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Forenses en frontera México-EEUU enfrentan sobrecarga de trabajo

Arthur H. Rotstein, Agencia AP. Desde Tucson, Arizona. | 13 de Agosto de 2006 a las 00:00
El director del departamento forense en el condado de Pima, en Arizona, puede contabilizar los costos de la inmigración ilegal de modo distinto al de otros funcionarios. Al igual que sus colegas, puede revisar los presupuestos y ver cuánto le cuesta a su personal lidiar con las oleadas de personas que entran todos los años por Arizona, el punto de entrada ilegal más transitado en la frontera con México. Pero también puede ver los cadáveres que han forzado al condado a expandir el depósito de cadáveres. "Hemos tenido que trabajar más duramente y pagar horas extras", dijo el doctor Bruce Parks. "Con el tiempo estamos aumentando el personal, incremento que en cierta medida se relaciona" con las muertes de los indocumentados. Pese a los esfuerzos de grupos de funcionarios federales y humanitarios por prevenirlas, las muertes en Arizona han aumentado en los últimos años a medida que los inmigrantes tratan de cruzar por áreas desérticas más remotas y peligrosas para evitar la mayor vigilancia. Arizona representó más de la mitad de las muertes de inmigrantes en el último año fiscal, que concluyó el 30 de septiembre. Del total de 473 muertes a nivel nacional, 216 ocurrieron dentro del sector de Tucson de la Patrulla Fronteriza, que cubre casi toda la frontera de Arizona con México, incluyendo Pima. En julio del 2005, agentes en el sector de Tucson recogieron los restos de 72 inmigrantes ilegales que murieron en el desierto, el mayor número en un mes, dijo el vocero Gustavo Soto. Casi todos murieron de insolación, según Parks. En julio, gracias a intensas lluvias veraniegas, el sector de Tucson sólo registró 19 muertes. Sin embargo, se reportaron 10 en los primeros nueve días de agosto, en comparación con dos en el mismo período de un año antes. A nivel nacional, por lo menos 291 inmigrantes ilegales murieron durante intentos de cruce fronterizo entre el 1 de octubre y el 6 de agosto, incluyendo 75 insolados, 45 ahogados y 42 víctimas de accidentes vehiculares. Las muertes de inmigrantes han obligado a la oficina del forense en Pima a dedicar más recursos a procesarlas. Eso incluyó el pago de horas extras y la contratación de un sexto forense para duplicar la capacidad del depósito de cadáveres. El depósito de cadáveres contiene unos 120 cadáveres y funciona casi a total capacidad. Una nueva unidad de refrigeración de acero inoxidable, con un costo de 237.000 dólares, permitirá acomodar otros 120 cadáveres. Jennifer Allen, directora de la Red de Acción Fronteriza (Border Action Network), una organización por los derechos de los inmigrantes, lamentó "el hecho de que las agencias del gobierno tengan que invertir recursos para procesar cadáveres de inmigrantes, en vez de desarrollar medios y políticas que pongan fin a las muertes y atiendan a las realidades económicas y sociales en la nación". El país, agregó, necesita hallar políticas y soluciones que ayuden a los inmigrantes. Una vez que la nueva unidad de la morgue esté en funcionamiento, permitirá abandonar un tractor-remolque refrigerante que la oficina alquiló primero, y después compró, para almacenar un excedente de unos 60 a 80 cadáveres y restos esqueléticos. El remolque ha estado en uso constante, dijo el lugarteniente del forense, Eric Peters. "Sabíamos que era una medida provisional", afirmó. "Nos dimos cuenta de que el problema persistiría, y tener un remolque en nuestra entrada era literalmente una obstrucción. Necesitábamos construir algo más permanente". Los forenses de Pima practicaron unas 1,400 autopsias el año pasado, y examinaron 197 cadáveres, dijo Parks. "La gran mayoría fueron autopsias", agregó, "aunque tuvimos que alterar el proceso durante un par de meses porque estábamos abrumados". En esos casos efectuaron exámenes externos para asegurarse de que no hubiese nada sospechoso ni inesperado. Parks dijo que su oficina examinó 146 indocumentados en el 2002, 156 en el 2003 y 171 en el 2004. El número total de autopsias efectuadas por su oficina oscila entre 1.350 y 1.450 por año. Las cifras son mucho menores en otros dos condados fronterizos de Arizona. En general, si un muerto no tiene identificación, "no podemos identificarlos. A veces podemos compararlos con una fotografía". Otras veces, un familiar u otra persona que sobrevive a la odisea puede hacer una identificación". Los tatuajes, las cicatrices y las huellas digitales son de ayuda. Y también a veces el gobierno mexicano. "Afortunadamente, tenemos una relación muy firme con el consulado de México, y uno o dos días por semana vienen por aquí", dijo Peters. Los funcionarios consulares fotografían los efectos personales e incorporan ésta y otras informaciones a una base de datos, agregó. Sin embargo, suele haber demoras en la identificación debido a la barrera idiomática, a la imposibilidad de hallar familiares o a las dificultades que sus allegados pueden encontrar para tratar de arreglar el retorno de los restos, dijo. Un 30% de los cadáveres no son identificados. Parks dijo que el presupuesto anual de su oficina es de 2,5 millones de dólares, y calcula que los gastos totales relacionados con las muertes de los inmigrantes, con la excepción de los ingresos que su oficina recibe efectuando autopsias para otros dos condados, uno de ellos fronterizo, podrían representar un 10% del presupuesto.

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