Escúchenos en línea

Indígenas EEUU rechazan dar sus tierras para el muro

RUMBO. Desde Texas. | 11 de Enero de 2008 a las 00:00
Con 72 años, Eloísa Tamez García, de la comunidad indígena Hleh Pai Nde en Texas, libra la batalla más grande de su vida: evitar que el gobierno federal construya el muro fronterizo. Ella junto con varias comunidades indígenas de Texas y Arizona denunciaron lo que consideran el acoso que han padecido desde hace cinco meses por autoridades federales ante la posibilidad de que el muro fronterizo de 700 millas sea construido en las tierras donde viven y tienen su hogar. "Nuestras tierras no están a la venta", dijo Tamez en conferencia de prensa. "El gobierno de EU debe cesar sus ataques de hostigamiento contra nosotros. No nos puede quitar nuestros hogares para utilizarlos en la militarización de su frontera", añadió esta mujer que es profesora de enfermería en Brownsville. Tamez recibió en agosto de 2007 la primera carta en la que se le pedía aceptar que autoridades federales ingresen en su tierra para evaluar por dónde pasará el muro fronterizo. Esta mujer que nació en El Calaboz, 14 millas al oeste de Brownsville, y tiene un predio de tres acres no firmó la carta. El 7 de diciembre de 2007 recibió una segunda carta, en donde se le exigió firmar o enfrentar la posibilidad de enfrentar la expropiación de la tierra en un plazo de 30 días. El plazo se cumplió el lunes 7 de enero de 2008, y ahora el Departamento de Seguridad Interior decidió demandar ante la Corte a los 102 propietarios de tierras en zonas fronterizas por donde pasará el muro (71 de ellos se encuentran en Texas). Ella está preocupada de lo que pueda pasar, pero sigue en pie de lucha. "No tengo miedo porque sé cuáles son mis derechos" dijo. "Ahora los indígenas somos gente educada, no como antes que por desconocimiento firmábamos papeles que perjudicaban nuestra vida", añadió durante una entrevista telefónica. Coincidiendo con el vencimiento del plazo dado a Tamez y a otros propietarios de tierras en el sur de Texas por el Departamento de Seguridad Interior, varias comunidades indígenas de estados fronterizos alzaron una voz de protesta. "Ya basta. Debemos buscar protegernos de la intrusión del gobierno que divide nuestras familias y nuestras tierras", dijo Rosie Molano, apache chiricahua que vive en Del Río, Texas. Unas 23 tribus ubicadas en estados fronterizos se verían perjudicadas con la construcción del muro, que sólo entre Río Grande y Brownsville tendría 135 millas de distancia divididas en 21 tramos. "La madre tierra será destruida y el gobierno federal está violando nuestros derechos que han sido ratificados por las Naciones Unidas", dijo Ofelia Rivas, de Tohono O'odham en Arizona. Rivas, de 52 años, habló con RUMBO hace 18 meses cuando se aprobó la construcción del muro y en aquella ocasión ya mostraba preocupación por lo que ahora ocurre. "Dividirán a nuestras familias, el 20% de los Tohono O'odham viven del lado mexicano y van y vienen todos los días", dijo. Por su parte, Peter Schey, abogado de Tamez y director del Center for Human Rights and Constitutional Law, indicó que ya enviaron una carta al secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, exigiendo cesar las amenazas de expropiación. Además de Schey, los indígenas han recibido el apoyo de alcaldes de ciudades fronterizas. "Pedimos diálogo y que podamos discutir el problema de la construcción del muro", dijo Pat Ahumada, alcalde de Brownsville en entrevista telefónica. "Existen otras opciones que no se están tomando en cuenta, pero si insisten en construir el muro iremos a la Corte Federal", añadió Ahumada. "Las cosas se están haciendo al revés. El Departamento de Seguridad Interior manda cartas a los propietarios de las tierras pero aún no están los resultados de los estudios de impacto ambiental que el gobierno contrató para evaluar las consecuencias de la construcción del muro", dijo Monica Stewart, de la Texas Border Coalition. "El gobierno está formado por leyes que dan oportunidad a la gente, no para echarlas de sus tierras", añadió. Tamez cree que si mantiene firme su voluntad de no otorgar permiso a las autoridades para entrar en su tierra, será una de las demandadas por el gobierno federal. "En este caso, espero que sea el juez quien decida" dijo. "Si (el juez) me ordena irme, tendré que hacerlo porque es la justicia la que está obrando y no las acciones sin diálogo del gobierno", añadió. "Esto será un gran reto para el país en defensa de la propiedad privada de quienes viven en las zonas de frontera", dijo Arnoldo García, del Instituto Nacional para los Derechos de los Inmigrantes. Michael Chertoff anunció hace un mes una visita a la frontera de Texas con México para evaluar la situación respecto al muro. La visita de Chertoff podría ocurrir en 2 o 3 semanas. Tamez lo está esperando para decirle que no quiere el muro y que no se irá de su casa.

Descarga la aplicación

en google play en google play