por Laredo. Esta vez pienso cargar la mochila porque estoy viajando sin un peso”, dijo Escalón a periodistas de LA PRENSA que lo entrevistaron en la Casa del Migrante de Ciudad de Guatemala.

Hace unos tres meses lo deportaron las autoridades mexicanas. Esta será la segunda vez que intentará entrar “mojado”.

Al llegar de nuevo a la zona fronteriza, este hondureño que ha vivido en el barrio Medina de San Pedro Sula buscará a los narcos y les dirá que transportará la mochila de México a Estados Unidos.

“Yo no tengo quien me ayude. Yo quiero entrar a Estados Unidos. Yo me pondré la mochila, dicen que pesa 22 kilos, no voy a preguntar qué llevo y me iré para adelante”, dijo.

Escalón es de la creencia que si logra cargar la mochila gozará de la seguridad que le den los narcos y asegurará el ingreso a Estados Unidos; no obstante, correrá el riesgo de que las autoridades de ese país lo capturen y lo lleven a la cárcel por tráfico de drogas.

Recordó que “la vez pasada” viajó “tranquilamente” por todo el territorio mexicano. Se subió al tren en Arriaga, Chiapas, y llegó a Sonora.

En Caborca intentó hacer lo mismo. Subió al techo de un vagón de un tren granelero, pero, minutos más tarde, hombres armados casi lo mataron por no pagar $100 dólares que le cobraban.

“Los hombres llegaron en dos carros, interceptaron el tren y se subieron. Yo viajaba con dos hondureños. Llegaron hasta donde nosotros y nos cobraron cien dólares, nos dijeron que el transporte no era gratis.

Ellos andaban bien locos, drogados”, relató este padre de un niño de tres años.

Los delincuentes, integrantes de la organización criminal La Maña, empujaron desde el techo del tren a Escalón y los otros dos hondureños. Al impactar con el suelo, él se quebró tres costillas y un compañero de él la mandíbula.

“A mí me atendieron en la Cruz Roja y después me deportaron”, dijo.


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