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La historia de una inmigrante, sus diversos empleos, el superarse y el deseo de ayudar a otros

Washington. Agencias | 25 de Junio de 2017 a las 17:18

Esta es la historia de Rosario Wright, una inmigrante peruana de 69 años que llegó sola a Estados Unidos en 1993 luego de que falleciera su esposo en Lima y quedara desempleada.

Conversamos con ella este sábado en el "Encuentro de Trabajadores Domésticos de Queens", desarrollado para educar a los asistentes a que conozcan mejor sus derechos. Allí Rosario nos contó cuánto sufrió en sus comienzos, y recordó cómo fue la primera llamada que hizo a su madre e hijos en Perú.

"Con mucha tristeza fui a una cabina de teléfonos, porque en esa época no había la tecnología de hoy, para escuchar la voz de mi madre y de mis hijos, y me eché a llorar. Era un sitio que se llamaba "Telearepa" en Flushing. Entonces el dueño de ahí me dice que no llore. Me invitó a un café", contó Rosario.

Ese dueño la ayudó a contactar a una agencia de limpieza de casas, donde la emplearon por un pago de 15 o 20 dólares diarios.

"Me mandaba con unas judías, limpiaba como seis horas, me daban un slide de pizza. Y la agencia me descontaba por ese día que me dio el trabajo, yo sacaba de 15 a 20 dólares máximo, el día".

Rosario dice que nunca olvidará algo que le dijo una dueña de casa.

"Me dice: no, tú no me sirves. Se da la vuelta y le dice a la dueña de la agencia: mira, esta señora es educada. Ella no me sirve para el trabajo que yo quiero. Búscame una mexicana que limpie el piso hincada de rodillas".

Luego Rosario, cuyo inglés era limitado, pasó por otros empleos en los que también sufrió, entre ellos una gasolinera donde le pagaban a 6,75 la hora y en la cual trataron de involucrarla en ilegalidades con asuntos de cheques. Su destino comenzó a cambiar cuando fue a una oficina de desempleo y le dieron capacitación sobre temas laborales. Pasó un curso de cuidar ancianos, y trabajó en ello por 4 años recibiendo ya mejor salario.

Hoy Rosario trabaja en una casa de una pareja 'gay' que la adora. Ha estudiado inglés y se siente feliz. Y nos cuenta por qué decidió aun así acudir al Encuentro de Trabajadores Domésticos.

"Yo vengo a este evento porque quiero conocer mucho más, ilustrarme mejor, para ayudar a muchas personas y amigas mías que llegan de mi país y desconocen."


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