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Tras 13 fugas, una nica sale libre en Costa Rica por enferma y vieja

Diario Extra. Desde San José. | 8 de Febrero de 2008 a las 00:00
María Félix Bejarano Sandino, nicaragüense que jamás encontró obstáculo para fugarse de cualquier cárcel de Costa Rica hasta obtener el merecido título de “Reina de las fugas”, la noche del jueves salió caminando por la puerta principal de la cárcel de El Buen Pastor, informó este viernes, el Diario Extra. Era la primera vez en su larga vida delictiva que salía del penal por la puerta principal y un guardián la despedía; las otras 13 veces lo hizo mediante su habilidad para fugarse por las tapias, haciendo boquetes, pagando sobornos, atravesando cielo-rasos. Con pantalón de mezclilla y oscuro gorro que le cubre una cabeza llena de nuevas ilusiones, cargó un televisor al hombro, pero sin comprender las ironías que tiene la vida. Mucho le costó salir legalmente portando la orden de libertad que firmó el juez de ejecución de la pena, Freddy Sandí. El juez firmó la libertad en horas del mediodía de este jueves, pero no fue sino hasta las 7:30 de la noche que se logró su libertad luego de nueve años y diez meses de estar en prisión la última vez. Y es que cada vez que se fugaba la volvían a agarrar y así se le fueron acumulando en un solo expediente: 25 años de prisión. La noche del jueves le fue difícil salir de la cárcel por trabas burocráticas y menudencias antojadizas de la directora de la prisión “porque ella hace su autoridad a su manera y antojo”, como lo calificó la abogada defensora Alexandra Loría, que durante cinco horas gestionó que la dirección del penal respetara una orden de un Juez de la República. Bejarano Sandino nació en Rivas, Nicaragua y a los 16 años se vino a trabajar a Costa Rica como empleada doméstica, con tan mala suerte que se consiguió trabajo en una residencia donde el hijo de la patrona era un adicto a las drogas. Cuando cayó la policía tica sobre el adolescente drogadicto, María Félix, con 16 años, una jovencita inocente, le echaron la culpa de todo y la encerraron en la cárcel de mujeres. En el penal no duró ni seis meses. En esa escuela de la delincuencia aprendió más de la cuenta y comenzó una cadena de fugas de todo tipo y otras mañas más. Junto con otras compañeras de infortunio, fueron al patio de la prisión ubicada en San Rafael Arriba de Desamparados a coger limones en el amplio patio, de ahí llegó a la tapia y jaló a la libertad. La agarran, de nuevo la encierran y programó entonces una dieta estricta -y más flaca que un palo de escoba- logró atravesar los barrotes. Otra vez consiguió un ácido y logró hacer un hueco en una pared. Una vez, pagó una fuerte suma de dinero y desapareció. Luego, los guardianes le ayudaron, otra salió vestida de hombre y así fue interminable la cadena de fugas. De nada sirvió encerrar a María Félix, incluso hasta en la cárcel de varones de San Sebastián, donde también se fugó, lo mismo que en cárcel de El Roble de Puntarenas, también para varones, o en las llamadas “cajitas” en Alajuela. Trece fugas en total. Hace doce años fue su última fuga cuando dejó a todos con la boca abierta: obtuvo las llaves de todos los portones de la cárcel El Buen Pastor y no fue sino hasta cinco horas después que se enteraron de la fuga. Estuvo tres años en fuga hasta que fue recapturada y de nuevo a prisión y fue cuando juró nunca más huir. Por eso anoche a las 7:30 p.m. salió legalmente. Hoy, a sus 47 años, María Félix lucha contra una enfermedad que la ha tenido postrada. Los dictámenes médicos hicieron que el Juez de la Pena dictara su libertad para darle la casa por cárcel y pueda recibir cuidados especiales. Le faltaban 3 años y dos meses para cumplir la condena. “Gracias a Dios primero que nada -dijo al pasar el último portón jalando una bolsa o motete- me voy a portar bien, gracias a mis amigas que no me olvidaron, gracias al juez que me liberó, gracias a los periodistas que me ayudaron, voy a cuidar mi salud y no meterme en más fugas”, fue lo poquito que dijo María Félix al abandonar -esta vez por la puerta grande- la prisión que conoció cuando apenas contaba con 17 años de edad.

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