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El sur de México, la nueva frontera de EEUU

Agencia PL. Desde Ciudad de México. | 9 de Diciembre de 2007 a las 00:00
En el marco de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), Estados Unidos ha venido logrando uno de sus objetivos estratégicos: ubicar la frontera de México con Belice y Guatemala como una nueva muralla migratoria que impida el paso hacia su territorio de miles de centroamericanos.

Por Por Carlos Fazio

Tal objetivo, que cobró un nuevo impulso en 2001 a raíz de los atentados terroristas contra las torres gemelas de Nueva York, se ha visto reforzado en los últimos años con la militarización y la construcción de un muro en la frontera común de tres mil 200 kilómetros con México. Asimismo, el año pasado el presidente George W. Bush envió a seis mil hombres de la Guardia Nacional para reforzar la labor de la Patrulla Fronteriza. Según el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés), hasta octubre de este año se habían instalado 123 kilómetros de barreras para peatones en la frontera con México, con lo que ese tipo de vallas superó en total los 240 kilómetros, además de 184 kilómetros de cercas para vehículos. A finales de 2008 el DHS espera contar con mil 72 kilómetros de muro. Pese a la presión estadounidense, al culminar el primer año de gobierno de Felipe Calderón, el prometido "reordenamiento" de la frontera sur de México, convenido con Washington como parte de los acuerdos del ASPAN, ha tenido pobres resultados. Pero se supone que mejorará de manera sensible en 2008, cuando lleguen los millonarios recursos de la Iniciativa Mérida, parte de los cuáles se destinarán a la instalación de un mayor número de controles migratorios en los estados del sur-sureste del país. De acuerdo con fuentes oficiales del Instituto Nacional de Migración (INM), de ser aprobado por el Congreso en Washington el paquete de asistencia militar por mil 400 millones de dólares para los próximos tres años, el presupuesto del organismo se incrementará en 2008 un 102 por ciento más con respecto al del año en curso. Debido a su "porosidad" para el tráfico de personas, armas y droga, funcionarios del INM han definido la frontera sur de México como un "foco rojo". Tradicionalmente, la franja divisoria de México con Guatemala y Belice ha sido zona de tránsito de inmigrantes centroamericanos que buscan ingresar a Estados Unidos. A ello obedece la nueva política de "contención" de México, que a partir del año próximo reforzará sus medidas de control y vigilancia con el emplazamiento de la tecnología necesaria para evitar la entrada de "viajeros de alto riesgo" y obstaculizar a los que caen en la categoría de "nacionalidades restringidas". Además, el INM de México pondrá en práctica una credencial con chip (o de identificación biométrica) para "visitantes locales" y "trabajadores temporales", y su posterior registro electrónico de entradas y salidas, todo lo cual será monitoreado en "tiempo real" por el aparato de seguridad de Estados Unidos. El 20 de noviembre pasado, la comisionada del Instituto Nacional de Migración, Cecilia Romero, declaró que el flujo de indocumentados centroamericanos "afecta el tejido social" y el "desarrollo" de los estados fronterizos y se convierte en un "gravísimo problema" para México. Según la funcionaria, a raíz del muro estadounidense, en la frontera norte se está formando una "enorme nata", un "tapón" y "simplemente allá no los van a dejar pasar" (a los indocumentados centroamericanos), por lo que "afectarán" a los estados mexicanos del de la frontera sur. La comisionada Romero rechazó que los recursos del Plan México, como se conoce la Iniciativa Mérida, vayan a ser destinados a "blindar" la línea divisoria y para "fichar" a la gente. Dijo que parte de la "colaboración" estadounidense se destinará a instalar un mayor número de controles migratorios en el área colindante con Belice y Guatemala y confeccionar una nueva forma de identificación multianual. Luego de que organismos no gubernamentales censuraran por xenófobas las declaraciones de la funcionaria, el secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, tuvo que explicar que se trató de una "declaración personal", que no refleja la posición del gobierno mexicano. No obstante, en círculos políticos y sociales locales crecen los señalamientos de que el gobierno de Felipe Calderón está haciendo el "trabajo sucio" de Estados Unidos, al reproducir de "manera abyecta" la política migratoria que Washington aplica a miles de inmigrantes indocumentados mexicanos que aspiran vivir el llamado "sueño americano".

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