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Reactivación del tren de Yucatán atrae a más indocumentados

Por Esto!. Desde Escárcega. | 31 de Diciembre de 2007 a las 00:00
El reinicio de actividades del servicio ferroviario que enlaza a la Península de Yucatán con el resto del país, por medio de la empresa Ferrocarriles Istmo de Tehuantepec, no sólo ha favorecido a las empresas campechanas y yucatecas que emplean este medio de transporte, sino también a decenas de inmigrantes centroamericanos que han sido vistos en los vagones viajando como polizones. En esporádicas ocasiones, según revelaciones de comerciantes al reportero del POR ESTO!, cuando el ferrocarril ejecuta maniobras de cambio de vía en esta ciudad, atrás de la calle 31, por donde pasan las vías, temerosos jóvenes y jovencitas han llegado sigilosamente a sus establecimientos, escondiéndose de la policía y de la gente, para comprar agua y algunos refrescos, para después regresar a los vagones del ferrocarril a esconderse de nuevo. “Está claro que no son mexicanos, si vienen escondidos y se bajan ocultándose de la gente, pero sobre todo cuidándose de no ser vistos por la policía, seguramente son guatemaltecos, hondureños o salvadoreños que están aprovechando que el tren volvió a funcionar para seguir se camino hacia la frontera con Estados Unidos”, dijo uno de los comerciantes consultados. La empresa Ferrocarriles Istmo de Tehuantepec (FIT) normalizó sus actividades desde los primeros días de diciembre, y con ello el transporte de combustóleo de Lerma, Campeche, además de que espera aumentar sus actividades, ya la nueva concesionaria del tramo Chiapas-Mayab tiene en puerta importantes contratos con cementeras y agencias automotrices. La entrada en servicio de los ferrocarriles dejará grandes satisfactores a empresas que dependen del traslado de mercancías por este medio de transporte, pero también la oportunidad de que como antes sucedía con la empresa Chiapas-Mayab, se reanude el paso de una cantidad impresionante de extranjeros por la entidad, aprovechando que está poco vigilada su operación. Y es que a pesar de que la ruta que la mayoría de los indocumentados siguen es hacia Coatzacoalcos, para acercarse lo más que puedan hacia la frontera con Estados Unidos, su destino final, si logran burlar a las autoridades, muchos equivocan el camino y en su desesperación por tomar el ferrocarril, lo hacen en trenes que van hacia Mérida, es decir, en dirección opuesta a la ruta que deben seguir. En esas ocasiones, que no son pocas, al llegar los trenes a la estación de esta ciudad, hacen maniobras por varios minutos, y esos breves lapsos son aprovechados por sus furtivos tripulantes para bajar de los vagones, abastecerse de agua y una que otra galleta como víveres, antes de seguir su viaje hasta que la mole de acero termine de cubrir su ruta. “Esa pobre gente se equivoca del camino, y en vez de dirigirse hacia el norte, lo hacen más hacia el sur, aunque muchos al llegar a Mérida buscan trabajo y hasta se quedan buenas temporadas allá, juntando algo de dinero y mejorar su apariencia, para después aventurarse en autobús y algunos hasta en avión, a ciudades fronterizas”, mencionó la comerciante Lucía Martínez. Dijo que eso le han comentado temerosos jóvenes que llegan a comprar y buscan a toda costa no ser vistos por las autoridades, aunque su temor es infundado, ya que las vías del ferrocarril raramente son vigiladas por los agentes policíacos, mucho menos por quienes tienen esa competencia: el Instituto Nacional de Migración (INM), que ha centrado sus operativos solamente en las terminales de autobuses.

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