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Inmigrante huyó de la MS-13 y saltó muro a EEUU, pero lo peor vino después

Washington. Agencias | 20 de Marzo de 2018 a las 15:40
Inmigrante huyó de la MS-13 y saltó muro a EEUU, pero lo peor vino después

Una mujer inmigrante pasó terribles momentos tras intentar escapar de la furia de la terrible pandilla de la 'Mara Salvatrucha', la temida pandilla que intentó acabar con su vida, por ello no encontró mejor solución que cruzar la frontera rumbo a Estados Unidos, pero las cosas no le salieron nada bien y su vida se convirtió en un infierno.

Sus problemas iniciaron cuando su esposo Yulio Bermúdez, quien era taxista en El Salvador, se negó hace un año en ayudar a los pandilleros de la MS-13 a huir de la policía en su carro, por lo que le dieron una paliza y amenazaron con matarlo, por ello tuvo que cruzar la frontera en Texas y pedir asilo.

Su esposa Silvana se quedó en El Salvador con sus tres hijos, y en noviembre cuando mandó al mayor a un establecimiento del barrio, un carro de la pandilla Barrio 18 lo roció de plomo, luego apuntó al joven y disparó; sin embargo, se había quedado sin balas. "Debe ser tu día de suerte", le dijo el matón.

Silvana denunció el hecho a la policía y ambas pandillas decidieron asesinarla, por ello según cuenta el The Washington Post, sus familiares la llevaron a la frontera de Guatemala, donde tomó un autobús hacia el norte. Días después llegó a la frontera de Estados Unidos  y allí continuó con un grupo de inmigrantes.

Se topó con un muro de ladrillos, ayudó a que su hija de 11 años cruce, y luego lanzó a su pequeño de tres años. Otros inmigrantes lo recibieron con una manta, pero a los pocos minutos terminaron detenidos por la Patrulla Fronteriza y fue llevada a prisión,  fue separada de sus hijos quienes terminaron en una camioneta rumbo a un refugio en Arizona.

Los dos hermanos permanecían juntos, pero la niña fue separada a la sala femenina. "Al principio creí que solo serían unos días antes de ver a mi papá, pero tras un mes allí me estaba volviendo loca", contó la menor al citado medio, mientras que su madre era juzgada por una falta leve.

Silvana fue juzgada por una falta leve y condenada a cinco días. El 23 de diciembre la metieron a un avión y llevaron a otro lugar de detención, donde sí pudo llamar a su esposo, quien no sabía nada de sus hijos.

Tras 6 semanas, el 31 de enero, los niños fueron llevados a Houston y se reunieron con el padre, mientras que Silvana tuvo que esperar hasta el 8 de marzo para comparecer ante inmigración y quedar bajo libertad pagando una fianza de 2 mil dólares. Al salir al fin pudo reencontrarse con sus hijos, pero el menor no la reconocía.


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