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Controles migratorios ahogan a empresas y trabajadores

El Nuevo Herald. Desde Miami. | 29 de Diciembre de 2007 a las 00:00
Los trabajadores indocumentados en el sur de la Florida alegan que hay menos empleos disponibles luego del fortalecimiento de los controles migratorios, mientras los empresarios que dependen de los inmigrantes temen que haya una escasez de trabajadores, o que los trabajadores disponibles no puedan ser contratados. Desde las granjas de Homestead hasta sitios de reunión de jornaleros en Florida City y Fort Lauderdale, los trabajadores indocumentados aseguran que es más difícil conseguir empleo, a la vez que el Departamento de Seguridad Interior (DHS) aumenta la severidad de las medidas contra la inmigración ilegal. La desaceleración de la economía nacional ha contribuido a la atmósfera de tensión y los inmigrantes indocumentados y las empresas que dependen de estos trabajadores temen que la situación empeore, según decenas de entrevistas realizadas por El Nuevo Herald y The Miami Herald durante más de un mes. ''Las redadas ocurridas durante el verano y el comienzo del otoño son una preocupación'', afirmó Larry Dunagan, un agricultor de Homestead, dueño de la granja Dunagan and Son. El granjero, quien aprendió el oficio de su padre, señaló que aún no percibe una escasez de trabajadores, pero le preocupa el efecto que podrían tener en el futuro los controles de inmigración más severos. ''Habrá una tremenda demanda laboral y la escasez es una fuerte preocupación porque trabajamos con un producto perecedero'', dijo Dunagan. Los trabajadores indocumentados afirman que tienen que esperar más para conseguir empleos y han perdido algunos trabajos porque no pueden probar que se encuentran legales en el país, una situación que se vio reflejada en un estudio publicado recientemente por el Centro de Estudios Hispanos Pew. ''Un 12 por ciento de los entrevistados afirma que ha tenido problemas para obtener y mantener un trabajo'', indica el informe, según el cual el 15 por ciento de los encuestados dice que ha tenido problemas para encontrar o conservar una vivienda y el 19 por ciento dice que se les ha pedido mostrar documentos que prueben su estatus migratorio más que en el pasado. Israel Tax Martín espera todas las mañanas en una esquina de Homestead donde se congregan varios jornaleros y ahora rara vez lograr conseguir trabajo. ''Antes trabajaba de domingo a domingo y ahora trabajo dos días por semana si hay suerte'', afirmó Martín, originario de Guatemala, donde tiene una esposa y cinco hijos. ``Antes le enviaba $1,000 al mes a mi esposa y ahora sólo puedo mandarle $150''. Estas quejas se repiten en una gasolinera en el suroeste de Broward, donde todas las mañanas unos 100 jornaleros esperan ser recogidos para ir a trabajar. ''La situación está muy difícil. No hay trabajo'', afirmó un hondureño de 21 años, quien sólo dio su primer nombre, Carlos. El muchacho aseguró que su hermano de 23 años fue deportado hace cuatro meses. ``Mi hermano no quiere regresar porque no hay trabajo''. Por otra parte, los analistas económicos que estudian el envío de remesas dicen que es factible que el aumento de la severidad de las medidas antimigratorias estén afectando las transferencias de dinero. El Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo reveló recientemente un estudio que mostró que las remesas a México desde Estados Unidos, las cuales han crecido en un 10 a 15 por ciento anual desde hace cinco años, ahora están estancadas. ''Claramente algo está sucediendo si las remesas a México no han aumentado'', señaló Donald Terry, gerente general del fondo, el cual ha estudiado el envío de remesas a Latinoamérica desde el 2000. Los datos del estudio, que fueron revelados por el encuestador Sergio Bendixen de Miami, concluyeron que los inmigrantes mexicanos están enviando menos dinero a su país. ''La mayoría de los inmigrantes dicen que es más difícil encontrar trabajos que tengan buenos sueldos este año que el año pasado'', indicó una declaración del banco sobre la encuesta. ``Dentro de los mayores obstáculos que se mencionaron están la falta de documentos de inmigración legales, educación y comprensión del inglés. Una gran mayoría también sintió que la discriminación contra los latinoamericanos ha aumentado''. En un local de Global Money Express de la Pequeña Habana donde la mayoría de los clientes son latinoamericanos, el envío de remesas ha disminuido entre 30 y 35 por ciento en las últimas semanas, aseguró el gerente, Roberto Carlos Tejeda. ''Esta temporada suele ser la que más envíos tiene, pero más bien ha bajado el flujo'', aseveró Tejeda, quien agregó que los otros dos locales de la compañía, otro en la Pequeña Habana y uno más en el downtown, también han resentido el descenso de los envíos. ''Antes venían todas las semanas a enviar dinero a su país y ahora vienen una o dos veces al mes como mucho'', comentó el gerente. Michael Chertoff, secretario del DHS, en un testimonio frente al Congreso en septiembre, apuntó a la disminución de remesas a México como una prueba de que la intensificación de las medidas de control migratorio está surtiendo efecto. Los empleadores del sur de la Florida no están convencidos de que esta sea la razón, pero no descartan el control migratorio como un factor. ''Todavía hay una avalancha de gente buscando trabajo'', dijo Sanford Stein, el presidente del Florida Nursery, Growers & Landscape Association en Miami-Dade. ``Pero una baja en la economía podría ser la causa de menos ofertas de empleo. Y la publicidad a las redadas está llevando a que exista más escrutinio por parte de los empleadores.'' En el último año, el número de detenciones y deportaciones de inmigrantes indocumentados ha aumentado en el sur de la Florida y en el resto del país. Según cifras que dio a conocer la oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el 4 de diciembre, en el año fiscal que terminó el 30 de septiembre la agencia duplicó el número de arrestos de personas con órdenes de deportación con respecto al año anterior, con un total de 30,408 detenciones en el 2007 por 14,462 en el 2006. La oficina de la agencia en Miami también reportó más arrestos: 2,579 en el 2007 comparados con 1,456 en el 2006. En agosto, el DHS intensificó la presión sobre los inmigrantes indocumentados y sus empleadores, anunciando una serie de medidas que incluyen el requisito de despedir a los empleados que no pudieran probar su estatus legal migratorio. Los empleadores reciben anualmente notificaciones de la Administración de Seguro Social cuando los nombres de sus empleados no concuerdan con el número de Seguro Social asignado a esos empleados. El plan de Chertoff incluiría una advertencia de parte del ICE, recordándoles sus responsabilidades de verificar el estatus migratorio de sus empleados. Además, el secretario dijo que las empresas tendrían 90 días para despedir a los empleados que no pudieran comprobar su estatus migratorio legal. Un juez federal en San Francisco congeló la medida en octubre y al mes siguiente la administración anunció que reestructuraría la orden para cumplir con los requisitos del juez. Pero el 5 de diciembre, Chertoff anunció que el DHS apelaría la decisión del magistrado. Aunque la norma no se ha puesto en vigencia aún, su sola mención causó una ola de miedo entre los trabajadores indocumentados y sus patrones, quienes expresaron alivio por el aplazamiento de la medida. ''Nos sentimos aliviados al ver que la carta de Seguro Social se ha suspendido'', afirmó Katie Edwards, directora ejecutiva de la Oficina de Granjas de Miami-Dade. ''Los empleadores temen que les manden notificaciones o que el gobierno se dé cuenta de que ellos tienen trabajadores indocumentados'', alegó Levis Torres, un trabajador agrícola colombiano en Homestead, quien aseguró que tiene varios amigos indocumentados que han intentado conseguir empleo en empacadoras de Homestead y que han sido rechazados porque no pueden probar su estatus legal. En Miami, dos trabajadoras perdieron sus empleos por problemas de inmigración. María, quien prefirió no dar su apellido por miedo a ser deportada, fue despedida de su trabajo como empleada doméstica en una casa donde había trabajado durante 13 meses. La mujer asegura que la razón de su despido fue que se encuentra ilegalmente en el país. ''Mi jefa se dio cuenta de que no podía contratar indocumentados por lo que había visto en televisión y tuvo una conversación conmigo y me dijo que tenía miedo de que la llevaran presa'', afirmó María, natural de Nicaragua, quien agregó que en todos los sitios donde ha buscado trabajo le han pedido papeles, aunque la conozcan personalmente. Gloria, quien también se negó a dar su apellido, perdió su trabajo en una lavandería luego de que su esposo fue apresado por el ICE. ''Cuando en la lavandería se dieron cuenta que mi esposo estaba en inmigración, me dijeron que iba a poner en riesgo el negocio'', dijo la mujer, quien tiene una hija de 10 meses nacida en Miami, además de varios hijos en Honduras. Los inmigrantes y los empleadores de la Florida tendrán aún más motivos de preocupación si la legislatura estatal considera varias propuestas de ley sobre inmigración en su próxima sesión. La más detallada ha sido presentada por el representante Don Brown, un republicano del noroeste del estado. Esta propuesta requeriría que las agencias estatales y locales obliguen a las empresas que tienen contratos con el gobierno a verificar el estatus migratorio de sus trabajadores, negarles beneficios públicos a los inmigrantes indocumentados y forzar a las autoridades locales a cooperar con las autoridades federales. ''El proyecto de ley es un modesto intento para comenzar a hacer lo que puedan hacer los gobiernos locales'', acotó Brown.

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