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Michigan, principal víctima del acoso a los indocumentados

Vocero Latino. Desde Michigan. | 25 de Enero de 2008 a las 00:00
La acción conjunta llevada a cabo por el Fiscal General Michael Cox, la Secretaria de Estado Terri Lynn Land y el legislador Rick Jones, para negar licencias de conducir e identificaciones estatales a los inmigrantes indocumentados con aparente intensión de que se vean obligados a abandonar el país, no sólo afecta a estos y a sus familias, sino a todos los habitantes del Estado de Michigan. Decimos que fue una acción conjunta porque fue planeada y ejecutada por los funcionarios utilizando las atribuciones de sus cargos. El legislador (Rick Jones) pide al fiscal general (Michael Cox) la opinión para derogar la jurisprudencia existente que impedía la negación de licencias a los indocumentados, el Fiscal General emite la opinión derogatoria y la secretaria de estado (Terri Lynn Land) la pone en práctica. Esa “iniciativa” (si es que así se le puede llamar), es la más acertada si lo que se quiere es hacer de Michigan una ruina de empresas cerradas y un Estado abandonado. Probablemente la intensión de los funcionarios sea buena, y lo que quieren es presionar a las empresas radicadas en el Estado a emplear mano de obra americana y así cumplir con la doctrina de Monroe de que “América es para los americanos”. Pero parece que estos funcionarios no tienen una visión nacional ni global de la situación en la que se encuentra la economía norteamericana, ni hacia donde va la globalización de la economía mundial. Olvidan que Estados Unidos, desde la administración Clinton, ha estado firmando tratados de libre comercio con México y los países vecinos de Centroamérica, los cuales son pobres, y donde el desempleo convierte en fortuna el más ridículo salario que pueda pagar una empresa norteamericana. No saben que uno de los mayores beneficios que ofrecen estos tratados, además de los nuevos mercados, es la facilitación de zonas francas industriales en las que las empresas norteamericanas se pueden instalar exentas de impuestos y donde pueden adquirir mano de obra por diez veces menos de lo que pagan en los Estados Unidos. Olvidan que la globalización ha traído consigo una cosa que llaman “Outsourcing” que consiste en utilizar recursos externos para satisfacer necesidades internas a costos sumamente bajos. El cierre de la planta de la empresa Electrolux de Greenville, Michigan, en el 2006 debió haber servido como señal de alerta de lo que puede ocurrir si las empresas del estado aprovechan las prerrogativas de los tratados para reducir sus costos operativos. Si bien es cierto que los tratados de libre comercio fueron creados para beneficiar nuestra economía, también es cierto que la pueden afectar sensiblemente si no se ofrecen en los Estados Unidos los incentivos suficientes para que las compañías valoren la ventaja de producir aquí lo que se va a consumir aquí. Para nadie es un secreto que cerca de un 30 por ciento de la mano de obra de las factorías de Michigan es inmigrante y que muchos de estos trabajadores, por no decir casi todos, son indocumentados. Como para agregar más caldo a la sopa, el Immigration Custom Enforcement, conocido como ICE, está llevando a cabo intensas redadas contra los inmigrantes indocumentados. El pasado martes 22 de enero, hicieron 45 arrestos en Grand Rapids, de los cuales solo 12 tenían que ver con casos delictivos y los restantes 33 eran lo que los oficiales del ICE llaman “Bono”, es decir, personas a las cuales apresan de paso por no tener documentos para probar su estatus legal en el país. Si los trabajadores inmigrantes no tienen derecho a transportarse a sus trabajos y son constantemente acosados por la persecución del ICE se verán forzados a tomar la decisión que tomaría cualquiera en esa situación tomaría, que es la de irse. Ningún inmigrante soporta las bajas temperaturas de Michigan porque le guste el frío. La soportan porque Michigan ofrecía hasta ahora, posibilidad de trabajar y vivir en paz. No hay que ir muy lejos para darse cuenta de que lo que están provocando los funcionarios republicanos Michael Cox, Terri Lynn Land, los legisladores como Rick Jones y las autoridades del ICE, es una estampida de trabajadores inmigrantes indocumentados del Estado de Michigan. ¿Le conviene eso a este Estado? De ninguna manera. Michigan es uno de los Estados que más ha sufrido la situación económica por la que atraviesa el país, por eso, tiene actualmente uno de los índices más altos de desempleo. Cuando se comiencen a ir los trabajadores indocumentados, se reduzca la oferta de mano de obra y las empresas se vean en dificultades para producir los requerimientos de sus clientes, pensarán seriamente en la necesidad de mudarse a otro Estado o nación donde hayan suficientes trabajadores y los costos de producción sean menores. No se reducirá el desempleo como piensan algunos, pues el trabajo que realizan los inmigrantes no lo hacen los trabajadores norteamericanos, primero porque es muy duro, y segundo porque es mal pagado. Si alguien piensa que los funcionarios que hoy se vanaglorian de ser “héroes de la lucha contra los inmigrantes indocumentados”, han dado un gran paso en favor del Estado y la nación, se equivocan, lo que han hecho es gran daño cuyas consecuencias comenzaremos a ver, esperamos que no muy pronto.

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