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Inmigrantes en Austin buscan opciones mientras se acerca el fin de DACA

Austin. Agencias | 18 de Septiembre de 2017 a las 17:23

La administración de Donald Trump anunció este mes que el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), sería eliminado en marzo de 2018 y aquellos inmigrantes, la mayoría que asiste a universidades o están en la fuerza de trabajo, ahora están luchando para ver cómo pueden permanecer en los Estados Unidos.

Alrededor de 121 mil inmigrantes de Texas traídos ilegalmente a Estados Unidos cuando niños están protegidos contra la deportación por DACA.

Uno de ellos es Luis Ortega, de 23 años de edad, nacido en México y trasladado a Estados Unidos de pequeño. Ortega se encuentra actualmente estudiando Relaciones Públicas en el Austin Community College y trabaja en la tienda Lowe’s. Perder DACA significa quedarse sin su permiso de trabajo y su licencia de conducir.

“Es difícil”, dijo Ortega. “He podido ayudar financieramente a mis padres, ayudarme a pagar mi colegio. He comprado un auto”, dijo. “¿Qué haces cuando no tienes trabajo y tienes cosas que pagar?”. Añadió que algunos de sus amigos que son beneficiarios de DACA son el principal sostén de sus familia.

Ortega ha solicitado la renovación de su DACA por dos años. Los permisos de DACA que expiran antes del 5 de marzo pueden prorrogarse por dos años a un costo de 495 dólares. El 5 de octubre es la fecha límite para renovar a menos que el Congreso haga que el programa sea permanente antes del 5 de marzo.

Por su parte, los republicanos del Congreso aplaudieron la decisión del presidente Donald Trump, diciendo que el expresidente Barack Obama superó su autoridad al crear la medida.

Por otra parte, si los funcionarios federales inician procedimientos de deportación contra los beneficiarios de DACA cuando el programa termine, es probable que pierdan sus puestos de trabajo, licencias de conducir y probablemente tengan que renunciar a sus estudios de educación superior debido a los altos costos.

“Está dañando a nuestra sociedad en su conjunto, porque 800,000 personas que tienen sueños y están persiguiendo y levantando nuestra sociedad, ahora tienen que dejar quizá que esos sueños se vayan”, dijo la abogada de inmigración Kate Lincoln Goldfinch.

Instó a aquellos con estatus de DACA a visitar a un abogado de inmigración o a una clínica de inmigración, muchos de los cuales brindan asesoramiento gratuito, para explorar opciones.

“La ley de inmigración es como el código tributario. Es increíblemente complejo y hay todo tipo de remedios disponibles para las personas que tal vez no conozcan”, dijo Lincoln Goldfinch.

Un porcentaje significativo de los beneficiarios de DACA no tendrá otra opción, dijo. Sin embargo, no serían expulsados ​​del país sin procedimientos judiciales. “Ellos tienen derecho a defenderse”, dijo Lincoln Goldfinch.

Ortega dijo que no puede imaginarse mudarse a México. “He vivido en los Estados Unidos por 18 años. Realmente, no hay otro lugar al que pueda llamar hogar. “En México no tenemos familia”, dijo. “No conozco a nadie. ¿A dónde iría yo?”.


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