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Al descubierto clínicas que atentaban contra latinas

Los Angeles, California. Agencia EFE. | 12 de Febrero de 2008 a las 00:00
Las recientes acusaciones contra una mujer que administraba varias clínicas de abortos y ejercía la medicina sin licencia en el sur de California puso al descubierto una serie de negligencias en contra de mujeres latinas. Bertha Bugarin, de 48 años, administradora de la Clínica Médica para la Mujer de Hoy de Santa Ana, al sureste de Los Ángeles y de otras clínicas que bajo el mismo nombre funcionan en Baldwin Park, Huntington Park, Los Ángeles y Panorama City fue acusada formalmente la semana pasada por ejercer medicina sin licencia. Las clínicas, ubicadas en áreas con altos índices de población latina, estaban dirigidas principalmente a atender mujeres latinas de bajos recursos económicos. Según registros de la corte, en las diferentes instalaciones de la Clínica Médica para la Mujer de Hoy se presentaron casos de mala praxis médica. Uno de los casos citados ocurrió en el verano de 2004 con una paciente identificada como Angela P., quien fue encontrada por los paramédicos con una grave hemorragia y con pulso y presión peligrosamente bajos. La paciente había sido sometida a un aborto en la clínica de Santa Ana, en la que se le había hecho una succión vaginal a pesar de tener cerca de 20 semanas de embarazo. Médicamente, el procedimiento está prescrito para pacientes con hasta 14 semanas de gestación. "Casos como éste no son extraños en la población latina de bajos recursos, donde muchos de los pacientes son indocumentados", señaló hoy a Efe Mara Sandoval, trabajadora social adscrita a un centro de servicio a la comunidad del Ejército de Salvación en Los Ángeles. Sandoval afirmó que con frecuencia reciben mujeres que han sufrido daño físico y psicológico por los abortos realizados en clínicas con profesionales sin licencia. "La mayoría de estas mujeres, además de ser pobres no tienen documentos legales, por lo que es muy difícil que los casos sean denunciados ante la justicia", agregó. Según el informe, el aborto fue realizado por el doctor Phillip Rand, quien en ese tiempo tenía más de 80 años y a la paciente no se le aplicó anestesia o drogas para el dolor. Rand, quien perdió su licencia tras una investigación en 2005, es uno de al menos seis médicos con antecedentes de quejas por mala práctica médica, adicciones o sanciones de la Junta Médica de California, que fueron empleados por la cadena Clínica Médica para la Mujer de Hoy. "La gente tiene que entender que hay otros recursos cuando se presenta un embarazo no deseado", señaló Sandoval, quien se declara en contra el aborto. "Sabemos el daño, no sólo físico sino psicológico, que sufre una mujer que se somete a un aborto. Estas personas están siendo abusadas por profesionales sin ética, que no solamente terminan con la vida del bebé sino que ponen en riesgo la vida de la madre", afirmó la trabajadora social. Bugarin había sido arrestada el año pasado y se declaró inocente de 16 cargos mayores por practicar medicina sin certificación y dos cargos menores por administrar drogas sin licencia. En su momento, el comisionado de la Corte Superior de Los Ángeles James Blanco prohibió a Bugarin practicar la medicina mientras se resolvía su caso. A Bugarin se le acusa de practicar medicina sin licencia en cinco pacientes en febrero y marzo de 2007, mientras su hermana Raquel Bugarin, de 49 años, es sospechosa de ayudar en los procedimientos. Ambas se declararon inocentes de los cargos. Según enfatizó Sandoval, la ley de California permite a una madre entregar a su hijo para adopción en los primeros tres días de nacido, sin que el hecho constituya ningún delito y sin que se pida información de la progenitora. "Respetar el derecho a la vida a un ser humano es una mejor solución que condenarlo a morir mediante un procedimiento quirúrgico", expresó la trabajadora social. De ser encontradas culpables, las hermanas Bugarin enfrentan un máximo de seis años de prisión.

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