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Estados Unidos es mucho mejor que el presidente Donald Trump

Washington. Agencias | 26 de Enero de 2017 a las 17:53

Hay momentos en la historia de cada país que definen el carácter de su gente. En Estados Unidos nos toca hoy enfrentar a un presidente que ha puesto en peligro los derechos humanos y civiles de los latinos, de la comunidad inmigrante, de los refugiados y de la comunidad musulmana. Las órdenes ejecutivas del presidente Trump, dictadas a espaldas de nuestra constitución y los acuerdos internacionales en materia de derechos humanos, implementan medidas draconianas que en vez de proveer seguridad pública imponen leyes autoritarias que dañan a millones de seres humanos y dividirán a miles de familias. Ahora nos toca definir este momento como un punto de resistencia durante el cual la gente de éste país mostró su carácter humanitario y rechazó el odio, el miedo y la división que el Presidente ha sembrado con estas medidas.

Ha quedado claro que Trump no ha cambiado las posturas extremas que propuso durante su campaña electoral, y pensar por un segundo que va a cambiar es peligroso, ya que no podemos bajar la guardia por un solo segundo. Es cierto que Trump ganó la presidencia, pero no cuenta con mayoría popular, y esa mayoría rechaza abiertamente lo que se propone. Por tanto, el Presidente debe sentir esa resistencia y entender con nuestra organización y movilización que no tiene un mandato político para ejecutar esas ordenes ejecutivas.

El día de hoy estas medidas que alguna vez condenamos por sus tonos racistas o xenófobos están más cerca a convertirse en una realidad que afectará negativamente a las vidas de millones de personas. Las órdenes ejecutivas incluyen la orden para construir un muro entre Estados Unidos y México, incrementar las deportaciones, imponer sanciones para las ciudades santuario, frenar el programa para admitir a refugiados de Siria, país que se encuentra en medio de una guerra brutal, y limitar el otorgamiento de visas para países de mayoría musulmana como Irak, Sudán, Libia, Irán y Siria entre otros. Las órdenes también congelan el programa para admitir a refugiados en su totalidad por cuatro meses e implementar de nuevo el programa controversial Comunidades Seguras, el cual había sido eliminado por el expresidente Barack Obama.

Estas medidas, además de no ser prácticas y, como en el caso del muro, ser costosas para el país sin que se pueda esperar resultado alguno, son una amenaza para la humanidad. Es inaudito que nuestro país esté a punto de darle la espalda a miles de niños, mujeres y hombres en Siria cuyas vidas diarias son una pesadilla llena de ataques militares, bombas y balas. Darle la espalda a un refugiado Sirio es negarle apoyo a una víctima del terrorismo, y al mismo tiempo, una decisión que alimenta resentimientos y conflictos que precisamente son el caldo de cultivo de ese terrorismo que queremos y debemos derrotar. Parece mentira escuchar en los noticieros que el presidente del país que fue fundado por quienes buscaban la libertad de religión está contemplando una prohibición total de inmigrantes y refugiados sólo por el hecho de ser musulmanes. Esto no es ni patriótico ni democrático, sino un ejemplo de la opresión que Estados Unidos ha derrotado en guerras pasadas.

Para rematar, las órdenes ejecutivas incluyen la aprobación de un muro entre Estados Unidos y México, un medida que será un fracaso total en materia de seguridad. Lo único que va a lograr es gastar miles de millones de dólares en impuestos que pagaremos los estadounidenses y fomentar una relación hostil con México, nuestro vecino con quien compartimos una frontera, familias, culturas y una economía robusta.

Cada una de éstas medidas es una amenaza para los valores y principios con los que fue construido nuestro país. Hoy nos toca defender a nuestras hermanas y hermanos latinos, a los inmigrantes, refugiados y a todas las minorías quienes hoy temen por sus vidas, y recordarles que no están solos. Juntos le haremos frente a las órdenes tiránicas de Trump y no descansaremos hasta que nuestras familias puedan vivir en paz. En esta hora de la verdad para Estados Unidos, hay que luchar para que el carácter de su gente, de todos nosotros, quede definido en la historia con actos de compasión, de lucha por el bienestar de nuestros hermanos y hermanas, y de unidad al enfrentar a quienes buscan oprimirnos. Estamos con ustedes.


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