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Nuevas unidades buscan a inmigrantes ilegales fugitivos en Estados Unidos

Agencia Associated Press (AP). Desde Atlanta, Georgia. | 12 de Agosto de 2006 a las 00:00
"¡Policía! ¡Policía! ¡Abran la puerta!", gritaron los agentes del Servicio Policial de Inmigración y Aduanas, y su brusca irrupción acalló un coro de grillos en la calle flanqueada de pinos en este suburbio de Atlanta. Los agentes buscaban a un hombre de El Salvador que había entrado legalmente en Estados Unidos, pero cuya deportación se ordenó debido a varias condenas por conducir ebrio. La incursión en cambio permitió el arresto de dos hermanos mexicanos que dijeron haber entrado ilegalmente y que probablemente serán procesados por la justicia penal debido a que los agentes hallaron una pistola y un fusil en la casa. La unidad de búsqueda de inmigrantes fugitivos es una de siete nuevas anunciadas por el Departamento de Seguridad Interna en un esfuerzo por demostrar al Congreso que es hora de prestar más atención a la inmigración ilegal. Las unidades, llamadas "Equipos de Operaciones contra Fugitivos", están operando en las ciudades de Atlanta (Georgia), Houston (Texas), Los Ángeles (California), Newark (Nueva Jersey), Phoenix (Arizona) y Washington (Distrito de Columbia). Esos equipos, que son ya 45 en total, tienen autoridad federal y jurisdicción nacional, por lo que pueden ser emplazados en cualquier lugar donde se requieran procedimientos de captura de inmigrantes por "violaciones a las leyes de inmigración". "Si hubiese una vía para que los individuos que vienen simplemente a trabajar salieran de su ocultamiento, podríamos enfocarnos en los que no quieren dar la cara y son una amenaza a la seguridad nacional y pública", dijo a la AP la secretaria asistente de Seguridad Interna, Julie Myers, que está a cargo de la Agencia Policial de Inmigración y Aduanas, conocida como ICE por sus siglas en inglés. En combinación con miles de efectivos de la Guardia Nacional en la frontera con México y un aumento notable en el número de camas en los centros de detención, las unidades responden al compromiso del presidente George W. Bush de hacer cumplir las leyes inmigratorias. También están disminuyendo las probabilidades de los inmigrantes ilegales que hasta hace poco prácticamente no corrían ningún riesgo de ser atrapados después de establecerse en comunidades lejos de la frontera. "Una vez que llegaban aquí sabían que todo estaba bien", dijo Charles Kuck, vicepresidente de la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración (American Immigration Lawyers Association). "Si los agentes hubiesen tenido estos recursos y dinero en los últimos diez años, ahora tendríamos un sistema inmigratorio integral". Mientras el número de "fugitivos" -los inmigrantes que están todavía aquí después de su orden definitiva de deportación- supera el medio millón, las unidades empiezan a cambiar la impresión generalizada de que muy pocas de esas órdenes se cumplen. Las primeras unidades altamente entrenadas, a menudo bilingües, fueron creadas en el 2003, y llegarán a 52 este año. Los agentes ahora practican unos mil arrestos por semana, dijo el vocero del ICE, Marc Raimondi. En el 2003, los agentes arrestaron solamente a 4,000 personas. Este año suman 20,121, de los cuales una quinta parte tenía antecedentes delictivos y 5,700 no eran buscados sino que fueron sorprendidos durante allanamientos, según cifras de ICE. Las operaciones apuntan a la detección y vigilancia de los inmigrantes cuya deportación ordenó la justicia, o que tienen condenas penales o han violado el término de sus visas. "Son personas que han tenido su oportunidad ante la justicia", dijo Larry Orton, supervisor de la nueva unidad de Atlanta, mientras aguardaba que un hombre de Malí cuya deportación se ordenó en 1999 se vistiera para escoltarlo desde su casa suburbana. "Ya tuvieron su oportunidad". Las unidades se concentran en fugitivos que representan amenazas a sus comunidades, como conductores ebrios y miembros de pandillas, aunque también arrestan a no delincuentes y a cualquier otro inmigrante ilegal al que sorprenden durante sus allanamientos. La mayoría es deportada en un par de semanas. "Los oficiales ven cuando despega el avión", dijo Raymond Simonse, jefe de las unidades de Georgia y las dos Carolinas. Algunos defensores de los derechos de los inmigrantes sostienen que las leyes actuales dificultan la tarea de los agentes policiales, porque no distinguen entre inmigrantes peligrosos y aquellos que pueden haber sido condenados por delitos menores como hurtos en tiendas, o que quizás no hayan recibido nunca sus órdenes de deportación. "No deberían perder el tiempo persiguiendo camareros; hay gente realmente peligrosa", afirmó Benjamin Johnson, director del Centro de Política Inmigratoria con sede en Washington. Hasta los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, después de los cuales los antecedentes inmigratorios de algunos de los atacantes pusieron de relieve la urgencia de lidiar con las violaciones a la inmigración, se ordenó la deportación "en ausencia" de muchos inmigrantes ya que nunca se presentaron ante la justicia. A quienes lo hicieron se les dijo que se presentaran a una oficina para su posterior deportación, cosa que pocos cumplieron. Los siete hombres arrestados en el suburbio de Atlanta dijeron a los agentes que no tenían idea de por qué los detenían, aunque algunos admitieron haber estado ilegalmente en Estados Unidos. Se negaron a hablar con la AP. Una solicitud del hombre de Malí de quedarse en el país había sido rechazada hacía nueve años, uno de los hombres de Guatemala había sido atrapado dos veces por la Patrulla Fronteriza en Arizona, y un salvadoreño no había renovado su condición protegida desde el 2005, según informes federales que los agentes obtuvieron después de encerrarlos en una celda. "Si uno está ilegalmente en un país, siempre cabe la expectativa de que lo atrapen algún día", dijo Simonse. "Puede que haya individuos que busquen una vida mejor y gente que reconozca que ha violado la ley".

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