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Obreros mexicanos regresan a su país tras quedar abandonados

Agencia EFE. Desde Denver. | 28 de Diciembre de 2007 a las 00:00
Casi un centenar de obreros mexicanos que llegaron a Colorado en octubre pasado, traídos legalmente por una empresa constructora que luego les dejó sin trabajo, regresaron finalmente a su país. Los obreros mexicanos, que entraron legalmente en EEUU con visas de trabajo H-2B, fueron abandonados por la empresa que les contrató y quedaron sin medios económicos para regresar a sus ciudades de origen. La portavoz del consulado de México en Denver, Adriana Valdés, explicó que los obreros fueron contratados por la empresa JNS Construction Services para construir viviendas en la pequeña localidad de Avon, en las Montañas Rocosas del oeste de Colorado. Sin embargo, ese trabajo nunca se materializó dado que una de las empresas subcontratistas de JNS Construction no necesitaba tantos obreros como se había anticipado. El pasado sábado 22 de diciembre, representantes de la Oficina de Protección del Consulado de México se entrevistaron con varios de los mexicanos afectados en una reunión organizada por Caridades Católicas en Glenwood Springs. En esa reunión se aclaró que 90 de los trabajadores tenían visas que caducaban el 1 de enero del 2008, por lo que, en cumplimiento de las leyes vigentes, debían salir del país antes de esa fecha. Otros 10 obreros recibieron visas por un período más largo (hasta seis meses), por lo que prefirieron quedarse en Colorado para buscar trabajo. Tom Ziemann, director de Caridades Católicas, confirmó que los 10 mexicanos con visas temporales vigentes ya han encontrado empleo, mientras que los demás regresaron el jueves a su país. Ziemann comentó que el propósito de los mexicanos que se quedaron a trabajar en Colorado era obtener suficiente dinero para pagar el préstamo recibido en su país para viajar hasta Colorado. Ziemann aclaró que JNS Construction proveyó alojamiento para los trabajadores, así como dos comidas diarias (con un costo máximo de 6 dólares cada una). Tras tres semanas de espera, la empresa constructora también envió dos autobuses para llevar a los mexicanos hasta la frontera. Uno de los obreros afectados, Manual Mijangos, explicó que, cuando se les informó a los trabajadores que quienes no subiesen a los autobuses perderían sus contratos y, como consecuencia, sus visas, los mexicanos decidieron buscar ayuda, por lo que llegaron hasta las oficinas de Caridades Católicas. Otros dos obreros, Rodrigo Hernández Cahuich y Juan Gabriel Alejandro Ramírez, ambos del estado de Tabasco, indicaron que aceptaron la oferta de empleo en Colorado porque las viviendas de sus familias en México resultaron dañadas por las inundaciones de octubre pasado, y necesitaban los fondos para reconstruir esas viviendas. Ziemann calificó la situación como "muy triste" ya que "se trata de personas que llegaron con buenas intenciones y querían trabajar de la manera apropiada, que tenían planes para ganar dinero legalmente, pagar sus deudas y ayudar a sus familias". De acuerdo con la portavoz del consulado de México, el caso pasó ahora a la jurisdicción del Departamento de Trabajo de Colorado, que deberá decidir si, debido a la existencia de un contrato, los obreros tienen que recibir los salarios prometidos, aunque no hayan trabajado, o si, merecen algún tipo de compensación o indemnización.

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