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Gana juicio mexicana que tenía orden de deportación

Charlotte, North Carolina. Agencia EFE. | 15 de Febrero de 2008 a las 00:00
Una adolescente mexicana indocumentada, puesta en proceso de deportación hace cuatro años cuando inmigración descubrió su estatus mientras servía de intérprete de un familiar, logró su permanencia legal en el país. Griselda López Negrete, que tenía 15 años al ser cuestionada por oficiales del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en Charleston, Carolina del Sur, recibió la residencia permanente el pasado 23 de enero en el consulado de EEUU en Ciudad Juárez, México. "Pasé varios días esperando, haciendo fila, exámenes médicos y llenado papeles. Luego la entrevista. Me preguntaron el nombre, edad, de donde provenía y en menos de cinco minutos dijeron que estaba aprobada", afirmó hoy a Efe López Negrete. La joven enfatizó que "no podía creer" que no debía acudir a otra cita para solicitar el perdón por haber entrado ilegalmente al país y que su batalla legal había finalizado. La pesadilla de López Negrete, que ahora tiene 19 años y es una alumna destacada de Administración de Negocios en la Universidad de Carolina del Sur, comenzó el 11 de agosto de 2004 cuando acompañaba a su tía a realizar unos trámites migratorios. Ese día una oficial la interrogó sobre su condición migratoria en los Estados Unidos y la puso en estatus de deportación, lo que tomó por sorpresa a la adolescente. La posible deportación de la joven capturó la atención local y hasta nacional, y se inició una batalla legal que generó muchas opiniones "encontradas" sobre la permanencia legal de estudiantes traídos ilegalmente al país por sus padres. La adolescente nació en San Juan Palmira, una pequeña población del estado de Michoacán y fue traída de dos años de edad a la localidad de Aiken, Carolina del Sur, por su madre, Rosa López. López Negrete contó a Efe en una entrevista en 2004 que su padre biológico, Javier López, trabajaba en los establos de Aiken y que tiene tres hermanas; Erika de 18 años, Rosaura de 13, y Judith de 8, y que la mayoría de sus familiares residen en EE.UU. López Negrete es nieta del primer habitante de San Juan Palmira que se vinculó con los establos de Aiken. Elías Negrete llegó a Carolina del Sur a principios de la década de 1970 y su presencia en el país originó un éxodo de michoacanos hacia las caballerizas de Carolina del Sur. Cuando Griselda tenía 8 años su madre falleció como consecuencia de un aneurisma. Pese a su orfandad, López Negrete se convirtió en una estudiante destacada y con sueños de convertirse en abogada para ayudar a la comunidad latina de la zona. La abogada de inmigración Glenda Bunce, del "Centro Digna Ocho" en Columbia, capital del estado, que representó legalmente a la joven desde el principio del caso, contó a Efe que una serie de factores influyeron para que ésta recibiera la residencia. López Negrete fue adoptada por su tío Pedro, que es ciudadano estadounidense y su esposa Rosa Negrete, quienes presentaron la petición de residencia permanente. El senador por Carolina del Sur Lindsay Graham y el representante ante el Congreso Joe Wilson, del mismo estado, introdujeron por separado leyes privadas en las que solicitaban la legalización de la joven. "Eso dio tiempo para que Griselda terminara la secundaria y continuara la universidad, mientras se resolvía la custodia y la petición de la residencia. Las leyes nunca fueron aprobadas y se reintrodujeron al menos dos veces", aclaró Bunce. Hace unos meses, López Negrete recibió la notificación de inmigración sobre su cita en Ciudad Juárez, ya que como entró ilegalmente al país, debía salir y ser cuestionada por las autoridades estadounidenses, aclaró la letrada. La joven corría el riesgo que negaran la petición y prohibieran que regresara al país por diez años. "La gente piensa que es muy fácil este proceso. Ha sido muy difícil las batallas por conseguir la permanencia legal de Griselda", enfatizó Bunce. La adolescente recibirá por correo su tarjeta de residencia permanente y lo primero que hará será solicitar la licencia de conducir algo que ha deseado desde que tenía 16 años y trabajo para continuar sus estudios. "No todos tienen la misma suerte que yo, pero no deben dejarse por vencidos y hacer bien en sus comunidades, para demostrar que tienen buen carácter y conseguir alguien que los ayude", concluyó la latina.

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