Escúchenos en línea

Intensa búsqueda y recompensa por latino implicado en crimen

EFE. Desde Washington. | 14 de Enero de 2008 a las 00:00
Las autoridades federales han lanzado una búsqueda nacional del fugitivo latino César Armando Laurean, un cabo de la Infantería de Marina implicado en la muerte violenta de una cabo de primera en su octavo mes de embarazo. Mientras, las autoridades de Carolina del Norte, donde ocurrió el crimen, ofrecieron este lunes una recompensa de 25,000 dólares por cualquier información que facilite la captura de Laurean, el principal sospechoso en un caso que por ahora sólo genera interrogantes y especulaciones. Además, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) ha colocado a Laurean, de 21 años, en su página de Internet junto a otros doce de los criminales más buscados por la policía federal por distintos delitos. En el caso de Laurean, la policía lo ha calificado como el principal sospechoso de la violenta muerte de María Lauterbach, quien había denunciado en abril pasado que éste la violó. Lauterbach, de 20 años, debía dar a luz a mediados del mes próximo, pero desapareció alrededor del 14 diciembre, poco después de haberse reunido con investigadores federales para tratar su caso. Los investigadores han contactado a la familia del militar pero, por ahora, le han perdido el rastro. Laurean fue visto por un testigo en Shreveport (Luisiana) el domingo mientras presuntamente se bajaba de un autobús de la empresa Greyhound, y se cree que el hombre se encuentra rumbo a Texas. La policía de Shreveport ha pedido la colaboración del público, como parte de la alerta nacional para lograr la captura de Laurean. El hombre, que según el FBI es de origen latino y maneja una camioneta negra huyó de su casa en Jacksonville (Carolina del Norte) el viernes pasado. Antes de darse a la fuga, le dejó una nota a su esposa, Cristina -quien colabora con las autoridades-, en la que alega que Lauterbach se suicidó. Pero la policía no cree esa versión ya que las pruebas recabadas en el domicilio apuntan a una confrontación violenta. Además el sábado, las autoridades exhumaron lo que se creen son los restos calcinados de Lauterbach y su feto, que fueron enterrados en una fosa en el patio trasero de la casa de Laurean. Los investigadores también encontraron rastros de sangre en el techo y una de las paredes de la casa, e indicios de que alguien intentó ocultarla con pintura. Ed Brown, jefe de la policía del condado Onslow, en Carolina del Norte, ha retado a Laurean a que se presente a las autoridades y demuestre su inocencia. El sonado caso ha acaparado una intensa atención mediática no sólo en Carolina del Norte, donde se encuentra Camp LeJeune - donde Laurean y Lautenbach estaban asignados-, sino también en el resto del país. Laurean y Lauterbach trabajaban como ayudantes en la Segunda Fuerza Expedicionaria de Infantes de Marina en Camp Lejeune, aunque en edificios separados desde el 12 de mayo pasados, según Paul Chiccarelli, un agente especial a cargo de investigaciones criminales en ese campamento. Chiccarelli ha indicado que los investigadores no creían que Lauterbach corría peligro porque había indicios de que ambos tenían una relación amistosa. Desde el viernes pasado, la noticia del violento asesinato se ha transmitido en medios locales y nacionales, foros cibernéticos y mensajes a través de teléfonos celulares. En Vandalia, un suburbio diez millas al norte de Dayton (Ohio), se prevé que centenares de personas asistan a un servicio religioso en memoria de Lauterbach, a quien familiares, vecinos, amigos y compañeros de clase recuerdan como una joven fuerte y muy competitiva. Mary Lauterbach, madre adoptiva de la víctima, la recuerda como una joven atraída a las exigencias y disciplina de la Infantería de Marina, a la que se incorporó en 2006. Sin pistas claras sobre su paradero, abundan los informes de que Laurean, considerado un hombre peligroso, ha sido visto en varios estados, incluido Luisiana.

Descarga la aplicación

en google play en google play