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Las redadas marcaron un riguroso año para la inmigración en Texas

Agencia EFE. Desde Dallas. | 27 de Diciembre de 2007 a las 00:00
Las redadas de la policía local y las rigurosas legislaciones municipales contra los inmigrantes indocumentados marcaron el año 2007 en Texas para la comunidad latina. Junto a las redadas cada vez más frecuentes contra los indocumentados, varios municipios han aprobado medidas para hacer más difícil la presencia de los inmigrantes sin papeles. Este fue el caso en la ciudad de Farmers Branch (al norte de Dallas), donde el concejo municipal convocó un referéndum sobre la ordenanza que prohibía, entre otras cosas, que los propietarios de viviendas ofrezcan un contrato de arrendamiento a un indocumentado. También obligaba a los gerentes de inmuebles a verificar el estatus migratorio o ciudadano de sus inquilinos y fijaba una multa de 500 dólares por cada violación. El plebiscito se aprobó por amplia mayoría, pero a las pocas semanas, una orden de restricción temporal emitida por un tribunal federal cuestionó si la ordenanza era constitucional. Desde entonces, se agudizó la batalla legal entre el ayuntamiento de Farmers Branch y los diferentes grupos cívicos y comunitarios. De hecho, el alcalde de Farmers Branch, Bob Phelps, exhortó a la población de esa ciudad a no apoyar la medida porque de hacerlo, se enfrentarían a varias demandas judiciales "que le costaría muy caro a los contribuyentes". A los pocos días del plebiscito, los dueños de viviendas y varios inquilinos presentaron dos demandas judiciales. Una buscaba compensación monetaria por los efectos negativos que había causado la ordenanza, como la pérdida de inquilinos. La otra reclamaba que los términos de la ordenanza no eran competencia del gobierno local sino más bien del gobierno federal. En los últimos meses de 2007, la ciudad de Irving fue también criticada por un programa que implementó el año pasado para controlar el flujo de indocumentados. El denominado Criminal Allien Program (CAP) permite la identificación de los extranjeros que han cometido delitos y que se encuentran bajo custodia local, estatal y federal para asegurarse que completen su condena y su posible deportación. Además, autoriza a la policía local coordinar con el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés) en el caso particular de los indocumentados que hayan cometido un delito. Además de estas medidas legales, las redadas se multiplicaron por lo que se generó intranquilidad y temor entre los indocumentados. Las autoridades consulares de México del norte de Texas denunciaron las redadas masivas en Irving porque se realizaban "sin una causa justificada". Enrique Hubbard, titular del Consulado General de México en Dallas, exhortó a la población indocumentada de su país a ser cautelosa al conducir por esta ciudad y acusó a las autoridades policiales de Irving de perseguir a los "sin papeles". Hubbard denunció que la policía de Irving detuvo a muchos latinos simplemente por una infracción de tránsito para solicitar de inmediato el estatus migratorio del sospechoso. Desde que se implementó el programa CAP, la policía de Irving ha intervenido en más de 1.600 deportaciones, cuya mayoría comenzó a raíz de una infracción de transito. Tras varias reuniones entre las autoridades de esa ciudad y grupos cívicos, además de marchas de protesta, el número de deportaciones ha disminuido en Irving. Otro de los temas que causó alarma entre la población hispana en Texas fue el uso de una droga conocida como "cheese", que se inhala en polvo y es un derivado de la mezcla de heroína y de los analgésicos acetaminofen y difenhidramine. Según el Departamento de Policía de Dallas se registró un incremento en el consumo de esta droga por parte de jóvenes entre 11 a 15 años de edad, la gran mayoría de origen latino. El "cheese" causó la muerte de al menos 21 jóvenes en la región en los últimos 20 meses. Según datos del Censo, la población latina de Farmers Branch supera el 37 por ciento del total y de los 205.000 habitantes de Irving, la tercera parte es de origen latino. En Dallas, el 40 por ciento de la población es de origen latino.

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