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Después de México, somos el país que más produce migrantes

CEPAL. Desde Santiago. | 3 de Enero de 2008 a las 00:00
En lo transcurrido de la década, alrededor del 4 por ciento de los latinoamericanos viven fuera de su país. Un flujo de migración marcado especialmente por los ciclos económicos de la región y otras razones coyunturales. Así concluye el informe de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL), “Migración Internacional y Desarrollo: el caso de América Latina”, elaborado con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que incluye cinco estudios nacionales: Argentina, Chile, Colombia, Ecuador y República Dominicana. El documento afirma que la emigración desde América Latina y el Caribe se acentuó más a partir de la década de 1980, periodo en el cual la región desaceleró su ritmo de crecimiento, seguido de una alta frecuencia de crisis económicas. Ya en la década de 2000, la mayoría de los países de América Latina y el Caribe registró un mayor flujo de emigración que de inmigración. A nivel regional, los inmigrantes representan en promedio, cerca de un 1 por ciento de la población total, mientras que los emigrantes un 3,8 por ciento. Según datos del año 2000, el país con mayor porcentaje de emigración relativa a su población es El Salvador (14,5 por ciento de su población), seguido de Nicaragua (9,6 por ciento), México (9,4 por ciento) y República Dominicana (9,3 por ciento). Los principales destinos de los emigrantes de América Latina y el Caribe son Estados Unidos, seguido de España, que a partir de los años 90 ha sido un receptor creciente de inmigrantes de América Latina, en particular de personas provenientes desde Ecuador, Colombia y Argentina. Algunos de los factores económicos coyunturales y de mediano plazo que contribuyen a explicar las migraciones en Latinoamérica son, entre otros: las brechas de ingreso per cápita entre países; las crisis financieras y de crecimiento; el desempleo e informalidad; la inestabilidad económica y crisis políticas; los ciclos de democracia y autoritarismo; y los conflictos internos que crean incentivos para emigrar. Las crisis económicas sufridas por países como Ecuador, Colombia, Argentina y República Dominicana hacia finales de los 90 y los primeros años de la década de 2000, explican, en gran medida, el crecimiento de las corrientes migratorias procedentes de estos países. Los emigrantes de América Latina comparten tres características socio-demográficas que el estudio sintetiza en una elevada participación de la emigración femenina; la concentración de los flujos migratorios en las edades laboralmente más productivas de los inmigrantes y emigrantes; y el mayor nivel de escolaridad que ostentan los emigrantes respecto de sus compatriotas que no emigran. Referente a la escolaridad, del estudio se desprende que alrededor del 80 por ciento de los emigrantes radicados en Estados Unidos tiene estudios secundarios, mientras que el mismo porcentaje de emigrantes argentinos tiene estudios superiores completos en España. En Chile, por su parte, el 71 por ciento de los que emigran tienen, como máximo, estudios medios, y el 24 por ciento posee educación técnica, universitaria o de post-grado; mientras que el análisis de Colombia muestra que el 30 por ciento de la población que emigra cuenta con educación terciaria y que, en promedio, los emigrantes tienen alrededor de 12 años de escolaridad. En el caso de Ecuador, el nivel de educación varía según el lugar de destino elegido por los emigrantes: mientras que el 80 por ciento de los ecuatorianos radicados en Estados Unidos tiene como máximo educación secundaria, el 65 por ciento de los ecuatorianos en Chile tienen título universitario. En contraste, los emigrantes ecuatorianos en España, Italia y Venezuela tienen bajos niveles educacionales, mientras que en República Dominicana, el nivel educativo de las personas que emigran es superior al de las personas que no emigran. Según la CEPAL, las remesas monetarias hacia América Latina y el Caribe han experimentado un fuerte aumento desde fines de la década de los noventa. Se estima que el monto total de las remesas originadas en 24 países latinoamericanos fue superior a 60 mil millones de dólares en 2006 comparado con los 24 mil millones de dólares de 2001. En América Latina, el principal país receptor de remesas es México (23 mil millones en el 2006), seguido por Brasil (7,3 mil millones) y Colombia (4,2 mil millones).

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