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Liberan a madre indocumentada a la que negaron amamantar a su bebé en prisión

Agencia EFE. Desde Charlotte. | 28 de Noviembre de 2007 a las 00:00
Danielle Ferreira, una brasileña sin permiso para residir en EE.UU. que permaneció cuatro días en una cárcel de Carolina del Norte sin poder amamantar a su bebé de dos meses, dijo este miércoles que fue "una experiencia terrible". "Nadie me ayudaba. Dijeron que me pusiera paños calientes para aliviar el dolor de no poderme extraer la leche. Los guardias decían que si estaba inquieta, no debía haberme metido en problemas", afirmó Ferreira, de 29 años, quien quedó en libertad el pasado martes. Las autoridades de inmigración ordenaron el pasado martes la libertad de Ferreira, quien estaba en la cárcel de Mecklenburg, en Charlotte, y deberá presentarse ante un juez de inmigración en Atlanta (Georgia) el próximo 4 de diciembre. La joven madre está preocupada por la salud del bebé Samuel, de dos meses, ya que no puede amamantarlo porque se le secó la leche y el niño no acepta la leche preparada. En cuanto a su otro hijo, Daniel, de dos años, la inmigrante, originaria de Belo Horizonte, comentó que se encontraba en buen estado físico y "feliz" por su regreso. La brasileña fue detenida el pasado viernes por agentes de la policía de Charlotte al salir de una tienda en compañía de su hermano e hijos, y fue acusada de robar un disco compacto. Ambos inmigrantes fueron trasladados al centro penitenciario de la localidad, donde fueron sometidos a revisión de su estado migratorio a través del programa federal 287 (g), lo que confirmó que vivían ilegalmente en el país. Ferreira llegó a Charlotte con visa de turista en 2005 y se quedó. La mujer trabajaba desde su casa vendiendo productos por Internet. Según el pastor evangélico Ezequiel Oliveira, amigo de la madre, cuando fue detenida "no tenía" conocimiento de que su hermano había escondido el producto en el cochecito del bebé. "Esto ha sido una victoria para la comunidad inmigrante. Ahora van a pensar mejor antes de separar a una madre de sus hijos. Nos alegramos que este caso haya servido para cambiar algunas políticas", declaró este miércoles Oliveira. Julia Rush, portavoz de la oficina del alguacil de Mecklenburg, confirmó que la dependencia no tenía conocimiento de una nueva regulación del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) de dejar en libertad a las madres que están dando de pecho a sus hijos. "De haberlo sabido, hubiese salido en libertad el mismo viernes dijo. Aclaramos la situación y estamos revisando las políticas sobre tratamiento de reclusas que están amamantando", enfatizó Rush. La portavoz aclaró que Ferreira firmó un documento expresando su voluntad de abandonar el país y por eso se quedó detenida para procesar su deportación. La joven madre añadió que lo único que quiere "es olvidar el incidente y regresar a Brasil". Había comprado los boletos de avión para sus hijos y hermano con el fin de reunirse con familiares en Río de Janeiro antes de producirse el incidente. "Existe diferencia en la manera que tratan a los inmigrantes y a los estadounidenses en esa cárcel aunque todos estemos presos. A nosotros los extranjeros nos tratan con desprecio", resaltó la pobre mújer. En virtud del programa 287 (g), que fue establecido en abril de 2006 y faculta a los alguaciles locales a actuar como oficiales de inmigración, han sido procesados hasta octubre pasado 3 mil 03 individuos, para su expulsión del país. De ellos 1 mil 843 son mexicanos, 793 centroamericanos, 64 suramericanos -de ellos 18 brasileños-, 8 caribeños de habla hispana, 1 español y 65 de varios países de Europa, Asia y África.

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