Escúchenos en línea

La «migra» se roba el espíritu navideño de indocumentados

La Opinión. Desde Ciudad México. | 24 de Diciembre de 2007 a las 00:00
Muchos inmigrantes indocumentados tienen poco que celebrar esta Navidad. Para ellos la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) se convirtió en "El Grinch" que según ellos les robó el espíritu navideño. Redadas por varios estados de ese país los han obligado a esconderse, mientras que miles de familias han sido separadas. Para ellos la Navidad será diferente, muy diferente a como solían pasarla: en familia, en armonía, en comunión. Ahora estarán al pendiente de que el gordinflón de rojo que entra por la chimenea no sea un agente de ICE. El caso de Timotea, una mujer indocumentada con orden de deportación, es un ejemplo. Hace un par de semanas agentes del ICE llegaron a su casa de Fullerton durante la madrugada. Ahora anda a salto de mata: de un lado para otro. Escondida en casas de amigos para que no la atrapen. Y así se pasará las fiestas de fin de año. Mientras sus hijos festejarán sin ella en casa, Timotea estará huyendo de ICE. "Tengo miedo, tengo miedo de que llegue otra vez", dice recordando aquella madrugada de principios de diciembre, cuando dos agentes se pararon en la puerta de su casa. Estaba oscuro y todos dormían. Los golpes en la puerta los despertaron. Una de sus hijas abrió la puerta luego de que los dos uniformados dijeron ser policías locales. Pero de inmediato resaltaron esas tres letras de pesadilla para los indocumentados: ICE. Timotea reaccionó de inmediato. Mientras los agentes insistían en tocar la puerta toda la familia salió al patio trasero y como pudieron lograron brincar una barda de casi dos metros de altura para esconderse en la casa del vecino. Los agentes del ICE no pudieron dar con ellos y se fueron. Desde entonces Timotea no regresa a casa. Los planes que tenía para festejar la Navidad se esfumaron. "¿Qué vamos celebrar? No podemos… ni ganas tenemos… nos robaron la Navidad", dice en medio del llanto. Jesús Pérez es otro caso. Su esposa fue una de las miles de personas que este año fueron deportadas. Una de las tantas familias que quedaron separadas. Su casa en el Valle de San Fernando ya no luce como el año pasado. Los adornos navideños que solían colocar en estas fechas ya no están. "¿No, pos pa’ qué?", dice con ese tono de enfado y lamento. Los Pérez acostumbraban a grabar en video la jornada que dedicaban a adornar la casa con luces navideñas. Pero ahora la esposa vive en Jocotepec, Jalisco, donde pasará la Navidad con dos de sus hijos, y don Jesús se quedará acá en casa con la hija mayor. Hace 19 años don Jesús llegó a Estados Unidos y apenas el año pasado obtuvo la residencia permanente. Luego sometió los documentos de su esposa, pero por un mal manejo de su caso la rechazaron y le ordenaron salir del país. En abril de este año llegó el momento temido. Agentes del ICE llegaron a su casa y la arrestaron. "Nosotros sólo deseábamos estar juntos como familia", dice don Jesús con la voz apagada. Otra de las familias que fue separada por la deportación, es la de Miguel. A su esposa Érica la deportaron hace siete meses. Directo a El Salvador. Miguel se quedó sin trabajo porque ahora se tiene que hacer cargo de sus tres hijos, de 5, 11 y 12 años de edad. "Venimos a este país porque quisimos empezar una nueva vida, lograr mejor estabilidad, pero tuvimos que cruzar como indocumentados", cuenta Miguel. "Pero un día llegaron los oficiales, se metieron a la casa y rápido se llevaron a mi esposa, la esposaron, eso fue impactante para mis hijos, ver a su madre así". Miguel y sus hijos viven ahora en un refugio comunitario, Ahí es donde van a pasar la Navidad. Lo peor, dice Miguel, es que será sin Érica. "¿Pues cómo la vamos a pasar? Muy tristes, no tenemos nada, gracias a Dios con salud, pero tristes sin ella", comenta tragándose esa tristeza. Miguel solía trabajar en la construcción, con lo que le alcanzaba para pagar la renta y mantener a su familia, pero ahora se ha convertido en jornalero y vive al día. "Ahí van saliendo trabajitos de vez en cuando". Miguel recuerda la Navidad pasada, cuando su esposa cocinaba y sus hijos abrían los regalos. "La pasábamos bien alegres, pero ahora es muy triste no tener hogar". ¿Y ahora como van a pasar la Navidad? "Pues no sé qué les voy a arreglar, estoy un poco apretadillo, ellos saben lo que está pasando… y pues para la cena lo que haya en el refrigerador, huevos, frijoles, lo que alcance a llevar".

Descarga la aplicación

en google play en google play