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Piden no «enviar a la muerte» a inmigrantes refugiados en iglesias de Carolina del Norte

Los Ángeles, California. Agencias | 29 de Septiembre de 2017 a las 17:26

Vestidas de luto, en memoria de quienes fueron asesinados tras ser deportados a sus países, decenas de personas se manifestaron el jueves en tres ciudades de Carolina del Norte, a favor de tres inmigrantes que se encuentran refugiados en iglesias ‘santuario’ para evadir su deportación.

Las manifestaciones se llevaron a cabo en las ciudades de Winston Salem, Greensboro y Durham, para llamar la atención sobre la situación de la guatemalteca Juana Tobar, la mexicana Minerva Cisneros y el salvadoreño José Chicas, quienes se encuentran refugiados en distintos centros religiosos.

“Prefiero estar en este santuario antes que ir a morir allá a mi país”, dijo a MundoHispánico el pastor salvadoreño José Chicas, quien desde hace tres meses vive en el centro religioso Escuela para la Conversión, en Durham. “Mi hijo menor de 11 años y mi esposa me necesitan”, dijo.

Chicas, que vive desde hace 32 años en Estados Unidos y es padre de cuatro hijos, se refugió en el ‘santuario’ a finales de junio, para evadir una orden de deportación que pesa sobre él, debido a que no se presentó a una cita en la corte tras entrar irregularmente al país en 1985.

Tovar se encuentra desde el 31 de mayo en la iglesia episcopal San Bernabé de Greensboro, mientras que Cisneros permanece junto a dos de sus hijos menores de edad en la iglesia Congregacional Unida de Cristo, en la misma ciudad, a partir del 30 de junio.

Ambas mujeres tienen también órdenes de deportación. Tobar lleva en un tobillo un grillete electrónico que le colocaron en abril agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Charlotte, cuando le notificaron que debía irse del país el 31 de mayo.

Bajo la política vigente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE),  los agentes de inmigración deben evitar realizar arrestos u otras acciones en escuelas, iglesias y hospitales, considerados “sitios sensibles”.

¿Santuario o cementerio?

Durante las manifestaciones realizadas como parte del “Día de acción por Juana, Minerva y José”, organizado por la organización American Friends Service Committee, se pidió a los participantes vestir de color negro, en señal de duelo por los inmigrantes que han muerto tras haber sido deportados a sus países de origen.

En los tres eventos se leyó una lista de nombres de inmigrantes fallecidos y se realizó un servicio fúnebre simbólico en su memoria, con el objetivo de llamar la atención sobre el riesgo que corren Chicas, Tobar y Cisneros si es que son obligados a regresar a sus países.

“Hay esta noción equivocada de que estas personas nada más se quieren quedar aquí, pero verdaderamente, en los tres casos, se trata de personas que serían deportadas a lugares muy violentos”, dijo a MundoHispánico Laura Garduño, miembro de American Friends Service Committee en Greensboro.

“José y Juana son centroamericanos y ya sabemos la violencia que hay en sus países por las pandillas, y Minerva es de Guerrero, un estado donde el crimen organizando ha cobrado la vida de mucha gente. Verdaderamente ellos enfrentan un riesgo y estamos pidiendo que no se conviertan en un caso más de personas que mueren luego de ser deportada”, dijo Garduño.

En Greensboro, los manifestantes protestaron vestidos de negro frente a la oficina local de ICE, y en Winston Salem, marcharon por las calles del centro de la ciudad.

En Durham, en el estacionamiento del centro donde Chicas está refugiado, los manifestantes representaron las tumbas de cuatro personas que murieron tras ser deportadas.

“El pastor Chicas, Juana y Minerva no deberían tener que escoger entre un santuario o un cementerio. Lo que está pasando no es justo”, dijo Ana Ilarraza, miembro de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés), que participó de la protesta en Durham.

Chicas, que fue el único de los tres que están en ‘santuario’ que pudo participar de la acción, agradeció el apoyo de la comunidad y dijo que no pierde la fe de poder regresar a su casa con su familia.

“Ya cumplí tres meses acá, esperando un milagro y que Dios me saque de este lugar”, dijo.


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