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España ya es el país de la Unión Europea que más inmigrantes acoge

Madrid. Agencias. | 23 de Julio de 2018 a las 15:52

España se ha convertido en el país de la Unión Europea que más inmigrantes recibe. Como mínimo, unos 24.173 inmigrantes irregulares han llegado este año a nuestro país por mar y tierra, según los datos cotejados del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y Salvamento Marítimo. Es decir, en menos de ocho meses España ya ha acogido a casi tantos inmigrantes como en todo el año 2017.

Entre el 1 de enero y el 15 de julio de este año han llegado a nuestras costas 16.872 inmigrantes, cifra que supone un aumento del 120,6 % respecto al mismo periodo del año pasado, cuando lo hicieron 7.649. No obstante, es previsible que ese porcentaje se incremente aún más, cuando se conozcan los datos de la segunda quincena de este mes. Este fin de semana, sin ir más lejos, más de 1.000 personas han sido rescatadas en aguas del Estrecho y del mar de Alborán mientras intentaban llegar a las costas españolas en 51 embarcaciones.

La decisión de Pedro Sánchez de habilitar un puerto para el Aquarius y recibir a unos inmigrantes que nadie quería fue aplaudida por los socios españoles y europeos del presidente socialista, quien no tardó en sacar pecho: "Es nuestra obligación ayudar a evitar una catástrofe humanitaria y ofrecer un puerto seguro a estas personas, cumpliendo de esta manera con las obligaciones del Derecho Internacional", decía por aquel entonces el jefe del Ejecutivo español.

El Gobierno negó (y sigue haciéndolo) en todo momento y de forma categórica que existiera un "efecto llamada". "No es una cuestión de efecto llamada, sino que es una cuestión de efecto huida de la realidad de desigualdad, pobreza y falta de oportunidades", argumentaba el presidente durante la sesión de control al Gobierno en el Senado el pasado 19 de junio.

Las cifras, sin embargo, parecen quitarle la razón al jefe del Ejecutivo. Sólo en el pasado mes de junio, cuando Pedro Sánchez dio luz verde a acoger a los 629 migrantes del Aquarius, 7.313 personas en situación irregular llegaron por tierra y mar al territorio nacional, más que en los tres meses anteriores juntos y un 282 por ciento más que en el mismo mes del año anterior, cuando se recibieron 2.682.

En total, y siempre según datos de Salvamento y Naciones Unidas, desde el 11 de junio, cuando Sánchez aceptó el Aquarius, hasta el 17 de julio, última fecha con datos "oficiales", más de 11.000 personas en situación irregular llegaron a nuestro país. Si a esa cifra se añaden todos los rescatados durante la última semana, entre 13.000 y 14.000 inmigrantes han sido recibidos en menos de mes y medio, más de la mitad de todos los que han llegado desde enero.

Un dato más. Apenas dos días después de que el Aquarius arribase al puerto de Valencia, 966 inmigrantes fueron rescatados en las costas andaluzas y canarias, en una jornada récord que casi triplica a la mayor llegada hasta esa fecha en 2018, correspondiente al 26 de mayo, cuando se rescataron 342 inmigrantes a bordo de 11 pateras. ¿Casualidad?

Italia, históricamente el país que más inmigrantes ha recibido en el Mediterráneo (sin tener en cuenta los refugiados por la guerra de Siria), con una media de 150.000 al año, ha reducido drásticamente sus cifras y ocupa el segundo puesto. Hasta la fecha este país ha acogido a 17.922 personas, 6.000 menos que España.

El nuevo Gobierno que encabeza Giuseppe Conte ha dado un giro de 360 grados a la política migratoria del país transalpino, negándose desde el principio a seguir recibiendo inmigrantes, al menos al vertiginoso ritmo que lo venía haciendo: "Desde hoy Italia comienza a decir no a la inmigración clandestina", sentenciaba el ministro del Interior del país, Matteo Salvini, poco después de jurar su cargo el pasado 1 de junio.

De hecho, cuando Sánchez decidió aceptar al Aquarius, Salvini lo celebró como un rotundo éxito para su país: "Victoria. 629 inmigrantes a bordo del barco Aquarius, en dirección a España. Primer objetivo logrado", escribía en Twitter poco después de que Sánchez hiciera pública su decisión.

Por último, Grecia se sitúa tercera, con 15.563 migrantes recibidos. Pese a que la nacionalidad predominante entre las personas que llegan a ese país sigue siendo siria, en los dos últimos años la nación helénica también ha reducido ostensiblemente sus números con respecto a 2016, cuando recibió a 173.450, o a 2015, cuando acogió a 856.723 personas, la mayoría de los cuales eran refugiados sirios.

Lo cierto es que la controvertida estrategia italiana ha servido al menos para que Europa tome conciencia de que la crisis migratoria del Mediterráneo es un problema de todos los países que conforman la Unión y no sólo de España, Italia o Grecia.

El pasado 28 de junio los líderes europeos acordaron crear de forma voluntaria en los Estados miembros centros “controlados” para separar a los refugiados, con derecho a permanecer en los Veintiocho, de los inmigrantes económicos, que serían devueltos a sus países de origen.

“En el territorio de la UE, quienes son salvados (del mar), de acuerdo con el Derecho Internacional, deben ser atendidos, sobre la base de un esfuerzo conjunto, mediante su traspaso a centros controlados establecidos en Estados miembros, solo de forma voluntaria, donde un procesamiento rápido y seguro permitiría, con total apoyo de la UE, distinguir entre irregulares y refugiados”, dicen las conclusiones del acuerdo.

La medida parece un paso en la buena dirección en materia de cooperación, como recordaba el propio Pedro Sánchez, tras la firma del acuerdo: "No es el mejor de los acuerdos pero es un acuerdo importante que camina en la dirección de continuar dando una perspectiva europea a un desafío europeo como es el de la migración”. En la misma línea se manifestó el presidente italiano, Giuseppe Conte, quien aseguró que “Italia ya no está sola”.

No obstante, el problema de fondo, mucho más intrincado y complejo, sigue estando en los países de origen, de donde, ya sea por motivos económicos o de seguridad, las personas siguen huyendo a miles en un constante goteo diario con el único objetivo de procurarse unas mejores condiciones de vida.

Una triste situación que las mafias aprovechan para sacar rédito económico de personas que no tienen nada, y que, en muchos casos, llegan a pasar años trabajando para pagarse un pasaje a la "tierra prometida", aunque, demasiado a menudo, su travesía termine de forma fulminante en un infierno.

 


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