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Richardson esperanzado en ser primer presidente latino de EU

Notimex. Desde Los Ángeles. | 2 de Enero de 2008 a las 00:00
El aspirante demócrata Bill Richardson, el único de origen latino en la contienda, mantiene la firme esperanza de convertirse en el primer presidente latino en la historia de Estados Unidos. Pero a pesar de ser el más experimentado de los contendientes, en la recta final no ha logrado despegar y ya su estrategia se encuentra en momento clave para repuntar o quedarse estancado frente a las elecciones primarias. Con notable carrera pública, Richardson, quien nació el 15 de noviembre de 1947 en Pasadena, California, y creció en la ciudad de México, ha buscado trascender en la campaña presidencial, pero sólo le quedan pocos cartuchos por disparar. Con una pasión por los caballos, que gusta montar en su rancho para reflexionar y serenarse, Richardson es conocido por su carácter firme, impaciente e intenso que en ocasiones le ha traído conflictos por lo impetuoso. William Blaine Richardson, su nombre completo, vive una paradoja muy peculiar similar a la de muchos inmigrantes, ya que cuando vivió en la ciudad de México era llamado "gringo" y ahora en Estados Unidos lo catalogan como "latino". Actualmente gobernador de Nuevo México, Richardson permaneció 15 años en el congreso de Estados Unidos; fue embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas y cuatro años como secretario de Energía en la administración Clinton. Egresado de la Fletcher School of Law and Diplomacy de la Universidad Tufts, Richardson fue clave en la aprobación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), además de servir de enlace con México. Paralelamente se dedicó a labores diplomáticas extraoficiales que le valieron ser nominado al Premio Nóbel de la Paz. Entre sus logros figura su trabajo para liberar a soldados estadounidenses y otros cautivos en Irak, Corea del Norte, Birmania, Vietnam, Haití, Sudán y Cuba. A fines de 2006 se reunió con líderes sudaneses para dar fin a la violencia en Darfur. También negoció por la transferencia pacífica del poder en el antiguo Congo; y para conseguir el paso seguro a través de Uzbekistán de unos siete mil refugiados de Tajikistán que estaban atrapados en el norte de Afganistán. En el segundo período de Clinton, en 1996, Richardson se convirtió en embajador ante la Organización de Naciones Unidas (ONU). Sus actividades fueron múltiples y le tocó la crisis con Irak que culminó en el bombardeo de 1998 ordenado por Clinton. Este le pidió a Richardson su retorno al gabinete como secretario de Energía tras la salida de Federico Peña. Ahí se mantuvo hasta que los demócratas salieron de la Casa Blanca en 2000. En 2002 el casado desde hace 34 años con Bárbara, nacida en Nicaragua, fue electo gobernador de Nuevo México y fue reelecto en noviembre del año pasado con el 69 por ciento de los votos. Richardson, quien fuera el latino más influyente en la administración del ex presidente Bill Clinton y quien es el único gobernador latino del país, en una declaración a Notimex advirtió que "aún puedo ser la sorpresa de las primarias". Sin embargo, en las encuestas de los últimos meses fue frecuente su aparición en oscilantes posiciones del cuarto al quinto lugar de los muestreos en donde aspirantes demócratas como Hillary Clinton y Barack Obama se han mantenido en la punta. En California, uno de los estados con mayor presencia de votantes latinos, Richardson no ha logrado repuntar a pesar de frecuentes actos de campaña y visitas, y ha quedado detrás de Clinton en preferencias entre latinos. En términos generales entre los latinos en Estados Unidos, según un sondeo reciente del Centro Hispano Pew, Richardson recibió ocho por ciento de preferencias, detrás del 59 por ciento para Hillary y 15 por ciento para Obama. Para 2008, los latinos representarán el 9.0 por ciento del electorado en Estados Unidos, pero si persisten las tendencias pasadas, solamente el 6.5 por ciento acudirá a sufragar en las elecciones presidenciales de noviembre próximo. El mismo Richardson, hijo de padre estadounidense y madre mexicana, ha rechazado de manera reiterada que podría formar parte de la fórmula de la senadora Clinton en caso de que resulte electa como aspirante presidencial demócrata. "No me interesa la vicepresidencia. Me considero el más experimentado de los candidatos y se que puedo ganar la elección por mis conocimientos y por mi carrera política", sentenció Richardson. Ahí se le preguntó que hace unos años Henry Cisneros, siendo el político latino más importante en la administración federal, declaró que el país aún no estaba preparado para un presidente latino y que eso podría ocurrir hasta después de 2020. "Estados Unidos ha cambiado mucho, se ha hecho más tolerante y en esta elección tal vez vamos a elegir una mujer, un afro-americano un latino o un mormón", sentenció. "Mantengo mi plan. Soy el candidato con más cualidades, más experiencia, más puestos de importancia y creo que eventualmente el pueblo americano va a decir quien puede gobernar un país", aseveró. "No estoy contendiendo como un candidato latino sino como un estadounidense orgulloso de ser latino y orgulloso de mi herencia", apuntó. En su portal de internet, Richardson ha insistido que "sé que no soy el favorito en esta contienda y que no conté con los recursos de otros, pero con mi experiencia estos tiempos serios demandan gente seria con experiencia en el mundo real para resolver los retos que enfrentamos".

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