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Calderón defiende a inmigrantes en EEUU, pero no en México

New York. Varias agencias. | 12 de Febrero de 2008 a las 00:00
El presidente de México, Felipe Calderón, lamentó el sentir antiinmigrante en Estados Unidos y dijo que los inmigrantes mexicanos complementan la mano de obra estadounidense. En su primer viaje a Estados Unidos como presidente, Calderón dijo que busca combatir las actitudes en contra de los estadounidenses en México, así como mejorar la oferta de empleo para reducir la migración. Agregó esperar que los estadounidenses resistan a su vez las tendencias en contra de los mexicanos. "La peor cosa que ha pasado en este país es el sentir antimexicano o antiinmigrante de la gente. Debemos contenerlo", dijo Calderón el lunes en un discurso en la Escuela de gobierno John F. Kennedy, de la Universidad de Harvard. "Yo debo de cambiar la idea en México de que los estadounidenses son el enemigo, y es importante cambiar la idea de que los mexicanos lo son", dijo. "Somos vecinos, somos amigos y debemos de ser aliados". La combinación entre el bienestar económico estadounidense y la mano de obra mexicana es una fuerza irresistible, agregó. "Hay dos economías. Una depende del capital, que es la estadounidense. Otra depende del trabajo, que es la mexicana. Somos dos economías complementarias y ese fenómeno no se puede detener", dijo. El viaje de Calderón es considerado como un intento de alto nivel por darle preponderancia al debate migratorio durante la contienda presidencial estadounidense, aunque el presidente mexicano no se reunirá con ninguno de los candidatos o con su colega George W. Bush durante el viaje. Calderón agregó que no se manifestará en favor de ninguno de los aspirantes a la nominación presidencial de sus respectivos partidos, pero cooperará con quien sea que resulte electo. La inmigración es uno de los temas principales de la campaña por la nominación, especialmente entre los republicanos, en momentos en que se habla de fortalecer la seguridad de la frontera sur estadounidense y levantar una barrera en ella. El hecho de que no visite Washington, según analistas consultados por Efe, tiene su razón de ser. "Calderón ha dedicado su primer año a consolidar su apoyo doméstico después de una elección muy reñida, y su visita a las comunidades mexicanas en EEUU es el último eslabón en ese proceso", dijo Andrew Selee, director del Instituto de México del Centro Woodrow Wilson en Washington. "Esta visita demuestra su interés por enfatizar la política doméstica, que incluye a los migrantes, y cuando ya se defina (el ambiente electoral en Estados Unidos), entonces veremos un mayor énfasis en la relación política entre EEUU. y México", agregó. Para Riordan Roett, director del programa de estudios latinoamericanos en la Universidad Johns Hopkins, la visita es "para consumo interno" de México, porque en plena campaña electoral, "hay poco que él pueda hacer para influir en la política" de EEUU. En opinión de Roett, "Calderón no va a perder votos en México por no ir a Washington", dada la impopularidad del presidente George W. Bush y, por tanto, su estrategia es correcta: "mostrar solidaridad con los mexicoamericanos y decirle a su pueblo que (la inmigración) será una prioridad cuando pasen las elecciones en EEUU". Al solicitar la venia del Congreso mexicano, Calderón explicó que esta gira es parte de una "labor de convencimiento" a favor de una reforma migratoria que beneficie a los indocumentados, la mayoría de ellos de México y Centroamérica. Y esto está haciendo. Dejar claro, como lo hizo en la Universidad de Harvard, que ni el acoso a los inmigrantes ni el cierre de fronteras resolverán el problema de competitividad de EEUU. Pero los llamados de Calderón tendrán poco eco en Estados Unidos, donde, en estos momentos de campaña, la reforma migratoria parece un asunto sepultado porque, lejos de dar réditos políticos, lo que provoca son dolores de cabeza y tensiones. Por tanto, habrá que esperar. Pero el mandatario mexicano está decidido a ir asfaltando el terreno y, según reiteró en Harvard, gane quien gane el 4 de noviembre, su gobierno trabajará con EE.UU. para hacer frente al problema de la clandestinidad. El que Calderón se dirija sólo a los más de once millones de inmigrantes mexicanos, muchos de los cuales viven en carne propia la separación de las familias por las redadas y deportaciones, es parte de una campaña para consolidarse como defensor de quienes emigran porque no tienen otro remedio. El presidente mexicano, que se reunió con Bush en marzo del 2007, volverá a verlo en abril, en Nueva Orleans (Luisiana), en el seno de la cuarta cumbre de la Alianza para la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), donde repasarán temas de inmigración y seguridad. En ese apartado, Calderón insiste en que México sólo ganará una "costosa y prolongada lucha" contra la narcoviolencia, ahora protagonizada por el Ejército, con la ayuda de EE.UU., el país con mayor consumo de drogas en el mundo. Pero el Congreso aún no ha fijado el voto para la Iniciativa Mérida, una propuesta de 1.400 millones de dólares en los próximos tres años para combatir el narcotráfico y el crimen organizado en México y el istmo centroamericano. Mientras, grupos anti-inmigrantes como los "Minutemen" continúan una campaña mediática en Estados Unidos para exigir al próximo jefe de la Casa Blanca una mano dura contra ellos. Por su parte, el gobernante mexicano espera que su próximo colega no sólo esté convencido de las contribuciones de los mexicanos al tejido social, económico y cultural de EEUU, sino que reactive, y pronto, el plan para una reforma migratoria integral.

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