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Denuncian abusos contra latinos en procesadoras de pollos

Charlotte, North Carolina. Agencia EFE. | 11 de Febrero de 2008 a las 00:00
Una de las procesadoras de pollo más grande del país, con plantas en las Carolinas, ha ocultado accidentes y lesiones sufridas por sus trabajadores, gran parte de ellos latinos. En una investigación de 22 meses del periódico "The Charlotte Observer": "Los cortes crueles: el costo humano de llevar pollo a sus mesas", reveló que la empresa House of Raeford recopiló reportes "engañosos" de accidentes laborales y "descartó" regulaciones. Los registros de la empresa sugieren que menos trabajadores se accidentan mientas matan, cortan y empacan millones de pollos y pavos al año. Sin embargo, el reporte periodístico concluyó que el gigante de la industria de pollos, que se ubica entre los primeros diez de la industria en el país, "ocultó" la seriedad de los incidentes. "Los empleados denuncian que la empresa ha ignorado, intimidado y hasta despedido a aquellos que se accidentan en el trabajo", enfatiza el rotativo. En entrevistas a 200 trabajadores de la industria y revisión de cientos de documentos, los investigadores revelaron que House of Raeford no reportó "serios" incidentes incluyendo "huesos rotos y trabajadores con síndrome del túnel carpiano (que afecta a personas que repiten una acción manual)". "Los gerentes de las plantas usualmente despedían a los trabajadores que solicitaban atención médica y que representaría un costo para la empresa", escribió Rick Thames, editor del periódico. Por ley, las empresas están obligadas a documentar los incidentes y las enfermedades más serias de los trabajadores a la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA, siglas en inglés). Sin embargo, las compañías sólo muestran los registros al gobierno si éste se los solicita. House of Raeford, localizada al este del estado, emplea a 5.000 trabajadores en siete plantas ubicadas en las dos Carolinas y Luisiana, y solamente recibieron multas por 130 violaciones de seguridad desde 2000, el mayor número que cualquier otra empresa del ramo. La industria de pollos emplea alrededor de 28.000 individuos en las dos Carolinas, en su mayoría inmigrantes indocumentados, que por miedo a ser despedidos por su condición migratoria, prefieren "aguantar el dolor" antes de reportarse enfermos. Belem Villegas, ex -supervisora de la planta en Greenville, Carolina del Sur, denunció que a sus jefes no les gustaban las "continuas quejas" de los empleados y que, en repetidas ocasiones, urgió que enviaran a los trabajadores a ser examinados por doctores. "Decían que si seguían viniendo a la oficina tendría que dejarlos ir. Los trabajadores entendieron que se si se quejaban se quedarían sin empleo", enfatizó la latina. Otra empleada de la misma planta, Carolina Cruz, contó que en repetidas ocasiones la gerencia ignoró sus reclamos de dolores en las manos causadas por cortar alas de pollo. "Cuando mis manos comenzaron a temblar fui a la enfermería y me pusieron pomadas y dijeron que siguiera trabajando. Allá no nos atendían", afirmó la madre de familia que dejó la planta tres años después. Según Francisco Risso, director del Centro de Trabajadores del Oeste del estado, la investigación del periódico ayuda a sacar a la luz pública el calvario que viven los inmigrantes en esas plantas pero duda que pueden darse cambios "profundos". "Siempre han existido irregularidades, los tratan como máquinas y los despiden cuando se quejan pero los abusos continúan, porque la situación tensa sobre inmigración los obliga a mantenerse en la sombra y no denunciar", explicó Risso a Efe. Para Risso, cuya dependencia defiende a los que trabajan en las empacadoras de cerdo, hasta que la industria de pollos no conforme redes de organizaciones de apoyo, "será muy difícil enfrentar a las grandes corporaciones con poder político y económico". Mediante un comunicado, House of Raeford respondió al diario y dijo que reconoce el valor de sus empleados ofreciendo un lugar seguro para trabajar.

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