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Silencio de automotrices decepciona a miles de inmigrantes en EEUU

Washington. Agencias | 30 de Enero de 2017 a las 15:57

Majed Moughni ha vivido el sueño Americano: pasó de refugiado empobrecido a lavaplatos de un hotel y luego a estacionar autos para ejecutivos de Ford Motor Co. Hoy es abogado y tiene una oficina que alguna vez perteneció a un máximo responsable de Ford cuyo Lincoln Continental solía estacionar.

Moughni entiende los motivos de negocios por los cuales los altos ejecutivos de Ford hacen un decidido cortejo a Donald Trump luego de que el presidente estadounidense pasara meses criticando a las empresas automotrices por fabricar autos en México. Su silencio respecto de la orden de Trump de frenar la inmigración de siete países de Medio Oriente es otra historia, y no puede ocultar su decepción.

"Soy un producto de lo que Trump intenta prohibir", dijo Moughni. "Es irresponsable. Este es un país de inmigrantes".

Las compañías automotrices hacen un delicado equilibrio en momentos en que cortejan a Trump, cuyas políticas sobre normas de aire limpio, impuestos corporativos y comercio internacional afectarán su destino. Tienen que equilibrar eso con otras consideraciones: las tres tradicionales automotrices estadounidenses tienen sede en Michigan, que respaldó la sorpresiva victoria de Trump, pero también tiene gran cantidad de población originaria de Medio Oriente a la cual el decreto sobre inmigración les genera inquietud.

Dearborn, la ciudad de Ford, tiene el apodo de la capital musulmana de los Estados Unidos, dado que más del 30 por ciento de la población es de ascendencia árabe. Entre 2005 y 2015 el estado recibió a 19,545 refugiados procedentes de Irak y Siria, dos de los siete países afectados por la prohibición de Trump.

"La gente decía que si uno llegaba aquí a las 21:00, podía tener un empleo a las 09:00 del día siguiente", dijo en una entrevista Ibrahim Kazerooni, el imán del Centro Islámico estadounidense de Dearborn. "En nuestra comunidad hay muchas personas que trabajan en Ford. Somos parte de esta comunidad".

Los planes de que 26 refugiados de Siria e Irak se establecieran en el área de Detroit la semana próxima ahora se han cancelado, dijo Lynne Golodner, portavoz de Samaritas, conocido antes como Servicios Sociales Luteranos de Michigan, que tiene un contrato con el estado para ayudar a los solicitantes de asilo a instalarse y encontrar empleo.

Ford y sus pares del área de Detroit han guardado silencio respecto de la orden sobre inmigración. Christin Baker, vocera de Ford, rehusó hacer declaraciones, al igual que representantes de General Motors Co, Fiat Chrysler Automobiles NV, Toyota Motor Corp., Nissan Motor Co., Hyundai Motor Co. y Honda Motor Co.

"Deberían defender a la comunidad musulmana", dijo el domingo Mohammad All, un ingeniero de Ford de 26 años, durante una protesta en el Aeropuerto Metropolitano de Detroit. Llegó a los Estados Unidos en 1997 luego de pasar años en un campo de refugiados en Rafha, Arabia Saudita.


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