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Año de secuestros e indefensión para migrantes en México

Agencia Notimex. Desde México. | 15 de Diciembre de 2007 a las 00:00
Entre otras expresiones de la marginación y abuso que padecen los migrantes irregulares en México, 2007 se caracterizó por la recurrencia de secuestros y por la impunidad que siguió a cada uno de ellos. El 10 de enero de este año, 12 migrantes fueron secuestrados en Ixtepec, Oaxaca, con la posible participación de elementos de la policía de ese municipio. El hecho alcanzó resonancia nacional porque los compañeros de los plagiados, alrededor de 40 migrantes, decidieron ir en busca de éstos. En la búsqueda los acompañó el padre Alejandro Solalinde, coordinador de la Pastoral de la Movilidad Humana en Tehuantepec. Tanto el sacerdote como 18 de los migrantes fueron detenidos por la policía municipal de Ixtepec con uso excesivo de la fuerza. Al padre Solalinde lo mantuvieron en la cárcel durante cuatro horas, y a los migrantes durante más de siete, antes de entregarlos a las autoridades del Instituto Nacional de Migración. La difusión que tuvieron estos hechos en los medios de información hizo que se detuviera la práctica de secuestros de migrantes en Ixtepec, pues el padre Solalinde denunció que antes ya se habían registrado seis casos más, sólo durante diciembre de 2006 y enero de 2007. Desde las seis de la mañana, cuando se registró el secuestro, hasta que los migrantes que intentaron rescatar a sus compañeros fueron entregados a la autoridad migratoria, se dieron múltiples irregularidades.

Impunidad total a delincuentes

Esas anomalías refuerzan la presunción de que en el secuestro participaron elementos de la policía municipal, a quienes sus superiores, el presidente municipal, la síndico procuradora y el secretario del ayuntamiento, al parecer protegieron mediante su nula colaboración en la investigación de los hechos que realizó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Así, por ejemplo, se negaron a entregar el álbum fotográfico de los integrantes de la policía. No lo tenían, dijeron, lo que es creíble dado el desorden administrativo que prevalece en la corporación, pero tampoco lo integraron cuando se les requirió. Por estas y otras irregularidades, la CNDH acaba de emitir la recomendación 65/2007, dirigida al gobernador de Oaxaca, al procurador general de la República, a los integrantes del ayuntamiento de Ixtepec y al presidente de la mesa directiva del Congreso estatal. Han transcurrido ya 11 meses desde aquellos hechos y prácticamente no existe ningún avance en las investigaciones. Sea porque hay colusión de autoridades o porque los derechos de los migrantes están en el último lugar en la lista de prioridades, el secuestro y el maltrato a migrantes siguen desembocando en la impunidad. Por ello es que en este año se multiplicaron los casos de secuestro de migrantes, los que a la larga lista de abusos y arbitrariedades que padecen en territorio mexicano deben ahora sumar el riesgo, con una alta probabilidad de convertirse en realidad, de ser secuestrados por la delincuencia hasta en tanto sus familiares en Estados Unidos no paguen el rescate.

¿A quien importan los que van de paso?

La lista de los estados en los que se han documentado secuestros de migrantes se amplió paulatinamente a lo largo del año: Coahuila, Chiapas, Guanajuato, Oaxaca, Tabasco, Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz. En Villahermosa, en mayo, se conoció el caso de más de 100 migrantes secuestrados y recluidos en una bodega de techo de lámina, a quienes retuvieron por tres días. Escasamente alimentados y sin agua, temerosos de ser los siguientes elegidos para ser golpeados, los migrantes soportaron la pesadilla hasta que uno de ellos escapó y avisó a las autoridades. Cuando éstas llegaron, sólo encontraron a los migrantes: sus plagiarios habían recibido el aviso de que la policía estaba en camino. Abundan las modalidades: desde el migrante solitario que es llevado a una casa de seguridad, mediante la promesa de ayuda, hasta el grupo que es amagado con armas de fuego. Desde los migrantes que creen estar contratando a un traficante de personas sólo para darse cuenta después de que se trata de secuestradores, hasta migrantes que sólo son secuestrados virtualmente, pues el delincuente remarca el teléfono público para decir a los familiares que lo tiene en su poder y les exige el rescate. Hay quienes han sido secuestrados, liberados y secuestrados de nueva cuenta en el mismo día. Aislados, los migrantes son vejados, violados, amenazados, golpeados. La indefensión absoluta. Y, para los plagiarios, la impunidad. Se acumulan los casos, seguramente superiores en número a los pocos que llegan a saberse, los que, sin embargo, son suficientes para encender la alerta. Pero la autoridad tiene otras prioridades. ¨¿A quién le importan los que van de paso? Los delincuentes lo saben. No hay nada que asegure tanto la impunidad como agredir al vulnerable, al olvidado, al que nadie ve. Desde su frontera sur hasta su frontera norte, México ofrece a los migrantes sólo una certeza: más de tres mil kilómetros de indefensión.

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