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La desgracia de los latinos: de ilegales a carne de cañón en las guerras imperialistas

Agencia AFP. Desde Escondido, California. | 16 de Noviembre de 2007 a las 00:00
En Estados Unidos viven unos 44,3 millones de hispanos, cifra a la que se suman unos 12 millones de indocumentados, constituyendo así la primera minoría del país, blanco de un debate sobre la reforma migratoria, pero con dotes alabadas y buscadas desde el punto de vista militar. Desde hace meses se intenta resucitar en Washington el debate legislativo sobre el proyecto Dream Act (ley de Ayuda al Desarrollo y Educación para Menores Extranjeros), de 2001, ofreciendo una vía a la residencia permanente a jóvenes indocumentados que se hayan criado en Estados Unidos. La propuesta ha sido respaldada por los responsables del Pentágono y por políticos y organizaciones hispanas que entienden que el Dream Act ofrece una alternativa para esos jóvenes indocumentados que han hecho su vida en Estados Unidos. Grupos como Proyecto Azteca y YANO que promueven la paz y alzan campañas contra la opción militar para los jóvenes de clases más vulnerables en Estados Unidos, advierten que "el Dream Act busca soldados latinos para ir al frente de batalla, ahora que la Guerra en Irak es impopular", dijo a AFP el profesor de estudios chicanos y latinos Jorge Mariscal, de la Univesidad de California en San Diego. El proyecto establece que aquellos jóvenes que aprueben tendrían que completar dos años de universidad o alistarse en las fuerzas armadas para conseguir la residencia: opciones donde lo más fácil es el servicio militar porque no es costoso ni complejo si se terminó la secundaria en el país. "Podría ser tremendamente beneficioso para los militares. Brinda la oportunidad de reclutar a cientos de miles de personas altamente calificadas", dijo al diario Wall Street Journal la profesora de la escuela de West Point Margaret Stock, experta en estudios de inmigrantes en las fuerzas armadas estadounidenses. "Por eso ahora van a las escuelas y pueden tener acceso a la historia familiar de los estudiantes. No es casualidad que apunten a estudiantes de padres indocumentados que trabajan como obreros y muchas veces niños con buen rendimiento escolar", contó a la AFP Mariana Ramírez, una profesora activista del grupo Asociación Raza Educativa. El portavoz del proyecto Guerrero Azteca, Fernando Suárez, quien perdió a su hijo mexicano en Irak en 2003, aclaró que los jóvenes deben saber que la ciudadanía no la dan de forma automática por alistarse: "la dan de inmediato si se muere". Suárez explicó que "la nacionalidad póstuma es para ofrecer funerales militares al soldado caído, tal como establece la Constitución para sus héroes que son todos los militares muertos en combate". "La ironía, desde luego, es que mientras el Pentágono busca a jóvenes no ciudadanos para llenar las filas de las fuerzas de ocupación de Estados Unidos, otros trabajadores no ciudadanos, cuyas contribuciones económicas a la nación son innegables, son perseguidos y acosados por otras agencias del gobierno de Estados Unidos" para deportarlos, opinó Mariscal.

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